Nacido el 17 de octubre de 1998 como Benito Este, se hizo conocido desde el mundo virtual como Benito SDR (Soy de River). Primero desde el anonimato, con una cuenta del viejo Twitter, Benito comenzó a sumar seguidores y se convirtió en un referente del Mundo River. Como el mismo explica en la entrevista, una promesa vinculada con el título más importante de la historia del equipo de Núñez lo hizo salir del anonimato y comenzó a mostrar su rostro.
Luego de mostrar su rostro, el crecimiento no paró y hoy es uno de los creadores de contenido más reconocidos de la Argentina. Más allá de la fama y la exposición, Benito tiene una historia de superación detrás, ya que una enfermedad de nacimiento lo hizo transitar un camino difícil, que logró superar con esfuerzo, contando siempre con el apoyo incondicional de su familia.

-River y vos son como un sinónimo, cuando uno dice “River” automáticamente te vienen nombres y a mí me aparece el tuyo... ¿qué es River en tu vida?
-Es todo. Menos ahora, quizá, que de chico. Pero siento que de chico fue lo que me ayudó a conectarme con el mundo, con las personas, con mi familia, incluso conmigo mismo, con encontrar algo que me guste. Me ayudó muchísimo. Y bueno, ahora también todas las cosas que hago tienen que ver con River, entonces no es que se perdió, pero sí como que también ahora hay otras cosas.
-¿No es que se perdió el fanatismo, sino que está más racionalizado el tema?
-Sí, sigue siendo una gran pasión, pero antes era lo único. Ahora obviamente es mi prioridad número uno y le debo todo. Pero también veo que hay otras cosas.
-Contanos un poco cómo arrancaste en los medios. Sé que tuviste primero un comienzo en las redes sociales.
-Sí, era desde el anonimato. Era la cuenta de Twitter que ni siquiera tenía mi nombre ni nada.
-¿Cómo era el usuario?
-Era _soydeRiver_, que en realidad no fue ese el primer usuario, pero fue ese el me ayudó más o menos a despegar. Todo empezó en realidad en el secundario, que básicamente éramos un grupo de River y un grupo de Boca, y cada uno armó una cuenta y competíamos a ver como le iba a cada uno. Todos lo fueron dejando y a mí me gustó y me quedé con esa cuenta. Después le cambié el nombre y empezó a hacer algo más propio y con el tiempo me fui mudando de redes. En un momento vi que Instagram era lo que iba. Creo que ese fue mi único mérito, que me animé a probar distintas redes. No me quedé solo en una y quizá por eso llegué un poco antes que otros a algunas redes, y eso me permitió tener cierta presencia, porque no creo que lo mío sea mejor que lo que hacen otros, pero sí como haber llegado antes quizás me posicionó de mejor manera. Pero lo que pasó fue que en Instagram yo no mostraba la cara, ni lo quería hacer tampoco. O quizás sí, pero no me animaba. Mucha gente me decía que muestre la cara, que me anime. Me preguntaban quién era, había como un misterio. Yo jugaba mucho también con lo que pensaba la gente. Entonces hacía como un personaje, algo que no era yo, pero al mismo tiempo era divertido. La gente me decía “mostrá la cara, mostrá la cara”. Entonces yo dije “sólo muestro la cara si River llega a ganar esta Libertadores”. Lo dije en la fase de grupos de 2018 y encima fue la que le ganamos a Boca, o sea, se tuvo que dar. Y bueno, ese día que ganó la Libertadores prendí un vivo en Instagram y me acuerdo que hubo mucha gente y yo dije “wow, esto está bueno”.
-Me imagino cuando dijiste “che, si ganamos esta copa muestro la cara” con las ganas y el deseo de ganarla, pero no con la mismas ganas de lo otro, de mostrarte.
-Claro, al mismo tiempo decía “no, esto es muy lejano”. No lo veía como algo tan posible y se dio de la mejor manera. Yo creo que fue en cierta forma también una señal de que tenía que darse.
-Y cuando tuviste ese impacto con la gente, en realidad la gente con vos, viéndote la cara, ¿qué repercusión te generó? ¿Fue un cambio ese salir del anonimato? ¿Te gustó eso?
