La diputada Myriam Bregman (Buenos Aires- PTS/Frente de Izquierda) habló con Infobae TV luego de participar de la reunión de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados en la que el ministro de Energía dio explicaciones sobre el tarifazo y dijo que cree que la Corte Suprema "está muy condicionada" para resolver la cuestión, apuntó a la dirigencia sindical más tradicional por "no mover un dedo para parar el ajuste" y sostuvo que el del macrismo es un "gobierno de empresarios" que se comporta como "un patrón que no sabe esperar".
-¿Qué evaluación hace de la reunión de comisión de la que participó el ministro de Energía Juan José Aranguren por el tarifazo?
-Fue una reunión extensa, en un ámbito que no era el que nosotros pedíamos: nosotros pedíamos interpelarlo formalmente en el recinto, pero a pesar de las limitaciones con el criterio que se acordó para realizar la interpelación hubo elementos importantes. Por ejemplo, él confirmó que tiene acciones de la empresa Shell, que esa acciones están en el exterior, y cuando tuve la oportunidad de preguntar si en el negocio de gas a Chile -que ha salido en los medios en el último tiempo-, que Argentina le está comprando gas a Chile a un precio más caro, de baja calidad, él termina reconociendo que está vinculado a ese negocio, que está vinculado a la empresa que hace ese negocio. Hubo algunas definiciones en cuanto a esto que venimos denunciando, que es un gobierno de empresarios, que se demostró como tal: que están haciendo negocios desde el Estado. Sobre el tarifazo específicamente, que toda la gente estaba esperando a ver qué pasaba, muy poco. Muy poco porque él dijo que esto es gradualismo, es decir que esta es una etapa del tarifazo, el tarifazo va a seguir aumentando, y defendió no investigar a las empresas que recibieron los subsidios, que es lo que nosotros le pedimos. El kirchnerismo benefició a todas estas empresas con millones y millones de pesos de subsidios -500 mil millones calculan algunos-, ¿cómo usted le va a dar todo este dienero producto del tarifazo a las mismas empresas que no realizaron las obras de infraestructura, que vaciaron las empresas, etcétera, etcétera. Esto lo ratificó como una política que va continuar.
-El gobierno está muy confiado en que el tarifazo va a salir en la Corte Suprema. ¿Qué piensan ustedes?
-Me queda dudas que la Corte Suprema pueda resolver, no por un problema de duda histórica, que cuatro o cinco personas puedan decidir la historia de millones sin que nadie los haya votado, sin que nadie los haya elegido, que es otro debate: ¿qué es esto de "la corte suprema", algo medieval? Pero en el caso concreto, Lorenzetti se reunió con Macri, a escondidas en una reunión que finalmente trascendió. Está prohibido que un juez se reúna con una de las partes durante un conflicto. En este caso, Lorenzetti no podría ni intervenir. Y después de lo que leímos en los diarios en el último fin de semana, donde se habla de carpetazos y demás, es evidente que la Corte está muy condicionada por el Gobierno para poder resolver. No pongo demasiadas expectativas en lo que la Corte resuelva.
-Supongamos que, como dicen quienes conocen la interna de la Corte, la Corte Suprema avala el tarifazo. ¿Cómo sigue la lucha de la izquierda?
-Creo que hay dos opciones. Una, que la Corte diga que simplemente faltaron las audiencias previas, que es un elemento de legalidad, pero hay otro elemento de legitimidad, porque ya sería un salto si la Corte avala la legitimidad de la medida y dice que el tarifazo es legal. Nosotros lo que venimos señalando es que acá hablan los empresarios, ayer hablaron los empresarios a través de Aranguren, y los que no hablan son los trabajadores. El pueblo trabajador está ausente de este debate, no sólo porque Lorenzetti se reúne con Macri y no con las asociaciones de usuarios o con los gremios, sino que no están en la calle reclamando. Acá hay un gran ausente que es el movimiento obrero, que la dirigencia sindical más tradicional no ha movido un dedo para parar el ajuste, para parar el tarifazo, y que hoy no tienen sus derechos representados. Creo que en el caso de que la Corte ratifique el tarifazo está más planteado que nunca discutir la necesidad de un paro general, de una movilización a todas las plazas del país para tirar abajo el tarifazo y terminar con este ajuste.
-El sindicalismo peronista, que está en vías de unirse, es renuente a un paro general. ¿Cómo ven desde la izquierda esta unión?
-Nosotros vemos que es una unidad que no se basa en las necesidades que tienen los trabajadores y las trabajadoras. No es una unidad para mejor pelear por cómo defender el salario frente a la inflación creciente. No es una unidad para pelear contra el tarifazo, que es un saqueo al bolsillo. No hay una entidad de ese tipo, lo que están discutiendo es un reagrupamiento en favor de sus intereses. Esto creo que está expuesto por ellos mismos cuando hablan de unificarse. Ya piensan en sucesiones, como si fuese un trono que van heredando. La verdad que está muy alejado de lo que los trabajadores hoy necesitan. Y por abajo se ve otra cosa. La verdad es que en las fábricas, en los gremios en los que estamos, lo que se ve, lo que ve el sindicalismo de izquierda, en el cual nosotros participamos, es que hay mucho descontento, incluso aquellos que creían que vontando a Macri iban a enfrentar las políticas del kirchnerismo ven que Macri no derogó el impuesto a las ganancias, ven que Macri continúa con un gobierno aplicando políticas inflacionarias. Es decir, ninguno de los motivos que pueden haber llevado a alguien a votar este gobierno han encontrado un buen cauce.
-¿Es lo mismo el kirchnerismo que el macrismo?
