Laura Di Marco: “El peronismo tiene una responsabilidad mayor en la tragedia social argentina”

La periodista y politóloga analiza en su último libro, “Juicio al peronismo”, la influencia del partido en los últimos 40 años de la Argentina

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Di Marco escribió dos libros de mucho éxito, uno dedicado a La Cámpora y otro sobre la llegada de Mauricio Macri al poder que se transformaron en best sellers
Di Marco escribió dos libros de mucho éxito, uno dedicado a La Cámpora y otro sobre la llegada de Mauricio Macri al poder que se transformaron en best sellers

Lleva escritos seis libros, algunos se convirtieron en best sellers. Trabaja en televisión y en radio y a lo largo de su carrera en el periodismo político, siempre el peronismo estuvo entre sus temas predilectos. Laura Di Marco publicó ahora su sexta obra en la que describe como fue el proceso que el justicialismo, en sus diferentes expresiones, atravesó durante los últimos 40 años, desde el retorno de la democracia a la Argentina, donde gobernó durante 27.

El título de la publicación es “Juicio al peronismo”, lo editó Sudamericana y ya desde la tapa queda en claro que intenta explicar cómo ocurrió la “gloria y caída de la maquinaria de poder más implacable” y que refleja “la historia completa de cómo el PJ se convirtió en la verdadera casta de la Argentina”. A esta periodista, escritora, y analista política desarrollarlo le llevó tres años de investigación, con unas 60 entrevistas a intelectuales nacionales e internacionales que se especializan en el tema.

Para Di Marco “el peronismo tiene una responsabilidad mucho mayor en la tragedia social argentina que otros partidos”. Además sostiene que atraviesa una crisis que puede emparentarse con la que sufrió en 1983 cuando lo derrotó Raúl Alfonsín y que su trabajo sirve para explicar el triunfo de Javier Milei en las últimas elecciones.

“Es un libro con el cual aprendí muchísimo, con años de investigación. Armé un equipo fuerte de cuatro periodistas que me ayudaron a investigar. Y yo digo que en la Argentina no tenemos corona, pero tenemos peronismo, y que el peronismo es nuestra The Crown, no nuestra corona”, cuenta la autora, en referencia a la serie inglesa que relata las intrigas y los vaivenes políticos que el Reino Unido atravesó durante el reinado de Isabel II.

La tapa del nuevo libro de Di Marco
La tapa del nuevo libro de Di Marco

-¿Qué tiene de atrapante el peronismo para que se escriban tantos libros sobre el tema a través de los años?

-Yo no abordo el peronismo en general, sino que lo abordo en su rol democrático. Y lo abordo como una maquinaria de poder y también como una expresión de un populismo que existe en la sociedad. Yo creo que el peronismo es una forma de populismo y el populismo es un modo de ver la política, un modo de ver la vida. Es un juicio además a una fuerza política que desde 1946 al 2023 nos gobernó el 75% del tiempo. En el tiempo que gobernó el peronismo en la Argentina hizo que se llevara parte del Estado a su casa, que parte de la justicia la haya nombrado el peronismo, que haya provocado, por ejemplo, algún capítulo sobre muertos y peronismo que están completamente invisibilizados. Ese aspecto no lo ha tocado a nadie. Entre 1983 y 2023, hubo muchísimos muertos, por ejemplo, femicidios, ahora que está el tema de (José) Alperovich en el candelero, que han desembocado en el quiebre de clanes provinciales.

-Hay un capítulo de los 11 que tiene el libro que se titula Feudos.

-Claro. Ahí menciono el caso de María Soledad en Catamarca, el caso de Paulina Lebbos, que sucedió en Tucumán, el doble crimen de la dársena en Santiago del Estero y el del Chaco con Cecilia Strzyzowski. Todos tuvieron como derivación el fin de clanes, los Saadi en Catamarca, los Juárez en Santiago del Estero, los Capitanich en Chaco. Ahí perdieron las elecciones de manera contundente en gran parte por estos casos. Lo mismo había ocurrido con el crimen de José Luis Cabezas que desencadenó la derrota del peronismo en el 99 o los de los piqueteros Kosteki y Santillán en 2002 que provocaron una crisis en el gobierno de Duhalde.

-En varios momentos describís cómo el populismo se afianzó en Argentina. ¿Existe el populismo como algo positivo para la democracia?

-La democracia liberal es representación y liberalismo. Hasta Loris Zanatta, que es un experto italiano, dice para el libro que un poco de populismo está bien, ¿no? La democracia liberal es una mezcla entre representación y liberalismo. Cuando vos tenés mucha representación y poco liberalismo, bueno, se desequilibra el sistema. Cristóbal Rovira, que es un gran politólogo chileno, lo explica también. ¿El populismo es un correctivo para la democracia o es una liberación para la democracia? Depende. Cuando la democracia se oligarquiza, cuando vos tenés una casta, y se denuncia como lo hizo Javier Milei en la Argentina o Podemos en España, y bueno, cuando eso se oligarquiza, el populismo vuelve a equilibrar un poco las cosas. Porque hay una casta obstructiva que es lo que ha sucedido en la Argentina también. Porque no es una casta que domina solamente a la política, es una casta que está en muchos lados. Eso ocluye el ingreso de distintos actores y de políticas alternativas. Es decir, es un libro que explica por qué ganó Milei, en definitiva.