-Era raro. Yo sentía que lo tenía que hacer, internamente, pero no me animaba. Entonces, quizá para animarme, es terrible lo que voy a decir, pero quizá tomaba alcohol para perder un poco la timidez cuando prendía la cámara. Me anima un poco a hacerlo. Internamente era como que yo decía “esto me gusta”, pero era como que no sabía que iba a pasar. Siempre fui alguien muy introvertido, no me gustaba mucho hablar de mi vida, de mis cosas y al mismo tiempo también cuando se empieza a armar una comunidad con la gente, es como que compartís tantas horas que terminás hablando de tu vida. Ahí se empezó a dar, me empecé a sentir cómodo y me fui soltando cada vez más.
-Ahora vos decís esto de tomar alcohol para desinhibirte un poco, para salir al streaming, cuando eras más chico, ¿qué era lo que a vos te daba miedo, eso que decías “esto me da mucho cagazo si me muestro”?
-Todo, creo, porque empezás a ser responsable de todo lo que hacés y no es lo mismo hacerlo con con tu nombre que en el anonimato. Y siempre fui una persona que no me gustaba mostrarme, o sea, en general, no solo por las redes. Siempre me gustó quedarme en mi casa, estar tranquilo. Nunca fui de mucho movimiento, lo cual es raro porque ahora es como que estoy más expuesto, Pero bueno, creo que es lo que le pasa a mucho de los que estamos en redes.
-Y a la hora de comunicarte con la gente, ¿cambiaste mucho? ¿Sentís que tuviste que adaptarte o pudiste mantener también tu forma de ser?
- No, yo creo que a veces jugás con el personaje, pero siempre está la persona. Y también creo que cambié porque crecí. Cuando arranqué era muy chico también.
-¿A qué edad arrancaste?
-Mostrando la cara, a los 19. Ahora tengo 27, estoy hecho mierda (risas).
-¿Y sentís que sos como un faro para muchos chicos de la comunidad, para los que antes el faro eran los periodistas que salían en la tele?
-No siento que tenga el nivel de exposición que tienen otros que hacen lo mismo que yo, quizá en otros clubes, pero sí, es verdad. Me pasó que mucha gente que ahora está haciéndolo me dicen “yo hace bastantes años te veía y me gustaba lo que hacías”. Eso sí me pasó bastante. Tampoco es que lo pienso, pero sí, puede estar pasando. Nunca sabés. Eso es lo bueno que tienen las redes e internet, que nunca sabés quién está del otro lado.
-Contanos un poco para la gente que no te conoce tanto la historia de tu nacimiento, de tu vieja, que es una reina, y sobre Pitu, tu hermano mellizo
-Tanto yo como mi hermano nacimos prematuros, con una enfermedad que se llama parálisis cerebral y que obviamente nos generó algunos problemas, sobre todo en la movilidad para mí, más todavía para mi hermano, que está en silla de ruedas a motor. Yo tengo algunos problemas para coordinar y para caminar básicamente, pero la verdad que tengo bastantes más facilidades que él y bueno, es algo con lo que convivo desde que nací, igual que él. Obviamente que es una parte importante de mi vida, que sí es verdad que antes prefería no mostrarlo, no contarlo. Y bueno, de a poco también me fui soltando y creo que era una parte que siempre lo veía como algo que me podía jugar en contra si salía del anonimato.

-¿Esto está ligado a lo que hablábamos antes, del miedo a mostrarte, tal vez pensabas que te podían discriminar, o hacer bullying? ¿Sentías eso?
-Sí, porque yo sé como es internet y veo que cuando la gente te agarra de punto con algo pueden ser muy crueles. Pero también en el momento en que decidí hacerlo público sentí que la gente me bancó mucho y eso me dio mucha tranquilidad y en un punto también me dio mucha tranquilidad ver que lo que yo pensaba que era gravísimo no es tan grave. En algún momento alguno te va a putear. Son más los que no te putean. Son muchos más los que no te conocen también, pero si al final hay nueve bancándote y uno que te putea y vos te quedás con el que te putea ya un poco, también, es culpa tuya. No se si culpa en realidad, pero lo tenés que resolver vos.
-¿Cuándo fuiste consciente de tu condición y la de Pitu también? ¿Cuándo es ese momento en que empezás a tener razonamiento y conciencia, que decís “me doy cuenta el cuerpo que poseo”?
