En la recta final hacia las PASO, Fernando "Chino" Navarro visitó la redacción de Infobae con la premisa de contar por qué Florencio Randazzo y Cumplir, el espacio que lidera el ex ministro y del que forma parte el diputado provincial, es una buena alternativa para las elecciones de medio término.

Navarro, precandidato a diputado provincial por la Tercera Sección electoral, reconoció que después de estos comicios el peronismo tiene que empezar a trabajar para lograr la unidad. Cree que en el histórico movimiento debe terminar el tiempo del "verticalismo absoluto" y que hay que generar políticas de Estado efectivas para encontrar soluciones a los problemas más graves que tiene la provincia de Buenos Aires.

De buen humor y convencido de que el ex ministro del Interior hará una buena elección el fin de semana, el "Chino" pidió "construir una mayoría para poder ganarle a Macri en el 2019".

-¿Qué expectativas tienen en el espacio que lidera Florencio Randazzo de cara a las PASO?

-En primera instancia, la satisfacción de haber hecho una gran campaña. Vamos a todos lados, podemos caminar, vamos a un barrio, podemos dar la cara, charlar, escuchar, afrontar interpelaciones y críticas. Tenemos la tranquilidad de que el nombre de Florencio Randazzo y del Frente Justicialista no es rechazado. Nuestro objetivo es aportar a la reconstrucción del peronismo pensando en el 2019. Es una muy buena campaña y una muy buena elección. Tenemos expectativa de estar entre 12 y 13 puntos para en octubre volver a mejorar, porque creemos que en octubre la gente nos va a pedir definiciones con respecto a cuestiones como la pobreza, la inseguridad y el empleo.

-¿Debido a los votantes que busca cautivar Florencio Randazzo, su principal competidor es Sergio Massa?

-Nosotros buscamos generar en la Provincia un espacio político que le ponga un freno a Macri. La política de ajuste del Gobierno agravó la situación de los sectores medios. De los trabajadores, los sectores humildes, los comerciantes y empresarios pequeños y medianos. Pero también queremos discutir cuestiones concretas. Nosotros no queremos discutir ni el pasado, ni como hace el gobierno que se aferra al pasado para tapar el presente. Ahí hay una funcionalidad de elección mutua entre Macri y Cristina para tratar de obturar el debate. Tenemos una actitud concreta con respecto a la corrupción: hay que erradicarla y la Justicia debe investigar, cualquiera sea el partido político involucrado. Tampoco estamos a favor de persecuciones judiciales, pero nadie puede negar que la corrupción existe. Es estructural y toca la política. De acá a octubre va a haber una exigencia. Una necesidad de decir cada uno qué va a hacer cuando asumamos como legisladores.

-¿Qué los diferencia a ustedes de Cristina Kirchner o Sergio Massa, los otros dos candidatos que cautivan votos del peronismo?

-Primero que estamos en el Partido Justicialista, que es el partido del peronismo. Estamos en el Frente Justicialista. No nos fuimos a ningún lado. Nos hacemos cargo de la historia del peronismo: de Perón y de Evita. Llevamos en el corazón a Néstor (Kirchner). Nos hacemos cargo y revindicamos, porque somos parte, todo lo bueno del 2003 al 2015. Revindicamos el rol de Néstor y de Cristina, pero también, como somos peronistas, y podemos mirar a la cara y a los ojos a cualquier persona, nos hacemos cargo de los errores y estamos dispuestos a corregirlos. Hay otros que creen que todo fue perfecto y que Macri ganó de casualidad, o por Clarín o porque engañó a los electores. Es verdad que Macri mintió bastante en la campaña, pero los errores que cometimos nosotros son los que posibilitaron el triunfo de Macri. Hay que hacerse cargo de eso.

-¿Por qué cree que Cristina decidió dejar afuera de Unidad Ciudadana al PJ?

-Porque hay una cultura del no debate, una cultura de que lo que dice el jefe se cumple. Hay un verticalismo absoluto y una ausencia de mirada crítica. Esas son cuestiones que hay que resolver en el seno de la política. Yo quiero salir de la clase política para estar al servicio de la gente. Nadie me pregunta de las PASO con Cristina, ni de mis diferencias con Massa, ni a dónde está el peronismo. Lo que pide son resoluciones respecto a problemas de pobreza, trabajo y salario.

-Forma parte del peronismo desde hace muchos años. ¿Qué situación atraviesa el movimiento en este presente?

