Iván Ramírez tiene 25 años y más de 150 personajes que habitan en él. Es que detrás de este fenómeno en redes sociales ―que cuenta con más de 3 millones de seguidores entre Tik Tok, Instagram y Youtube― hay un verdadero talento multifacético.
Su carrera comenzó a los 12 años, con una imitación de Shakira en el colegio, y como parte de un juego. Se puso una peluca y actuó frente a los alumnos. “Hay que romper con ciertos pensamientos que nos atrasan”, dice. Luego vinieron Lía Crucet, Rodrigo y Abel Pintos y, el primer político, a los 14. Así piensa Ramírez a la actuación y la imitación: como un juego.
“Tenemos una vida sola y hay que aprovecharla, no tenemos otra partida más para jugar, hay que seguir con lo que uno sueña porque siempre van a hablar”, reflexiona y recuerda que desde muy chico inivierte en pelucas, vestuario y maquillaje, para tener opciones “para ir a jugar”. Su camino en las redes y los medios despegó tras participar de un programa de Guido Kaczka imitando a Dread Mar-I.
Hoy, su repertorio es increíble, y abarca desde políticos y artistas, hasta presentadores y deportistas. Ramírez se pone en la piel de figuras como Sergio Massa, Patricia Bullrich, Ángel de Brito, Chayanne, Fito Páez, Beto Casella, Lizy Tagliani, Aníbal Pachano, Lionel Messi, Dario Barassi ―el personaje que más le piden por un video que se hizo viral―, Laura Ubfal y hasta el propio presidente argentino, Javier Milei.
“Cada imitador tiene su forma y a mí no me gusta quedarme con lo que dice el personaje. El verdadero juego está en hacerlo decir otra cosa”, señala el humorista y agrega: “Ahí está lo que me diferencia del resto en las redes sociales”. El humorista, que trabajó con Jorge Lanata y Fátima Florez, confiesa que algunos políticos le pidieron que haga su imitación, pero no aceptó.
“Soy muy torpe con el tema de la plata”, expresa y suma: “Me fijo mucho en la gente, después la plata llega sola. Hay ciertos momentos en que tenés que bajar el ego, la cabeza, cuando es un sueño para la otra persona que yo esté imitando en su fiesta, lo hago, la plata no importa”.
El humorista reconoce que “los políticos están en auge” y son los preferidos del público. Mientras, él se prepara para imitar a Freddie Mercury, Coldplay, Bruno Mars, Elvis Presley, sus próximos sueños (y juegos).

―Mai: ¿Cómo un chico de 25 años se puede meter en la cabeza de un político e imitarlo? ¿Cómo hacés?
―Iván Ramírez: Es un trabajo actoral. Cada vez que tengo que sacar un personaje lo empiezo a estudiar, me convierto en un fanático, porque lo empiezo a seguir en todos lados y hago ese trabajo fino, no de ver la peluca o el maquillaje, sino que va de adentro para afuera. Cómo piensa el personaje, qué es lo que le pasa al momento de moverse de tal manera, de decir las cosas, de enojarse, de mirar a cámara y después viene lo de afuera. La peluca y el maquillaje es lo último que se pone, por lo menos en la forma en que trabajo los personajes. Es una locura y son todos diferentes.
―Mai: ¿Sos consciente?
―Iván Ramírez: No. Yo creo que es como un pendrive, que elegís las carpetitas. En mi mente funciona así: me decís el personaje, lo hago y no me lo pongo a pensar. Pero cuando lo veo y digo “es un trabajo muy duro”, porque vos me tenés que preguntar lo que sea y yo tengo que interpretar el personaje. Y vos lo tenés que ver. Aparte, al personaje lo podés imitar con sus frases y todo, pero yo hago que los personajes digan otras cosas y vos lo tenés que ver igual. Entonces, es un trabajo bastante sacrificado, que lleva su tiempo atrás. La gente ve un video de un minuto en Instagram, pero no se da cuenta que me levanto y practico a todos los personajes: a Milei, a Cristina, a Alberto.