-Creo que de muy chico, porque ya de muy chico tenía que operarme y veía que obviamente la gente que yo conocía no hacía eso. Entonces sí, me daba cuenta que había algo diferente. Pero también es verdad que en el colegio al que fui, en todos los lugares en los que estuve, nunca me trataron distinto. Entonces estaba muy protegido. Entonces quizá cuando era más chico no lo pensaba tanto. Y después, cuando vas creciendo y vas como saliendo al mundo, te das cuenta que en realidad hay cosas que quizás las veías con gente que te cuidaba un poco más y después en el mundo nunca sabés quién está. Como que nunca sabés qué va a pasar.
-¿Qué me podés decir de tu vieja en toda esa historia?
-Tanto mi papá como mi mamá siempre estuvieron. Mis hermanos también. Creo que son los que más se han sacrificado para que mi hermano y yo tengamos la mejor vida posible. Y siempre nos dieron el ejemplo de que si bien obviamente tenemos limitaciones hay que ver más lo que uno puede hacer que lo que no puede hacer, porque tuvieron que pasar muchas cosas que yo las pienso y realmente no eran fáciles, pero nunca dijeron “no, esto no se puede hacer”. Siempre dijeron que hay que hacer lo posible para que esto se haga y y se hace. O por lo menos se hace lo mejor que se pueda.
-Me gusta porque vos no ponés en el foco en lo que no podés hacer, pero hay algo que vos decís “che, esto me gustaría poder hacerlo”...
-No, es que yo creo que las cosas que me limitaron fueron por un tema más personal mío. Me limitó, por ejemplo, socialmente un montón que no salía mucho y si vos lo ves a mi hermano, que tiene muchas más limitaciones físicas que yo, él sale mucho más. Al final es un tema mío, no es algo propio de mi condición, porque si él puede, yo también podría hacerlo, pero va con la personalidad de cada uno también.
-¿Ahora estás en pareja?
-Sí, hace casi tres años, muy contento con eso, y ojalá que sean muchos más.
-¿Cómo fue ese encuentro? ¿Cómo se conocieron?
-También otra de las tantas cosas que tengo que agradecer a las redes. Básicamente ella era parte del chat del streaming. Me seguía mucho por ahí y bueno, empezamos a pegar buena onda.
-¿Empezaron desde el anonimato? ¿En el chat veías solo el usuario? ¿O veías quién era?
-No, yo no veía quién era. Pero ella sí, porque yo obviamente hablaba a la cámara. En un momento empezó a escalar la situación, más que nada por Instagram también, donde ahí sí podía ver un poco más.
-¿Cómo fue el primer encuentro? ¿Te acordás?
-Sí, sí, me acuerdo. Tengo que reconocer que al principio yo era más reacio, siempre fui muy precavido y no me gustaba mostrarme ni nada. Entonces al principio yo como que me divertía y veía que había buena onda, pero no quería dar ese paso de llevarlo a la presencialidad, digamos. En eso tengo que reconocer que ella tuvo mucha paciencia y nunca perdió el interés, que lo podría haber perdido tranquilamente, porque en un punto yo estaba ahí como que no me animaba y la verdad que era entendible si me mandaba a la mierda, pero nunca lo hizo...
-¿Cómo se llama ella?
-Ingrid.
-¿Y cuánto tiempo pasó desde que viste en el chat que Ingrid te tiraba buena onda hasta el encuentro presencial con ella?
-Al principio escaló lento. Entonces no es que hablábamos todo el tiempo, pero habrá pasado un año y medio.
-¿Me estás jodiendo?
-No, en serio.
-Y si en lugar ser de River, Ingrid era bostera, ¿qué pasaba?
-Yo creo que se da, porque no sé, mi hermano también tiene una novia de Boca y se da. Pero en mi caso casi toda la gente que conozco es de River. Entonces, por una cuestión estadística, es más probable.
-¿Cómo fue la primera salida?
-Fuimos a un bar. No fue mi mejor salida, todavía estaba bastante nervioso. No me animaba tanto, no me soltaba. Pero igual ella me bancó siempre, y en esa situación también. Y ya después, al toque, la segunda vez, ya estaba mucho más tranquilo.
