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Alberto Fernández analiza descongelar la relación con Maduro y rechazar a Guaidó como presidente venezolano

Además estudia cancelar las cartas credenciales de la embajadora Elisa Trotta que fueron avaladas por el gobierno de Mauricio Macri, y no descarta invitar a su asunción a un enviado del líder populista venezolano

El canciller Jorge Faurie entregó las cartas credenciales y reconoció a Elisa Trotta como embajadora en Argentina

Entre las primeras medidas que tiene previsto tomar ni bien llegue a la Casa Rosada el 10 de diciembre, Alberto Fernández ya pensó en redefinir las relaciones actuales de la Argentina con Venezuela hacia un punto concreto: aceptará a Nicolás Maduro como presidente, no reconocerá a Juan Guaidó como jefe de Estado interino y le retirará las cartas credenciales de embajadora a Elisa Trotta, que representa a Guaidó en la Argentina.

Así lo confirmaron a Infobae allegados a Fernández que dijeron: "no corresponderá reconocer a Guaidó como presidente de Venezuela porque no es presidente electo de ningún país”. Es decir: Fernández cree que se deberá dialogar con Maduro y aceptar que este es el presidente en funciones.

A la vez, las mismas fuentes consultadas aseguraron que el nuevo gobierno argentino no reconocerá a la embajadora Trotta, a quien el 12 de octubre pasado el presidente Mauricio Macri reconoció formalmente como embajadora de Venezuela ante la Argentina en un acto donde el canciller Jorge Faurie recibió las cartas credenciales de la representante de Guaidó en Buenos Aires.

“Estamos hablando del derecho internacional y no de lo que opine Macri. (Trotta) es una embajadora de un gobierno puesto por Estados Unidos en vez de una embajadora del pueblo venezolano más allá de que cuestionemos el autoritarismo de Maduro”, agregó otro referente del equipo de Fernández que analiza lo que será la estrategia diplomática de la Argentina en lo inmediato.

De esta manera, se detalló que Fernández emitiría un decreto para retirarle las credenciales a Trotta y dejar a esta sin inmunidad diplomática. La Cancillería del nuevo gobierno reconocería entonces al embajador Carlos Martínez y a los diplomáticos de Maduro que están en Buenos Aires.

Ayer, Infobae intentó comunicarse con Trotta para saber si había sido contactada por el equipo de Fernández por este tema o si tenía una opinión al respecto. Pero no hubo respuesta alguna de parte de la embajadora venezolana avalada por Macri.

Alberto Fernández se niega a hablar de una dictadura en Venezuela

La decisión de Fernández de desconocer a Guaidó y a su embajadora en Buenos Aires pondrían al presidente electo en un virtual enfrentamiento con la comunidad de exiliados venezolanos que viven en la Argentina y tienen muy buena relación con Trotta.

De hecho, cuando Faurie le entregó a la embajadora de Guaidó las cartas credenciales la Cancillería emitió un comunicado en el que sostuvo que Trotta “representa para todos los venezolanos residentes en nuestro país la autoridad máxima". Todo esto volverá a foja cero según lo definió Fernández en una nueva estrategia de diferenciación de Macri en materia de política exterior.

Hace 20 días Trotta abrió un “consulado paralelo” al que tiene el régimen de Maduro en Buenos Aires. La embajadora de Guaidó denominó ese lugar como un sitio de trámites diplomáticos para el “Registro Único Consular en Línea” para los venezolanos residentes en la Argentina. El gobierno entrante desconocerá por completo esa sede.

Fernández buscará mantener un diálogo con Maduro y junto con el presidente de México, Manuel López Obrador, y otros líderes regionales, buscará dar con una salida a la crisis de Venezuela. Así fue como se planteó en la última reunión cumbre de dirigentes progresistas del denominado Grupo Puebla.

No obstante, Fernández mantendrá una posición crítica de la situación de Venezuela. Apenas ganó las elecciones, el presidente electo recibió las felicitaciones de Maduro y Fernández le agradeció por Twitter pero le subrayó la necesidad de la “vigencia de la democracia” en Venezuela.

También Fernández destacó en ese momento que "América Latina debe trabajar unida para superar la pobreza y desigualdad que padece. La plena vigencia de la democracia es el camino para lograrlo".

Sin embargo, el presidente electo se niega a calificar como una dictadura al régimen de Maduro y buscará hacer un fuerte equilibrio para mantener con Caracas un nivel de diálogo permanente. Esta es la misma postura que ya planteaba Cristina Kirchner cuando estuvo a cargo de la Presidencia. Es una estrategia en común que el presidente electo mantendrá con la futura vicepresidenta.

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