“Enzo es más romántico que yo. Siempre está haciendo sorpresas. Ahora sé que vuelvo y algo me voy a encontrar: flores, globos o lo que sea”, reconoció Valentina Cervantes, durante una distendida charla en Casino Deluxe, el ciclo de entrevistas de Infobae.
Valentina es influencer y pareja del futbolista Enzo Fernández, con quien mantiene una relación desde hace varios años y con quien tuvo dos hijos, Olivia y Benjamín. Su historia comenzó en la adolescencia y atravesó distintas etapas de vida en Argentina, Portugal e Inglaterra.
A lo largo de estos años, logró consolidar una presencia relevante en redes sociales, donde comparte contenidos vinculados a moda, lifestyle y su vida familiar. Además de su actividad en Instagram, participó en MasterChef Celebrity y desarrolla una carrera como modelo.
Durante la entrevista, Valentina dejó en claro que su historia es la de una mujer que atravesó etapas intensas, replanteó tradiciones y eligió construir una familia sobre bases nuevas. En su presente, la búsqueda de equilibrio, el valor de la autonomía y el diálogo honesto con sus propios deseos definen tanto su rol de madre como su proyección personal.

¿Para qué utilizarías un millón de dólares? Esa es la pregunta que respondió Valentina para iniciar el juego y no dudó: “Lo gastaría en un viaje sin límites”. Su deseo es compartirlo con sus seres queridos, su entorno más cercano.
“Me gustaría hacer un viaje de 20 personas. Algo bien familiar”, confesó. En su fantasía, la idea es recorrer distintos destinos y llevar a sus hijos a China, como una opción repleta de estímulos y aventuras que sabe que disfrutarían al máximo.
Pareja, romance y tiempo a solas
—¿Cuál fue la cita más linda o especial que tuviste?
—Con Enzo solemos hacer escapadas de viajes chiquitos, tipo dos o tres días. El último viaje fuimos a Grecia. Esa es la última cita en la que estábamos los dos solos, sin nenes.
—¿Qué disfrutan hacer en esos viajes?
—Somos re de quedarnos y hacer vida de hotel: tipo room service. Yo no soy mucho de ir a restaurantes, prefiero pedir. Caminamos para conocer un poco el lugar, pero la mayoría del tiempo hacemos masajes, room service y miramos pelis.
—¿Te quedó algún recuerdo especial de ese viaje a Grecia?
—Sí. La última cena que tuvimos ahí fue en unos camastros, en esas piletas que son infinitas frente al mar. Nos quedamos acostados ahí, de noche en Mykonos.
—¿Cuál es la versión más romántica de Enzo?
—Él es re súper romántico. Es más romántico que yo. Siempre está haciendo sorpresas. Ahora yo sé que vuelvo y algo me voy a encontrar: flores, globos o lo que sea. Es muy atento, súper detallista.
—¿Cómo te sorprendió Enzo el último Día de los Enamorados?
—Yo la pasé acá en Argentina, así que me mandó flores, globos y otros regalos a mi casa.
—¿Cómo sobrellevan la relación a distancia por el trabajo?
—Re bien. Creo que nos extrañamos esos momentos que no estamos porque él está concentrando o si tiene pretemporada. Pero está bueno. A mí me gusta y ya estoy acostumbrada también a eso. Y él también...
—Está bueno que cada uno tenga su espacio.
—Claro, creo que está bueno tener tiempo cada uno para nosotros y después volvernos a reencontrar.
—¿Cómo manejan la crianza de los hijos cuando la vida a distancia los separa?
—Tratamos de hacer como un combo. Por ejemplo, él ahora está con mi nene allá y yo estoy con la nena acá. Entonces es como que, él ahora tiene un tiempo solo para papá e hijo y se ha quedado también en otro momento solo con Olivia y es solo papá e hija, y lo mismo pasa conmigo. Trato de cambiar eso que antes no pasaba, ahora papá y mamá es lo mismo, no es todo mamá.
—¿Hubo un cambio después del impasse en la pareja?
—Es algo que lo súper cambiamos. Estos viajes que te digo que hacemos ahora, antes no los hacíamos. Yo no dejaba a los nenes ni un día. No podía, por algo propio mío. Pero es algo que creo que viene instalado de otras épocas. Y lo fui cambiando y hoy tenemos un gran equilibrio. Nos repartimos todas las tareas.
—¿Ese cambio resultó positivo para todos?
—Sí. Para los nenes también.
—¿Cómo fue la experiencia de ser madre tan joven?
—A mí me gustó mucho. Siempre tuve el sueño de ser madre joven. No pensé que iba a ser tan joven, pero siempre decía que a los 23 o 24 años quería tener mi primer hijo. A Olí la tuve a los 20 y a Benja a los 23. Me cambiaron la vida.