-¿Cómo te fuiste después de esa primera cita?
-Yo me quería matar, sentía que ya había perdido la oportunidad...
-Vos dijiste “me encantó”, pero sentiste que en la cita no anduviste bien, volviste abatido, como diciendo “cagué”...
-Sí, me quería matar.
-¿Y qué fue lo que pasó después? Mandó mensajito ella, mandaste vos...
-No, yo mandé. Le pedí perdón porque me di cuenta que no había estado suelto y que la situación había sido la que uno no espera en una cita.
-Volviendo un poco al laburo, ¿cómo se llevan entre ustedes en el programa, en 412? Se los ve espectaculares
-Yo creo que lo bueno que tiene es que cada uno respeta su forma de ser y no se le impone al otro. Y está bueno que se dio de forma natural, pero es un grupo donde está claro quién es el líder, quién es el que habla menos y los roles no se pisan y no hay un ego de decir yo quiero ser más que el otro. Y después está el hecho de que realmente nos llevamos bien, la pasamos bien. No es algo que es cumplir. Creo que eso la gente lo ve.
-¿Cómo describís a Davoo? ¿Qué tiene él?
-Para mí es lejos, lejos, lejos, el número uno. Es un tipo que cuando quiere algo va y no calcula tanto, porque quiere algo y lo busca. No está pensando en si hacerlo, sino hacerlo. Es muy decidido, muy determinado y sobre todo se nota que es un tipo que tiene muchos valores. Es muy respetuoso y sabe perfectamente ahora el lugar que ocupa. Él no se siente más que nadie, sabe lo que puede hacer y lo que no puede hacer. A mí es por lejos la persona que más me ayudó de la gente que conocí en las redes. Casi todas las cosas que estoy haciendo hoy son gracias a él, de forma directa o indirecta.
-¿Por qué crees que lo hizo, porque vio un talento? Porque entiendo que un pibe así no es que agarra a cualquiera y lo pone al lado en un programa o empiezan a caminar juntos
-Yo creo que soy menos talentoso de lo que él me quiere. Él me quiere más de lo que me considera o no sé si no me considera talentoso, pero yo no creo que sea tan talentoso como para que él me haya dado las oportunidades que me dio. Creo que como desde el principio tenemos una buena relación, cuando quizá él no había sido lo que es hoy, creo que él se acuerda de eso y siempre tuvimos una amistad. Entonces creo que eso es lo que más que nada hizo que después él me ayude mucho.
-¿Y con Bauletti cómo fue?
-Sí, con Bauletti también. Quizá con Davoo yo digo que es el que más me ayudó, pero quizá no hablo tanto todos los días. Obviamente que cuando lo veo tenemos la mejor. Pero últimamente lo estoy viendo más a Bauletti, hablo todos los días y comparto más cosas sobre todo. Al ser los dos de River y que somos más parecidos en algunas cosas, entonces creo que tenemos una relación más fluida en el día a día y para mí también es un amigo y me pone muy contento ver cómo le cambió la vida. Era alguien que cuando arrancó realmente estaba viviendo de una forma muy diferente y yo le decía siempre que si se animaba podía llegar a lo que está viviendo ahora y nunca lo terminaba de convencer. Y entonces, cuando se terminó de soltar, me puso muy contento.

-Cuando escuchás a la gente quejándose por las cosas cotidianas, es como que decís “che, te estás preocupando por algo muy boludo” o lo entendés como que cada uno tiene sus problemas
-No, lo entiendo, principalmente porque yo también me quejo de boludeces. No es que yo, por lo que me pasó, estoy exento. Vivo una vida normal y hay días que estoy de mal humor por una boludez. Vivo una vida normal. No estoy todo el tiempo pensando en lo que me pasó o las condiciones que tuve que pasar más de chico, no lo sé. Entonces hay días que puedo estar de mal humor o enojado por una boludez.
-¿Cuántas veces te tuviste que operar?
-No tengo el número exacto, pero deben ser nueve o diez operaciones. La primera operación grande que tuve fue en Minnesota, Estados Unidos, en un hospital que se llama Gillete, en el cual me ayudaron mucho desde chico y hay un cirujano ahí que me viene operando ya hace bastante. Entonces cada vez que tengo que recurrir prefiero ir ahí, porque me siento más cómodo. También me pasó que la última vez que me operaron acá no fue la mejor experiencia, entonces como que me quedó esa sensación de preferir estar ahí.