-Después de una derrota no hemos logrado reconstruir un elemento político que nos una a todos. Ya sea a través de una PASO, de una propuesta política o de una alternativa a este modelo neoliberal de Macri. Y eso se nota. Porque hay dirigentes, militantes y votantes peronistas que van a votar distintas expresiones. Lo mismo ocurre en otros lugares del país. Por lo tanto, hay que tener paciencia. Tener en cuenta que el adversario es la política económica de Macri. Nosotros queremos ser oposición a Macri, pero tomar los problemas para resolverlos, no para agravarlos. Y esperar que el peronismo se vaya reconstruyendo desde una perspectiva federal, teniendo en cuenta lo que pasa en todas las provincias y lo que pasa en Buenos Aires. El peronismo se va reconfigurar más de abajo que con la unidad de los dirigentes.

Las encuestas son una foto borrosa de la realidad

-Caminó por la Provincia durante la campaña y se encontró con diferentes problemáticas que tienen los vecinos por las políticas económicas del Gobierno. Aun así, el oficialismo mantiene una alta intención de votos en la mayoría de las encuestas. ¿A qué se lo atribuye?

-A nuestros errores. Los errores que cometimos en el último tramo del 2003 al 2015. Fue un gran error haber dicho que teníamos la pobreza de Alemania. Fue un gran error haber dicho que la inseguridad era una sensación. Fue un gran error haber falseado las cifras de la inflación. Hay muchos sectores que no perdonan eso que pasó. Hay que tratar de corregir en los hechos, comprometerse de verdad con la realidad, estar junto a los que sufren y tienen problemas como la inseguridad o el trabajo. Hay que demostrar que uno puede haber sido parte de un error pero que está dispuesto a corregirlo. Y que pone la política, no al servicio de una candidatura en el 2019, una jefatura o un espacio político, la pone al servicio de que el pueblo esté mejor.

-¿Cree que la figura de Cristina Kirchner genera mucho rechazo en algunos sectores de la sociedad bonaerense?

-Es una persona que genera adhesiones. En algunos casos, mucho amor y afecto. Y un importante rechazo. Podemos discutir otro día por qué se da eso y si es justo o no. Eso es un elemento que imposibilita la recomposición del peronismo y de muchos sectores populares. En la marcha por la Emergencia Alimentaria hubo más de 200 mil personas y fueron sectores peronistas y no peronistas. Los sectores ligados a Cristina no marchan porque, más allá de priorizar lo electoral, no se sienten cómodos en ese espacio de reclamo y protesta social. A veces se priorizan las diferencias. Y lo que hay que priorizar son las coincidencias. Si todos estamos en contra de Macri, ya que no pudimos estar juntos antes, después de las elecciones hay que buscar puntos concretos y un programa que nos una para defender a los trabajadores y la clase media. Hay que buscar soluciones con responsabilidad. No podemos caer en la locura y la irresponsabilidad de querer que Macri se vaya antes o que no termine su mandato. La forma de consolidar el sistema democrático es que Macri termine su mandato. Nuestra responsabilidad como oposición es que en los dos años que le quedan como mandato no condicione a los sectores populares. Sino que lleve adelante políticas que favorezcan a los jubilados, los trabajadores, los comerciantes y los industriales. Esto se puede hacer en el Congreso si tenemos generosidad, humildad e inteligencia.

-Pensando en los dos años que le quedan a Macri de gestión y en la elección de 2019, el peronismo tiene que reorganizarse porque de esta manera le será difícil ser una alternativa viable para enfrentar al oficialismo.

-Hace dos años decía, y lo sigo diciendo, que la unidad se da en la calle. Cuando hay un compromiso concreto de los dirigentes y militantes poniendo el cuerpo para resolver los problemas, ahí se construye la unidad. En la palabra y en los documentos es fácil firmar y más fácil romper. Tampoco alcanza con el peronismo. Sin el peronismo es muy difícil construir una sociedad justa. Pero no alcanza solo con el peronismo. Necesitamos de otras fuerzas políticas y sociales. Para esto hay que ser democrático y aceptar al diferente. Si vos pensás que tu pensamiento es el único que vale y el de los demás no sirve, vas a ser una minoría. Intensa, pero minoría. Y para ganarle a Macri en el 2019 se requiere construir una mayoría.

-¿Cree que eso es lo que hace el kirchnerismo? ¿No aceptar otros pensamientos?