—¿Sentís que la maternidad te transformó?
—Sí, todo.

Separación, soltería y reconciliación
—¿Cómo fue vivir la soltería por unos meses en ese break que tuviste en la relación?
—Literal, fue increíble.
—¿Nunca habías vivido sola?
—Yo nunca viví sola, jamás. Desde el día uno que salí de mi casa me fui a vivir con Enzo, convivimos desde el día uno. Entonces eso de vivir sola nunca lo había experimentado.
—¿Cuánto tiempo estuvieron separados?
—Y estuvimos cuatro meses...
—¿Dónde vivías en ese momento?
—Yo viví un mes y medio en la casa de mi abuela, apenas llegué. Ella vive en el mismo barrio de donde soy yo. Y después me fui a vivir con los nenes a un departamento.
—¿Qué fue lo que más te gustó de esa etapa de independencia?
—Me pasó que, por ejemplo, estaba con mi prima, mis amigas. Todos los días se quedaban a dormir alguna. Era una pijamada constante. Así, todos los días. Mis hermanos entraban y salían. Venía mi prima, dormíamos todas en la cama con los nenes. En un momento en la cama éramos cinco personas durmiendo. Así estuve los cuatro meses.
—¿Tuviste algún momento de tristeza o estabas bien?
—Estaba bien. No sé cómo explicarlo, pero estaba contenida.
—¿En esa época te quedabas más en casa o salías a hacer planes?
—Estuve mucho tiempo viviendo afuera. Entonces, volver acá significaba reencontrarme y tener a mi familia, amigos y personas cercanas todos los días, poder verlos... Estaba en casa. Benja tenía un año recién, era muy bebé. Y Olivia era chiquita también.
—¿Salías a bailar o estabas más tranquila?
—Salía a bailar, pero controlado. Por ser madre capaz no hago tanto. Me pasaba que volvía de bailar y yo a las ocho de la mañana estaba despierta aunque estaba muerta. Es como que todo no se puede. Si salía un fin de semana, era un solo día. Al otro fin de semana no salía y volvía a salir el próximo.
—¿Cómo sentís que Enzo vivió ese momento del impasse?
—Yo creo que él necesitó su espacio y le hizo muy bien, porque hoy en día tengo a otra persona. Creo que ese espacio a él le hizo muy bien. Nos hizo bien a los dos porque nos pudimos reencontrar y sacamos lo mejor de nosotros.
El rol de padres
—¿Cómo es Enzo como papá?
—Es un superpapá. Es algo que siempre destaco hasta cuando me separé lo seguía destacando. No sé si todos los nenes que tienen cuatro años se quedarían un mes solos con el papá.
—¿Sentís que tus hijos se adaptan bien a los cambios?
—Sí, a Enzo yo se los puedo dejar y me quedo tranquila. Si yo no los llamo, no me llaman a cada rato. Yo sé que disfrutan de estar juntos. Mi hija sobre todo. Olivia es muy papera. Al extremo.
—¿Cuántos años tiene Olivia?
—5 años.
La exposición de sus hijos en redes y en la vida pública es un tema que Valentina maneja con naturalidad y sin sobresaltos. Sobre el cariño que la gente le demuestra a Benja, contó que lo vive como una extensión de la familia: “Todos son los tíos y abuelas virtuales. A mí no me molesta y nunca me molestó”. Benja, acostumbrado desde pequeño a recibir saludos en la calle, responde con simpatía. “Le gusta que lo saluden”, admitió.
Sin embargo, reconoce que cada hijo tiene su propia personalidad frente a la exposición. Mientras Benja se adapta con soltura, Olivia prefiere pasar desapercibida. “Se cambió de cole hace poco y el primer día me dijo: ‘Yo no quiero que nadie sepa que mi papá es Enzo’. Entonces ya me doy cuenta que a ella no le va a gustar y lo va a sufrir más a futuro”, explicó.
El futuro propio y el familiar
—¿Cómo te imaginás a vos misma de acá a 15 años?
—¡Ay! No sé. Me imagino con más hijos. Me encantaría tener muchos hijos.
—¿Cuántos hijos te gustaría tener?
—Cinco. Pero dije que hasta los 30, después no quiero más. Así que no voy a llegar.
—¿Enzo está al tanto de la cantidad de hijos que querés tener?
—Sí. Si fuera por él, ya tendríamos más ahora. Somos muy familieros y ellos son una familia grande también.
—Hace varios años estudiaste Derecho. ¿Pensas en volver a estudiar o desarrollar algún proyecto propio?
—Sí, me gustaría. Ahora estoy en un proyecto mío. Quiero tener mi propia marca. Todavía no se puede contar. Hoy en día estoy estable y es como que me quiero enfocar en mi familia y en esto. Es mi próxima meta.