-¿Por qué no fue la mejor experiencia? ¿Por el resultado o por el desarrollo?
-No, el resultado puede salir bien o mal, pero yo creo que si vos sabés que te estás equivocando o que estás cometiendo algo que va camino a ser un error, prefiero que me lo digas antes y no después. Y sentí que el proceso podría haber sido diferente. Pero bueno, tampoco quiero dar el mensaje de que acá no se pueden hacer cosas, porque la realidad es que acá hay un montón de médicos que son muy capaces y Argentina es un gran país. Yo no quiero dar el mensaje de que no, pero bueno, es mi situación, es mi experiencia, lo que me pasó a mí.
-¿Y volviste ahora hace poquito allá?
-La mitad (de las operaciones) fueron allá y la otra mitad acá. Yo trato de tomarlo con cierta naturalidad, porque creo que es la manera de que pase de la forma más fácil para mí y para mi familia. Si te ponés a calcular todo, la verdad que te ponés una presión innecesaria. Trato de hacer lo que puedo y soy muy responsable. Lo tomo como una responsabilidad porque sé todo el sacrificio que está haciendo mi familia. Entonces no es que es una boludez para mí. A nivel individual creo que de chico me costaba muchísimo y ahora la verdad que no. Sí ahora lo que veo mucho más, que antes no lo pensaba tanto, es justamente todo el movimiento que no solo hago yo. Antes como que pensaba mucho en lo que me pasa a mí y lo que tenía que hacer yo. Y ahora es como que trato de ver también que obviamente está toda mi familia. Por ejemplo, en la última operación, que estuvimos dos meses, vinieron mis padres, mi novia también, y obviamente ellos dejan todo de lado. Cuando era muy chico, a los 9, 10 años, yo solo pensaba en lo mío, ni siquiera lo comparaba con mi hermano, que ahora si lo pienso, él no tiene las posibilidades que tengo yo. Y yo no lo veía. Me acuerdo que me daba mucha frustración tener que pasar por todo eso y no lo entendía.
-Ahora, con Pitu, tu hermano, ¿hablan cotidianamente de esto?
-Ahora no tenemos mucho que hablar. Para los dos es algo totalmente naturalizado. Pero sí de chicos hablábamos bastante más. Había momentos para todo, pero sentía, muchas veces, que era la persona que más me entendía. Porque si bien mucha gente quiere ayudar, hay veces que hay cosas que no las vivieron, entonces es más difícil que te puedan entender.
-Para el Mundo River sos un referente. Te da un poco de cosa decir “¿y si Gallardo ve esto?" o “¿si el presidente ve esto?" u hoy “¿y si el Chacho ve esto? ¿Te da un poco de decir “mejor esto no lo digo” o ya estás embarcado en esto y sentís que te debés a tu comunidad y tenés que decir lo que pensás?
-Decir lo que pienso, no lo negocio. Pero sí soy cada vez más cuidadoso, porque cuanta más gente te ve, más responsabilidad tenés que tener. Pero no voy a ocultar mi opinión. Creo que lo más importante en la comunicación es la credibilidad y en el momento que vos dejás de decir algo, la gente se da cuenta. Además, tampoco creo que me sigan porque yo opine mejor que otros, sino por la forma de comunicar y eso no lo negocio. Ser una persona que dice lo que piensa y que sobre todo creo que soy un poco más centrado que otra gente que se deja llevar mucho por un enojo, que a veces me pasa también, pero trato de ser más centrado.
-Y con respecto al futuro, a mí me pasó, ¿te imaginás en algún momento de tu vida en la política de tu club?
-La verdad es que no, entiendo que hay mucha gente que le guste y obviamente es una herramienta que puede transformar a River, que obviamente es algo bueno, pero es un mundo que siento que te come y prefiero que no. Siento que puedo ayudar desde otro lado. Digo siempre que cuenten conmigo siempre y cuando no tenga intereses la gente que me pide algo en cuanto a cosas personales. Si es para ayudar a River, yo estoy, pero si es para ayudar a alguien políticamente, no, no me interesa.