-A mí no me gusta poner el mote kirchnerismo. Yo me siento kirchnerista. Soy peronista y kirchnerista. Acompañé a Néstor en el año 2000 cuando muchos no lo conocían. Cuando entro a un comercio en la calle, me cuentan que no venden nada. Entré a una óptica en Ramos Mejía y una chica estaba aterrorizada porque la habían asaltado hace 40 días. En Ituzaingó hablé con un zapatero que ya pidió tres préstamos para no cerrar el negocio y no sabe qué va a hacer a fin de año. El Estado y la política tienen que estar al servicio de resolver esos problemas. Lo que opinan los dirigentes es importante, pero para solucionar esos problemas no sirve. Sirve si nos involucramos en esos problemas, si podemos ir y dar la cara, y después resolverlo. Queremos que Randazzo sea senador porque es un hombre que cuando estuvo en el gobierno pudo resolver el tema de los trenes después de la tragedia de Once. Se pudo hacer cargo del pasaporte y el documento que tenían dos décadas de atraso. Se pudo hacer cargo de la SUBE. Va ser un senador que no lo vas a encontrar hablando o escribiendo en Facebook.

-¿Qué pasa si el domingo Randazzo no gana las elecciones y si en octubre tampoco puede ganar una banca en el Senado? ¿Cuál es el futuro de él como dirigente y del espacio que lidera?

-Elegimos integrar el Frente Justicialista y acompañar a Randazzo por convicciones. Los resultados electorales son importantes, pero no determinantes. No somos los que corremos detrás de las encuestas o de una mayoría circunstancial. Tenemos convicciones y creemos en ellas. Vamos a seguir trabajando y vamos a hacer una muy buena elección. Pero vamos a respetar la voluntad popular. No somos los que nos enojamos si en las elecciones no nos va como esperábamos. Cuando nos va bien, la respetamos y cuando no nos va tan bien, también las respetamos. Somos democráticos. No vamos a abandonar el camino para reconstruir el peronismo. No vamos a bajar los brazos. Estamos dispuestos a dejar todo para tener una Argentina sin pobreza y sin inseguridad. Creemos que es posible. Para eso hay que comprometerse y dar testimonio de esa lucha.

¿Miran las encuestas? ¿Les dan importancia?

-Yo las miro. Hay dos tipos de encuestas. Las que están infladas para beneficiar a un candidato y las encuestas bien hechas, que también difieren. Hay mucha volatilidad, muchos indecisos. Son una foto borrosa de la realidad. El domingo va a ser parecido a lo que dicen las encuestas, pero no igual. Los que tenemos ganas de trabajar para que a la Argentina y a la Provincia le vaya bien, somos la mayoría. Somos oposición. Vamos a seguir siendo una dura oposición a Macri y Vidal, pero tomando problemas para resolverlos. No queremos que le vaya mal a Vidal con los temas de inseguridad. Yo soy crítico de Vidal y (Cristian) Ritondo. Creo que no tienen ni idea de lo que pasa en la Provincia, pero estoy dispuesto a ayudarlos porque lo que está en juego es la vida de los bonaerenses. Cuando están en juego estos temas tan importantes, la política tiene que estar al servicio de la gente. Vidal sacará más votos que nosotros o nosotros más votos que ella. Terminada la elección, todos tenemos que trabajar juntos sin renunciar a nuestra posición política.

No vamos a abandonar el camino para reconstruir el peronismo. No vamos a bajar los brazos

-Cuando comenzó esta nueva etapa de los gobiernos de Cambiemos, tanto Mauricio Macri como María Eugenia Vidal aseguraban que iban a buscar tener un diálogo fluido con otras fuerzas políticas. Así marcaron sus diferencias con el kirchnerismo. Ustedes como oposición, ¿le pueden ofrecer diálogo a este Gobierno?

-Es un gobierno particular. Tiene buenos modales. Hay un compañero de la Corriente Clasista Combativa (CCC) que dice: "Vos hablás con ellos y te dan un rivotril para tranquilizarte. Te tratan con buenos modales para que te vayas contento, pero no solucionan nada". Comentan. Si los escuchás, son comentaristas. Y, a veces, dicen disparates. Ellos no dialogan porque no escuchan. Comentan la realidad. Son grandes comentaristas. Hace 20 meses que están en el gobierno y no resuelven nada. Le echan la culpa al kirchnerismo. Te hablan de (Alberto) Nisman y del Indec pero no resuelven nada. Yo he hablado con funcionarios, pero no te escuchan. No tienen ni idea de lo que pasa en los barrios. Yo voy a seguir insistiendo porque en la política hay que dialogar. Por supuesto que críticamente. Tampoco me siento el dueño de la verdad. Estoy dispuesto a escuchar y si ellos tienen una idea mejor, estoy dispuesto a apoyar. El gobierno de Macri te saca la plata. Te mete la mano en el bolsillo, te la saca y se la da a los grupos de la economía concentrada. Tenemos que cambiar esa lógica. Ojalá el gobierno escuche.

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