Reinaldo Merlo, más conocido como Mostaza Merlo, es una figura icónica del fútbol argentino, tanto como jugador como entrenador. Dedicó casi toda su carrera como futbolista a River Plate, donde se desempeñó como volante central entre 1969 y 1984. Es recordado por su estilo aguerrido en el campo y su lealtad al club, con el que conquistó varios títulos nacionales. Su relación con el Millonario continuó en su etapa como técnico, aunque su segunda experiencia en el club, en 2005, estuvo marcada por la polémica debido a un conflicto con Marcelo Gallardo.
Como entrenador, Mostaza alcanzó su mayor hito en Racing Club: ganó el Torneo Apertura 2001 y rompió una sequía de 35 años sin títulos. Su liderazgo y la implementación de su célebre cábala de los cuernitos lo convirtieron en un ídolo para la hinchada, al punto de erigirle una estatua en el estadio. Este logro marcó su legado en el fútbol argentino y destacó su capacidad para revitalizar equipos en crisis.
Más allá de los logros deportivos, es conocido por su personalidad carismática y sus frases emblemáticas, como “paso a paso”, que lo posicionaron como un personaje querido en el ámbito futbolístico. A lo largo de su carrera como técnico, dirigió a importantes clubes en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, México y Ecuador. Además de River, en el país fue DT de Belgrano, Estudiantes y Colón, entre otros. También estuvo al frente de la Selección Sub-20. Es destacado por su estilo único, su enfoque en la defensa y su capacidad para construir equipos sólidos y competitivos.

Hinchas
Leo: — Sos muy querido en el mundo del fútbol y te saludan por la calle y te felicitan. ¿Qué actitudes te sorprendieron en estos años por parte de los hinchas?
Mostaza: — Me pasó de todo. Una navidad estábamos con el Polaco Daulte comiendo en un lugar y vino un matrimonio con una madre, no me acuerdo si era del hombre o de la mujer. Cuando estamos saliendo, dice: “¡Lo mandó papá del cielo!”. Fue fuertísimo.
Leo: — ¿Te vieron a vos y dijeron: “Lo mandó papá del cielo”?
Mostaza: — Claro, me vio a mí, miró el cielo y dijo eso. Me quedé ahí con ellos, nos sacamos fotos...
Leo: — ¿Te pasa seguido?
Mostaza: — Sí. A veces bajan de un auto cuando me ven.
Leo: — ¿Te han perseguido?
Mostaza: — No, pero por ahí paran y te los encontrás de golpe.
Leo: — Pensás que te van a robar...
Mostaza: — Sí. Te dicen: “¡Una foto, una foto!”. Me pasa seguido (risas).
Leo: — Hay mucho cariño de la gente hacia vos. No escuché gente que hable mal de vos.
Mostaza: — No, por suerte no.
Leo: — ¿Sos bueno en otra cosa además del fútbol?
Mostaza: — No, en nada.
Leo: — ¿En la cocina, la jardinería, en plomería?
Mostaza: — No, nada de nada. Con la cocina estoy peleado (risas).
Leo: — ¿Tenías más cábalas como jugador o como entrenador?
Mostaza: — Siempre tenés alguna cábala. De jugador usaba el mismo calzoncillo siempre para la concentración y como entrenador tuve varias, las fui cambiando con el tiempo…

Amor
Es de público conocimiento su desempeño en el fútbol y su trayectoria profesional, pero poco se sabe de su vida privada. Mostaza mencionó que su pasión y dedicación al deporte lo llevaron a ser metódico y obsesivo, especialmente durante su etapa como jugador, donde priorizaba el rendimiento deportivo por encima de todo.
Leo: — Contaste en alguna entrevista que no conviviste nunca. ¿Tiene que ver con cómo te dedicaste de lleno al fútbol o nada que ver?
Mostaza: — Es que el fútbol para mí fue siempre una pasión y lo es hasta hoy en día...
Leo: — Te desbordó.
Mostaza: — Sí. Uno va viviendo el día a día, con el fútbol viajé mucho, cuando era futbolística jugaba el domingo y ya el miércoles me encerraba solo y no salía más. Después salía el domingo y el lunes. Por ahí algún miércoles, si había algún evento, pero concentraba.
Leo: — Fuiste muy metódico.
Mostaza: — Lo que pasa es que de futbolista si yo jugaba mal el domingo, estaba enojado y hasta el martes no se me iba.
Leo: — Comías mal, dormías mal…
Mostaza: — Sí, todo. Si jugaba mal, no me podía hablar nadie. Yo vivía con mi vieja hasta que me fui a vivir solo después y nadie me podía hablar hasta que volvía a practicar. Era un enfermo, un obsesivo...

