La Villa 31 se consolida como un circuito gastronómico gourmet y suma restaurantes especializados

Ososhi y Las Palmeras forman parte de una nueva propuesta culinaria que eleva el perfil del barrio con cocina peruana y japonesa. La llegada de estos locales atrae tanto a vecinos como a visitantes, interesados en la calidad y la diversidad

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Informe - Restaurantes de la Villa 31

“Acá en el barrio se abrieron muchos restaurantes”, contó Alex Osorio, dueño de Ososhi, el único local de sushi de la Villa 31, en Retiro. En este barrio de la Ciudad de Buenos Aires, la llegada de propuestas de alto nivel ha comenzado a transformar la percepción del barrio.

El auge de restaurantes como Las Palmeras y Ososhi no solo atrae a vecinos, sino que también seduce a visitantes de otros puntos de la ciudad, interesados en la calidad y la diversidad de la oferta gastronómica.

El foco está puesto en la consolidación de una escena gourmet en la Villa 31, impulsada por jóvenes emprendedores que apuestan por la excelencia y la autenticidad. Según relatan sus protagonistas, la apertura de locales especializados en cocina peruana y japonesa ha elevado el perfil del barrio, creando un circuito gastronómico en constante expansión.

Restaurantes como Las Palmeras y
Restaurantes como Las Palmeras y Ososhi transforman la oferta culinaria y la percepción del barrio

Trayectoria y orígenes de los restaurantes

La historia de Ososhi y Las Palmeras comenzó con una inquietud compartida: ofrecer propuesta de calidad que reflejara el arraigo y la diversidad de la cocina peruana. Alex, tras varios años elaborando sushi, decidió unir su pasión por la gastronomía japonesa con los sabores del Perú. “Arranqué con delivery y ahora aposté a mi negocio, a poder crecer en el barrio. Pero vender sushi fue algo muy difícil para mí, fue aventurarme”, relató el emprendedor. Hoy es el único local de sushi en el barrio 31.

Por su parte, José Zapata recordó los primeros pasos de Las Palmeras, un restaurante nacido del deseo de mantener vivas las recetas que aprendió de su familia. “Nuestra carta siempre ha buscado rescatar los sabores auténticos de Perú”, afirmó el cocinero. Ambos optaron por el crecimiento del circuito gastronómico local, ofreciendo calidad y sabor para los vecinos de su barrio.

La accesibilidad de precios y
La accesibilidad de precios y la calidad de los ingredientes marcan la diferencia, afirmaron ambos gastronómicos instalados en la Villa 31

Desafíos y aprendizajes en la gastronomía peruana

Instalar un restaurante en el barrio Mugica supuso, para ambos emprendedores, desafíos muy particulares. Osorio recordó que el mayor reto fue derribar prejuicios. También detalló cómo logra que sus precios sean accesibles y competitivos: “A veces hago promociones, un 30% de descuento. No es un valor muy elevado para el barrio”.

Zapata, en tanto, explicó que la autenticidad ha sido el eje fundamental de su comercio. Señaló que mantener la calidad de los productos y responder a la demanda creciente fueron los grandes retos iniciales. El recorrido ha sido de constante aprendizaje, según explicaron ambos gastronómicos, pero los impulsó el orgullo de contribuir a una escena culinaria en evolución.

“La gente que quiere comer
“La gente que quiere comer bien, viene al local”, explicó José Zapata desde el restaurante Las Palmeras

Influencias y propuestas culinarias

“Soy amante de los pescados y mariscos. Me encanta lo que es la comida oriental, la comida japonesa y la comida peruana. Traté de fusionar las dos cosas en mi rubro”, explicó Osorio. Es por eso que el menú de su restaurante incluye, además de sushi, platos característicos de Perú.

“La especialidad siempre es pescados y mariscos, pero tenemos mucha variedad de comida. El ceviche es un clásico. Aparte de lo que es comida japonesa, tenemos sushi clásicos, especiales y muchas variedades”, explicó. Sobre la aceptación de su propuesta, subrayó: “Los vecinos están contentos de que llegue algo nuevo. Es algo innovador y el barrio también está cambiando”.

“Los fines de semana vienen
“Los fines de semana vienen turistas de Europa y Estados Unidos a comer”, señaló José Zapata al exhibir su creación

“Nosotros nos especializamos en todo lo que es pescados y mariscos, ya sea ceviche, arroz con marisco, parihuela, un sudado de mar y también en la cocina criolla. Últimamente estamos más concentrados en lo que es cocina peruana y fusión”, resaltó Zapata sobre su propuesta.

“Acá damos lomo, no otro tipo de corte. El pescado que vendemos es la chernia. Es un pescado muy sutil para el ceviche, muy caro, que acá en el barrio no lo dan, siempre usan el gatuzo. Pero la diferencia del producto en el plato es abismal porque estás comiendo un pescado de calidad”, advirtió el dueño de Las Palmeras.

Los dos gastronómicos señalaron que buscan mantener precios accesibles sin resignar la calidad. “Trabajo con producto de primera, frescos y en el momento. Hacemos promociones de hasta el 30%”, afirmó Osorio. “Los precios no son caros, siempre nos mantenemos en una línea, un punto más arriba. Pero no es mucha la diferencia”, sostuvo Zapata.

La Villa 31, también conocida
La Villa 31, también conocida como Barrio Mugica, es un asentamiento informal ubicado en el barrio de Retiro

Visión a futuro y perspectivas del sector

José compartió sus expectativas para los próximos años. “Hoy por hoy nosotros lo que queremos es posicionar la marca y después, más adelante, hay un proyecto de poner una pollería”, adelantó.

Por su parte, Alex destacó la transformación de la escena culinaria en el barrio. “Se abrieron muchos emprendimientos en el último tiempo. Son jóvenes emprendedores que están apostando a crecer. Los vecinos están contentos de que llegue algo nuevo”, concluyó.

Ambos coincidieron en que mantener la calidad y la autenticidad en sus platos es clave para atraer tanto a vecinos como a visitantes de otros barrios. “La gente que quiere comer bien, viene al local”, sentenció Zapata; mientras que Osorio señaló: “Siempre trato de hacer algo nuevo, algo diferente para seguir evolucionando”.

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