-Como fenómeno político no. Como fenómeno político el kirchnerismo es un poco respuesta -dentro del mismo aparato del PJ, con los mismos intendentes del conurbano, e incorporando a sectores intelectuales, de los derechos humanos-, pero creo que es una coalición de gobierno que llega como respuesta al año 2001. Es un fenómeno que intenta dialogar con lo que pasó en 2001, y ahí se explica cómo personas que jamás habían tenido que ver con los derechos humanos terminan votando la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Uno lo tiene que analizar así. Algunos también dicen que el macrismo es una respuesta al 2001, que es la vieja derecha reciclada, dando respuesta a los nuevos fenómenos de cuestionamiento de las instituciones, este fenómeno de mostrarse como lo nuevo, como que no tienen nada que ver con la política tradicional… Lo que sí es evidente es que el kirchnerismo cuando elige a su sucedión lo elige a Scioli, que es un candidato que en sí mismo no tiene muchas diferencias sustanciales con el macrismo, representan los mismo intereses de clase, y eran parte un giro político que venía dando el kirchnerismo. Nosotros lo padecimos en el año 2014, durante el conflicto de Lear, mi compañero Nicolás del Caño y los trabajadores fueron reprimidos por Berni en una política que muy lejos de aquel discurso que no se iba a criminalizar la protesta social. Es decir, el kirchnerismo decantó también a la propia derecha. Un fenómeno que en América Latina hay que analizar: cómo aquellos fenómenos que se llamaban populistas y nacionales y populares, según el país, terminaron dando lugar a los gobiernos de la derecha más tradicional.
-En ese sentido, ¿es más fácil ser oposición a una derecha tradicional que a el kirchnerimos?
-No. Para nosotros lo que define nuestra política son los intereses que queremos defender. Entonces cuando tenemos claro que queremos defender los intereses de los trabajadores, de las mujeres, de la juventud, uno desde allí se para con un gobierno como el kirchnerismo o con un gobierno como el macrismo. No nos olvidemos que durante el kirchnerismo fuimos los que enfrentamos el acuerdo con Chevron, fuimos los que enfrentamos las represiones como las que mencionábamos antes, es decir: nosotros tuvimos una política muy crítica del kirchnerismo y somos una férrea oposición al macrismo hoy. Creo que la independencia política del Frente de Izquierda es lo que lo ha caracterizado, y lo que le da también tanta autoridad hoy para discutir las políticas del macrismo. Ayer en la audiencia con Aranguren esto se veía: Aranguren en un momento chicanea con el peor método, y le dice a varios de los presentes "ustedes ya fueron gobierno e hicieron lo mismo que estoy haciendo yo". Bueno, el Frente de Izquierda no, el FIT no hizo lo mismo ni defendió esas políticas de entrega de los intereses nacionales, de los recursos económicos. Desde esa independencia política nosotros nos paramos frente a este gobierno de derecha.
-El Congreso está discutiendo la reforma electoral. La izquierda, junto con el kirchnerismo, son quienes más se oponen a la iniciativa oficial. ¿Por qué? ¿Cómo se puede mejorar el proyecto?
-Es una reforma electoral que también se basa en hechos que no se puede dudar, como lo que fue la elección en Tucumán o en Jujuy -187 colectoras del Frente Cambiemos, de Gerardo Morales-. Imaginate que el que iba a votar al Frente de Izquierda encontraba una boleta, y el que iba a votar a Gerardo Morales, 187. No hay competencia posible. Eso contamina absolutamente una elección. Pero creo que sobre eso terminan proponiendo una reforma electoral con características muy peligrosas. Una, que no se permite más lo que se llama el corte de boleta. Con la excusa del nuevo sistema electrónico hay que votar en lista sábana. E incluso si alguien no quiere votar en una categoría y quiere combinar con otra boleta, no lo puede hacer. La ratificación de lo peor de la lista sábana. Esto es algo que es increíble, que es inconstitucional, vos no le podés poner a un elector qué es lo que tiene que votar. Hay elementos que venimos discutiendo que le sacan espacio a los partidos políticos para capacitar sobre el sistema de voto electrónico, otro elemento que ha tenido muchas críticas y que el oficialismo no lo responde hasta el momento es que muchos expertos están diciendo que el sistema puede ser hackeado. No responden a eso, no dan respuestas contundentes, casi que llaman a confiar, a tener fe en que el sistema va a funcionar, y la verdad es que no parece muy confiable cuando hay países como Alemania o Francia que han dicho que son sistemas dudosos, y que como mínimo hay que ir aplicándolos de a poco. Estamos en las audiencias discutiendo la boleta electrónica, y no tenemos allí una máquina para que todos veamos sobre qué estamos discutiendo. Se discute en el aire. A eso se suma un montón de discusiones sobre la posibilidad de hackear el voto… No es algo menor. Entonces, son temas que no se pueden hacer con el vértigo que Cambiemos quiere. Cambiemos tiene esa prepotencia empresaria que manda un proyecto y quiere que al día siguiente esté aprobado porque el patrón no sabe esperar. No está acostumbrado a que el empleado le diga "espere que tenemos nuestros tiempos, tenemos que discutir cómo lo hacemos". Quiere que al día siguiente esté resuelto. Y eso lleva a que una reforma que se podría haber discutido mucho más, que desde nuestro punto de vista no se tendría que haber separado del financiamiento, porque acá hay que disctutir cómo se financian las campañas electorales: Massa, el Frente para la Victoria, Cambiemos no pueden demostrar los gastos que hicieron en la campaña anterior, tienen impugnados varios de sus balances. Bueno, tenemos que discutir cómo se va a financiar la campaña. Nosotros proponemos financiamiento estatal e igual para todos. Son temas que son fundamentales, hacen a lo que comunmente se llama "financiamiento de la política". Nos llega la hora de discutir el tema electoral, y el financiamiento no viene.