Leo: — ¿Sos así con todo o solo con el fútbol?
Mostaza: — No, solo en la etapa de futbolista.
Leo: — ¿Estar tan abocado al fútbol hizo que no quisieras casarte y tener hijos?
Mostaza: — Tuve parejas, pero no se dio. Tuve parejas, pero siempre viví solo…
Leo: — ¿Sos mañoso?
Mostaza: — A veces me enojo yo solo a la mañana (risas).
Leo: — ¿Te enojás con vos mismo?
Mostaza: — Sí, con el espejo (risas). Uno se va acostumbrando también…
Leo: — ¿Disfrutas la soledad en tu casa o cuando salís también te gusta ir solo?
Mostaza: — No, la disfruto en mi casa. Después siempre tengo planes para comer con un amigo o una amiga. También me junto en un café a las tardes...
Leo: — ¿Nunca te enamoraste?
Mostaza: — Locamente, no.
Leo: — ¿Sí sos de decir: “Te quiero”?
Mostaza: — Sí, eso sí. Por supuesto. Soy muy romántico.
Leo: — ¿De qué estilo?
Mostaza: — Clásico. Soy de decir: “Te quiero”, “Qué linda que estás”…
Leo: — ¿Regalos?
Mostaza: — Sí, sí. Soy generoso. Soy muy atento.
Leo: — ¿Cuál fue la relación más larga que tuviste?
Mostaza: — Entre dos y tres años.
Leo: — ¿Te planteaste alguna vez por qué elegiste estar solo?
Mostaza: — Nunca me hice esos planteamientos. Dejé que fluya y se fue dando así. Cuando te ponés a pensar decís: “Bueno, no me tocó”. Ya a esta altura…
Leo: — ¡Nunca se sabe! Capaz te enamoras locamente el año que viene…
Mostaza: — Puede ser. ¿Por qué no?

Pasión
Leo: — ¿Disfrutás del momento actual después de una carrera vertiginosa?
Mostaza: — Yo disfruto todos los días, pero extraño. Si a mí me llamaran para dirigir, dirijo.
Leo: — Estás para dirigir.
Mostaza: — Sí, estoy entero. Estoy bien mentalmente y físicamente, pero yo sé que la edad te jubila también.
Leo: — Dirigiste en todos lados.
Mostaza: — Sí, una valija era…
Leo: — Pero no estarías para irte a México, por ejemplo.
Mostaza: — No, por acá. Si me sale algo por acá dirigiría.
Leo: — ¿Primera B? ¿Nacional B?
Mostaza: — Sí, en 2013 estuve en Pergamino un año.
Leo: — O sea que la pasión por dirigir está intacta.
Mostaza: — La pasión siempre está.
Leo: — ¿Cuál sería el top 5 de los entrenadores de hoy en día? Porque Lionel Scaloni se metió en el podio con Carlos Bilardo y César Luis Menotti, después está Carlos Bianchi y Marcelo Gallardo a nivel clubes. ¿Está bien ese armado?
Mostaza: — Sí, está perfecto. Scaloni rompió todo, aparte me encanta el manejo que tiene, la humildad, elige muy bien, tiene un ojo fenomenal porque hay jugadores que yo creo que no los conocía nadie y les dio lugar. Todo lo que ganó, lo que logró y cómo juega el equipo. Es fabuloso.
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