Allá viene él. De lejos. Se lo ve llegar tranquilo, en su camioneta. La piel curtida por el sol, el viento, la lluvia y la dureza del frío. Porque no importa cuál sea el clima, él siempre está ahí. En su lugar en el mundo, en ese contexto que no sabe de tiempos, que lo conecta con lo natural, con el agua, con la libertad.

Alejandro Calcagno construye, repara y restaura barcos con historia. Como técnico constructor naval, es parte de un proceso que le devuelve la vida a viejas embarcaciones que fueron parte del río.

Porque en el astillero Cantieri hay barcos que navegaron a través del tiempo y dejaron sus huellas en el agua. Entre ellos, alguno que estuvo hundido.

Él junto a su equipo los transforma. Trabajan cada pieza de manera artesanal, para mantenerlos vivos, para seguir contando historias.

"Pueden pensar que estoy loco, pero le hablo a los barcos y los barcos me hablan". Y es que la conexión es grande. Toda una vida sumergido en este oficio que ama, que le da felicidad.

Es un día de mucho calor. En un instante, el cielo se cubre y el agua abandona su placidez con las gotas de lluvia, que cada vez son más intensas.

Alejandro se acerca al río. Es ahí donde se siente libre. "La libertad es inmensa", dice.

Cuando está en tierra, navega la nueva Peugeot Expert, que lo ayuda en su trabajo, cuando está en pleno proceso de restauración. Como buen amante de los barcos, necesitaba un andar placentero. El resto, lo hace sobre el agua.

Mirá el video y conocé su historia.

Por Soledad Avaca Cuenca
@soleavaca