―Mai: ¿Lo practicas en el espejo?
―Iván Ramírez: No sé si en el espejo, sino con audios de WhatsApp.
―Mai: ¿Cuál fue el político o famoso que te sorprendió porque te respondió y te dijo que le encanta cómo lo imitas?
―Iván Ramírez: Manuel Adorni me contestó un video hace muy poco con un emoticón, como llorando de risa. Eso está bueno porque los políticos son cholulos. Y después Milei me habló un día y fue “guau” Lo estaba haciendo en PPT con Lanata, me habían pedido ese personaje, yo no lo imitaba ―lo hago hace menos de un año―. Me gustaba el personaje y ya era popular, pero si me obligás a imitarlo no me va a salir tan bien. Un día, veníamos del cine con mi novia, chequeo el celular y eran como las dos o tres de la mañana. Era Milei y tenía ocho mensajes en Instagram. Temblé, como con cualquier político, pero me estaba escribiendo un candidato a presidente. “Maravillosa la imitación, me encanta, divino, fantástico. Te tengo que hacer una corrección. Las patillas un poquito más largas”. Es un detalle que a mí me recontra sirvió. Me dijo que le encantaba el humor y que era fanático de los humoristas.
“Me gusta cuando pasa eso, no es que me importa. No es que si no le gusta lo voy a dejar de hacer, pero es la frutilla del postre, como la bendición”, dice el comediante.

―Mai: ¿Cómo construís esos personajes, qué hacés para seguir la línea de la ideología?
―Iván Ramírez: Cada político tiene su ideología. Si yo lo voy a interpretar, tengo que amoldarme a la ideología del político. Yo soy apolítico. Iván es apolítico totalmente. Yo entiendo política, no me interesa. Lo único que me interesa es que si gobierna Cristina, Mauricio, Topa, el que gobierne, que nos vaya bien a todos. Y uno tiene que seguir trabajando. Ahora, cada vez que tengo que interpretar a un político y yo antes aviso miren que eso lo tengo estudiado de una cierta manera, que si vos me atacas
―Mai: ¿Te han pedido alguna vez que los ayudes o que no digas ciertas cosas?
―Iván Ramírez: Sí, y les dije que no. No soy de los que se amoldan por el billete o por el guion. Es como hacer un Ángel de Brito sin contar primicias, sin ser picante. Cuando me piden los políticos, si hay un guion, digo que no. Si no me gusta, no lo hago.
Los inicios de los mil y un personajes

Iván fue creciendo, y con él, también lo hicieron sus personajes. Hoy, aunque llena teatros y agota entradas en tan solo dos horas, sus primeros espectadores fueron mucho más íntimos: su papá, su mamá, su abuela y su bisabuela. “Vamos para adelante si te gusta esto”, le dijeron desde chico. Y así fue.
―Mai: Esta sección se llama Nacidos en Redes y vos naciste generando contenido en Internet, ¿cómo fue?
―Iván Ramírez: A los 12 años empecé a subir contenido sin querer, en un momento donde no había que subir tanto. Esa época estaba más tirando a YouTube, más que Instagram, y empecé a subir videos de imitaciones que hacía en ese momento. Quizá me ponía un repasador en la cabeza diciendo que era una peluca porque no tenía el presupuesto para comprarme una. No me compraba el sandwich en el recreo del colegio para después poder comprarme un bigote en el cotillón a escondidas, porque no quería que en mi casa me vieran que estaba haciendo eso.
―Mai: ¿Por qué?
―Iván Ramírez: No era que me daba miedo de que mis viejos me dijeran que no lo podía hacer, sino porque lo veía como un juego. Me quería divertir haciendo eso.

―Mai: ¿Cuántos años tenías cuando hiciste el primer evento?
―Iván Ramírez: En mi primer evento tenía 13 años, en el cumpleaños de 15 de mi mejor amiga. “¿Te animás a hacer algo vos que sos medio gracioso?”, me dijo y le contesté: “Sí, obvio”. Me vestí de Lía Crucet ―no entendía nada en ese momento―, no comí durante una semana comida en el recreo para ir a comprar las pelucas y el vestido. También hice a Abel Pintos y a Rodrigo. Esos fueron los tres primeros personajes que hice en un evento. Ahí empezó a ser más en serio, por el rebote.
―Mai: Las redes vienen a darle una estabilidad al artista, ¿no? Si generás contenido bueno, consistente y tenés tu audiencia, no caes en el evento o en los programas solamente
―Iván Ramírez: El verano pasado no estuve en ningún lado, solo trabajando con las redes sociales, generando contenido para marcas. Si hoy le metés a las redes sociales, son una fuente de trabajo, porque no dejan de ser un trabajo. Detrás de un video están las horas de edición, la idea, poner los subtítulos, corregir los subtítulos.