-¿Y cuál es la explicación del triunfo libertario?

-Milei interpretó el momento que nos toca vivir, no sé cómo pero inventó un lenguaje, ¿viste?, Viva la Libertad Carajo, casta, la viste o no. Términos que se usan en la sociedad y sobre todo en los pibes. Inventó una nueva narrativa con ‘la casta te arruinó la vida’ y en la casta mete a todos, no se desgastó desmintiendo al kirchnerismo como lo hizo Juntos por el Cambio. Interpretó a una sociedad que viene del encierro de la pandemia, de la decadencia. Es un líder que gana cuando lee lo que la sociedad está demandando.

Para Di Marco “si vos querés entender la política, necesitas ir más profundo. Entender que nuestro país está atravesado por una cultura que se llama populismo. Y que ese populismo es una manera de ver la economía, es una manera de ver la vida, es una manera de ver la política. Yo pongo ahí, por ejemplo, el ejemplo de la serie danesa Borgen, ¿no? Donde está una primera dama que había dejado el gobierno y llega de nuevo a lo que sería la sede gubernamental y la mandan a hacer una fila y anunciarse. ¿Te imaginás acá que un expresidente haga algo así? No, para nada. Bueno, eso es populismo, por ejemplo. El vacunatorio VIP es populismo. ¿Por qué? Porque en la Argentina no hubo una verdadera revolución liberal donde la ley sea pareja para todos. La democracia libre es un conjunto de reglas racionales en donde vos tenés varios partidos compitiendo y uno racionalmente elige cuál es la mejor propuesta. Bueno, en la Argentina no pasa eso. Eso de ser católico, argentino y peronista, como una identidad del argentino, hace que una parte en realidad represente a todo un Estado. Ese es el populismo. Lo que uno no va a encontrar nunca en Uruguay. Lo que uno no va a encontrar en Chile”.

Amplía esa idea: “Si definís el populismo político que es lo que pasó con el kirchnerismo y con el peronismo en general, tenés malos, buenos y un salvador. En el caso del kirchnerismo, vos tenés los malos de siempre, que son los medios de comunicación, ciertos empresarios, la justicia. Y los buenos son los sectores populares. Y los salvadores, que son Néstor y Cristina. En el caso de Milei, un liberal clásico que permea en los sectores populares, por un lado, tenés a la casta, los malos. Por otro lado, los argentinos bien, y el salvador que es él. Que viene a sacar a la Argentina adelante. Creo que justamente la gran innovación de esta época es la cultura del liberalismo en los barrios populares”.

Javier Milei
Javier Milei

-Hay una frase de Alejandro Katz que citás en un capítulo que define cómo en el 2002 el radicalismo dejó de representar a los sectores medios y ahora esto se traslada al peronismo con los sectores populares, ¿no?

-Exacto. También lo dice Juan Carlos Torre que se pregunta si no es algo lo del 2015 para el peronismo de lo que fue el 2001 para el radicalismo, donde la UCR voló por el aire, junto con De la Rúa. El peronismo no se destruyó tanto cuando pierde Scioli en el 2015, pero quedó quebrado. Y, de hecho, esas internas furiosas, que también se dan mucho por la fragmentación de la sociedad del empleo, los trabajadores informales por un lado y los formales por el otro, los Grabois de la vida y los Moyano de la vida, que tienen dos agendas completamente diferentes, también tienen mucho que ver con la fractura del peronismo. Hubo una fractura importante que se expresó luego en el 2019 cuando ganó Alberto Fernández en las internas en el gobierno, que finalmente lo terminó llevando al fracaso, porque es muy difícil representar las dos agendas, ¿viste? Los informales y los formales. Y también esa fragmentación del trabajo que se da por una revolución tecnológica, por muchos aspectos, pero las políticas económicas del peronismo también lo llevaron a esa fragmentación. El tema del trabajo negro, que haya más o menos 6 millones de personas que en edad de trabajar no trabajan, o trabajan muy poco, o trabajan parcialmente, o hacen changas, que están excluidas en el mundo del trabajo formal. Si en 40 años de democracia 27 gobernaron y no pudieron resolverlo. Por eso hago un ‘Juicio al peronismo’.

-¿Esta vez no hubo reconstrucción posible cuando llegó al poder Alberto Fernández?

