Elisa Carrió ayer, ante el auditorio de la CAME (Julieta Ferrario)
Elisa Carrió ayer, ante el auditorio de la CAME (Julieta Ferrario)

"Parecía un intercambio de rehenes".

El que exagera es un ministro que zafó de los recortes en el gabinete y que participó el domingo de las negociaciones cruzadas en Olivos entre la Casa Rosada y la cúpula de la Unión Cívica Radical.

La decisión de Mauricio Macri de pasar buena parte de ese día en Los Abrojos -recién volvió a la quinta presidencial entrada la tarde y un rato después prefirió ver el partido entre Boca y Vélez- fue toda una señal. El jefe de Estado no quería "compactar" su elenco de ministros. Mucho menos desprenderse de Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, que presentó su renuncia para descomprimir la situación de "crisis" política y económica que Macri reconoció ayer por primera vez en público.

"El Presidente supo quién es quién este fin de semana", avisó Elisa Carrió anoche en un reportaje. "Vi traiciones", siguió. "Qué nadie se confunda: yo interpreto la voz del Presidente de la República. Todo lo que hice este fin de semana desde la chacra y el Presidente desde Los Abrojos es una melodía frente a los grupos que querían sacarle todos los ministros", había dicho a la tarde en el agasajo de la CAME por el día de la industria frente a un auditorio que aplaudió entre risas, algo desconcertado.

Un rato antes, a la hora del almuerzo y mientras analizaba el discurso grabado de Macri e intercambiaba ideas con un par de funcionarios abocados a la comunicación presidencial y su socio Santiago Nieto, el consultor Jaime Durán Barba abonaba con matices esa teoría.

En Casa Rosada, el ecuatoriano deslizó que el ofrecimiento de cargos y el posterior rechazo por parte de dirigentes como Carlos Melconián no le hacían bien al jefe de Estado. Mucho menos si esos ofrecimientos se ventilan sin filtro por los medios. Peor aún si se dan en medio de un feroz ajuste de la economía cuyos resultados políticos -y sociales- son impredecibles.

Entre el viernes y el sábado, Carrió y Macri hablaron por teléfono varias veces. Volvieron a hablar en la mañana de ayer.

El domingo al mediodía, Quintana llamó a la líder de la Coalición Cívica y le avisó que dejaba su cargo. A las 13:54, mientras dirigentes del PRO y del radicalismo almorzaban asado con ensaladas en Olivos -a la noche hubo hamburguesas-, la diputada mandó a respaldar en su cuenta de Twitter a los flamantes ex vicejefes de gabinete.

Carrió estuvo furiosa toda la tarde del domingo. Macri estiró su jornada en Los Abrojos y dejó las negociaciones en manos de Marcos Peña. Lo acompañaban Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Emilio Monzó, Rogelio Frigerio y su viceministro, Sebastián García de Luca; Fernando Sánchez y Fernando de Andreis.

Por el radicalismo habían llegado a Olivos Alfredo Cornejo, Mario Negri, Ernesto Sanz, Gerardo Morales, Gustavo Valdés, Ángel Rozas y Luis Naidenoff.

A esa altura de la tarde, el nivel de versiones y operaciones entre el PRO y la UCR en torno a la reducción y conformación del gabinete registraba pocos antecedentes internos.

Rogelio Frigerio (Adrián Escandar)
Rogelio Frigerio (Adrián Escandar)
Mario Negri deja Olivos, el domingo (Gustavo Gavotti)
Mario Negri deja Olivos, el domingo (Gustavo Gavotti)

Para Carrió, la salida de Quintana y Lopetegui del rol central para el que habían sido asignados por Macri y Peña fue un trago difícil de digerir. También para el jefe de Estado, que no resistió a la presión de su entorno. Son las "traiciones" a las que aludió la líder de la CC anoche en televisión. Incluye entre las presiones a Rodríguez Larreta, uno de sus principales aliados dentro del macrismo.

¿Cómo siguen las relaciones entre los socios de Cambiemos? Es una de las preguntas que atravesará el encuentro de hoy del comité ejecutivo del PRO, que tendrá lugar en Casa Rosada y a la que asistirán algunos de los principales referentes partidarios. Es, tal vez, la pregunta más inquietante.

La otra es cuánto preocupan a Macri los cortocircuitos partidarios a su alrededor, por fuera de la obsesión por reducir como sea el déficit fiscal. Una de las posibles respuestas a ese interrogante es el lugar que tanto él como Peña le cedieron a Carrió en estas últimas 72 horas.

Ayer, incluso, terminaba de perder intensidad la idea de reunir a Cambiemos antes de fin de mes en Parque Norte, como se había pautado en algún momento.

Los cortocircuitos entre el PRO y la UCR del último fin de semana y el encono de Carrió con casi todos los dirigentes de la alianza oficialista que pasaron el sábado y el domingo por Olivos dejan a Cambiemos en un estado de asamblea permanente. La crisis a la que Macri hizo referencia en su mensaje de poco más de veinte minutos de ayer por la mañana tiene su propio correlato interno.

Según varios de los presentes, el nivel de tensión que alcanzó la negociación del domingo en la quinta presidencial apenas se vio reflejado en las crónicas periodísticas.

Frigerio presentó la renuncia. Fue ante la insistencia del radicalismo por ubicar a Sanz en el Ministerio del Interior. La jugada incluía movimientos mucho mayores. El ex senador está enfrentado a Carrió desde hace tiempo. Peña y el mendocino tampoco se simpatizan.

En el entorno del canciller Jorge Faurie, en tanto, aseguraron que estuvo renunciado unas seis horas frente a la posibilidad de que Alfonso Prat Gay se quedara con ese sillón. La línea radical de funcionarios diplomático es un hervidero, explicaban ayer desde el Palacio San Martín.

"La crisis me genera adrenalina, yo me divierto. Soy una jugadora", jugueteó Carrió ayer al mediodía ante el auditorio de la CAME en medio de la tensión entre los socios de Cambiemos.

A los pocos minutos, dijo que evitaba ir a Olivos porque allí "hablan pavadas y nadie decide nada". Que en diciembre habrá conflicto social. Que este año perderá la clase media. Que la recaudación de los gobernadores -incluso los propios- con ingresos brutos "es un asalto" y que es "plata para las elecciones". Que si el Congreso no sanciona la ley de extinción de dominio va a salir a través un decreto presidencial. Y que estar "con el hijo de Macri padre es el mayor sacrificio humano" que hizo en su vida.