―Mai: ¿Y tu familia qué te dice ahora?
―Iván Ramírez: Está muy contenta. Me han visto desde chico y a mi vieja le he matado los oídos practicando Shakira en la habitación, a todo volumen. Ella es ama de casa, con emprendimientos, le gusta el arte, dibujar. Mi viejo es camionero y con dos palabras te hace reír. Entendí que todo estaba relacionado. A mi abuela le duele la cabeza y es como si se estuviera por morir, de ahí saqué la actuación. Mi abuelo con las herramientas, de ahí viene mi parte de crear con distintos elementos. Mi bisabuela, cuando era cantante, pero sus padres le dijeron que no podía hacerlo y siempre me decía: “Yo era cantante cuando era chica, vos seguí tu sueño porque yo no pude”. Yo vine a romper ciertas estructuras familiares.
El humorista también hace una reflexión sobre el trabajo y el cambio de época: ¿Querés estar todo el día afuera de tu casa laburando, no ver a la familia, solamente pensando en la plata, no llegar a fin de mes, no hacer algo que me movilice y no tener tiempo para nada? Eso yo no lo quiero. Me quiero tirar a la pileta haciendo lo que me gusta. Me tiré a la pileta y me salió bien, y tengo mentalidad de grande porque a los 12 empecé a laburar. Quemé ciertas etapas.
El proceso creativo y la “generación de cristal”

―Mai: ¿Cuánto tardás en el proceso de hacer el guion, el personaje, grabación, edición?
―Iván Ramírez: Unas seis horas en un video de un minuto.
―Mai: En un video que quizá te comentan: “Malísimo”. ¿Te pega?
―Iván Ramírez: No. Antes, cuando era más chico, sí, al principio. Lo pude afrontar, que me parece que es la clave. ¿Estás desde tu casa en un sillón y me estás diciendo que es malísimo cuando hay veinte personas diciéndome que es buenísimo?
―Mai: ¿Te pasó de borrar videos?
―Iván Ramírez: Sí, al primer momento, borraba todo. Había diez buenos y uno malo y lo borraba. Y decía: “No sirvo para esto”, y me replanteaba la vida. Cuando llegó un momento en el que me estaban diciendo veinte que está bien y uno que está mal, ¿por qué lo voy a borrar? Lo que pasa que el problema es cuando hay pibes que está subiendo su contenido y recibe haters y que diga: “No puedo dedicarme a esto porque me están criticando”, y tu vida cambie de rumbo por una persona X. Creo que hay que afrontar los haters.
Cambié la mentalidad en el momento de pensar que los haters me estaban ayudando a hacer que el video se viralice. Si tengo veinte mil comentarios negativos, gracias. El otro día uno me escribió: “El talento te persigue, pero vos sos más rápido”. Está espectacular. Me parece que hay que tomarlo de otra manera.

―Mai: Nos tratan como la “generación de cristal”, que hay mucha sensibilidad
―Iván Ramírez: Esa gente trata así porque es de otra época, porque no entiende lo que pasa hoy en día y porque no está detrás de un video seis horas editando. Son señores y señoras cuadradas que piensan de una manera diferente. Hoy en día lo más importante son las redes sociales, es la era de la tecnología.
―Mai: Te dedicas a jugar
―Iván Ramírez: Creo que es parte de la vida. Soy partidario de que hay que jugar siempre, tener adrenalina. Cuando tengo poco tiempo y me proponen un personaje nuevo, acepto, aunque no sé si me va a salir.
―Mai: ¿Qué le dirías a una mamá cuyo hijo te ve en redes sociales?
―Iván Ramírez: Una cosa es el uso y otra, el abuso. Si no hay una charla, una conversación en la mesa y está todo el día con el celular, estamos en peligro. Lo veo mucho, tengo mucho cuidado con el contenido porque tengo mucho público de Tik Tok que es infantil. Me encanta pero creo que hay que tener cuidado si los chicos están todo el día con el teléfono. Pero si quieren mostrar su talento, creo que hay que acompañar y controlar.