-No, por muchas cosas, pero básicamente porque él nunca pudo hacer una encarnación propia, nunca se pudo liberar de Cristina, no pudo matar simbólicamente a la madre política y decir que ella fue un desastre y que ahora venía él a poner a la Argentina en pie. Nunca dejó de ser Cristina. Juan Carlos Torre, otro gran estudioso del peronismo, en una frase, dice que si vos te fijás en la foto de la privatización de YPF y luego de la estatización de YPF están los mismos actores, menos los que se murieron. La gracia del peronismo es su falta de escrúpulos, y es eso. Un día te defienden una privatización y otro día te defienden una estatización de la misma compañía con la misma convicción. Llegan con el discurso de nosotros somos el verdadero peronismo que viene a salvarte, pero son lo mismo de antes.

Cristina Kirchner y Alberto Fernández
Cristina Kirchner y Alberto Fernández

La periodista que actualmente se desempeña en La Nación + y que además conduce los sábados un magazine en CNN radio le cuenta a Infobae que el título del libro surgió luego del descargo de Cristina Kirchner en el caso Vialidad: “Cuando es condenada ella hace un largo discurso y dice que ‘esto no es un juicio a Cristina Kirchner, es un juicio al peronismo’. Creo que el peronismo tiene una responsabilidad mucho mayor en la tragedia social argentina por el tiempo que gobernó y porque tiene mucho que ver con el ADN de una sociedad. El populismo está en la sociedad. Por eso también gana un candidato que tiene una dosis de populismo como Milei. No sé si será, tal vez, como pasó con Menem, que fue muy efectivo en destruir lo viejo, pero no tan efectivo en construir algo nuevo. A lo mejor Milei también es eso. Viene a destruir los poderes corporativos del peronismo, a debilitarlo, pero no construye algo nuevo, no lo sé. Pero sí que está encarnando una nueva etapa. No él, sino que está interpretando un momento nuevo, diferente. Que cambió básicamente por tres cosas, la pandemia, la revolución tecnológica y el cambio generacional”.

De acuerdo a su diagnóstico “hay una nueva era en la Argentina que está quebrando esa matrix de poder y está haciendo emerger una cultura diferente. Por eso las grandes narraciones colectivas están en problemas. El peronismo es una de ellas y la Iglesia es otra. El peronismo está viviendo una crisis similar a la que atravesó en 1983. Como oposición no tiene un líder. Por eso esa oposición la asume uno de sus dueños que es la Iglesia Católica. Está asumiendo la oposición, junto con los movimientos sociales, los sindicatos”.

La autora de “La Cámpora”, que vendió más de 100 mil ejemplares y también de “M, historia íntima de la elite argentina que llegó al poder”, que se transformó en best seller con 60 mil libros vendidos en 2017, también se apoya en el politólogo estadounidense Steven Levitsky, quien en los años 90 llegó a la Argentina para analizar el fenómeno peronista.

“Levitsky va al Conurbano y ve que en los barrios populares, hay capillitas con las fotos de Perón y Evita, pero que Menem no está en la cultura popular o sea, la revolución neoliberal de Menem no existe en la cultura popular. Entonces se pregunta, bueno, ¿qué es esto? ¿Qué es el peronismo? Él dice que el peronismo en realidad no es una ideología, es una forma de organización, en donde vos tenés una base permanente y una cima fluida. Y después lo van a tomar otros intelectuales con otras inspirándose en esta tesis de Levitsky con otros formatos por ejemplo de la caja de dos pisos: hay un piso de abajo donde están los propietarios del peronismo y un piso de arriba que se alquila a distintos inquilinos que pueden ser una populista de izquierda como Cristina, un socialdemócrata como Antonio Cafiero, un neoliberal como Menem, y el inquilino dura mientras dura su contrato o su popularidad. Cuando cae en desgracia tiene que volver a entregar la llave a los propios medios”, narra.

-¿Puede desaparecer el peronismo en la Argentina?

-Algo van a tener que inventar. Lo que el peronismo necesita primero es reconectar con su época. Tenés a una Cristina Kirchner que atrasa mucho, ¿no? Cuando habla del padre Mujica, que es un asesinato que fue hace 50 años. Imagínate que si vos ves la edad del padrón electoral, nadie entendió nada. Cuando ella habla de eso no había nacido la mitad de la gente de los argentinos. Reconectar con los sectores dinámicos de la economía, con los sectores de la tecnología. No se entiende la pelea de periodismo con Mercador Libre, porque es una empresa nacional que le da trabajo a miles de argentinos? ¿Por qué la guerra? ¿Querés sacarle privilegios? Sacáselos, pero ir a la guerra con Galperín es ridículo, es una cosa ridícula. Ir a la guerra con guerra con el campo que genera divisas genuinas también es absurdo. No hay un líder innovador, un líder moderno que conecte con este tiempo y el peronismo tal como lo conocimos va a morir. O va a ser una minoría, como lo es el kirchnerismo, una parte cada vez más chiquita de la sociedad. Y será eso. Pero no el partido de masas importante que fue en su momento. Le va a resultar difícil.

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