Una startup de biotecnología 'made in Argentina'

Cada vez más emprendedores apuestan a crear soluciones tecnológicas para productores del país y del mundo. Su diferencial

Cuando se trata de la industria agro, la Argentina tiene mucho más que materias primas para ofrecer. Cada vez más emprendedores apuestan a crear start ups que aportan soluciones tecnológicas a productores del país y del mundo. Aseguran que la tradición agrícola ganadera local es una excelente carta de presentación a la hora de buscar socios e inversores internacionales.

Infobae entrevistó a Camila Petignat, una de los tres jóvenes biólogos argentinos que crearon "Neogram", una empresa de biotecnología que busca mejorar las pasturas para contribuir a una ganadería más sustentable.

El desarrollo, los llevó ganar premios de prestigio como el "MIT sub 35 innovadores", "Emprendimientos innovadores", de Banco Nación (2014), "Jóvenes Emprendedores" Banco Santander (2014), "Mejor Plan de Negocios, CAC" (2015), "Israel Innovation Award" (2015), "Innovar 2015. Agroindustria", "Premio Everis" (2015 y 2016), "NAVES – IAE" (2015), 2do premio "Ag Innovation Showcase" (2016) y ser finalistas locales del "GIST TECH" (2016).

-¿Cuál es el foco del proyecto que los llevó a constituir esta empresa?

Nosotros tenemos un producto que se llama "Gramax" que venimos trabajando desde hace un par de años. Es una pastura tropical de la variedad Grama Rhodes que hemos mejorado molecularmente para potenciar su calidad nutricional. Decidimos apuntar a esta característica de la pastura porque es una de las formas más fáciles y eficientes de impactar al sistema de producción en dos aspectos. Por un lado, al mejorar la calidad nutricional de la pastura podemos aumentar la productividad ganadera y, por otro lado, reducir el impacto ambiental de la actividad. A esto lo logramos básicamente porque hacemos más eficiente la alimentación del animal.

-¿En qué los ayuda la biotecnología?

En que nos permite mejorar la calidad nutricional aumentando la digestibilidad de la pastura. Es decir, al animal le resulta más fácil digerir ese alimento, lo que hace que haya más nutrientes disponibles que son lo que luego se transforman en kilos de carne. Todo ese proceso es mucho más eficiente que con otra pastura. Esto redunda también en una reducción de liberación de desechos como el metano, de menos gases de efecto invernadero y, consecuentemente, ayuda a reducir el efecto invernadero.

“La realidad es que hay una gran oportunidad en los próximos años para el agro argentino y latinoamericano”

-¿El animal tiene menos desgaste energético al consumir esa pastura?

En realidad depende del sistema. Nosotros apuntamos a promover una mayor digestibilidad y que eso impacta en la asimilación y peso del animal. Como consecuencia – no buscada por nosotros – pero que surgió por haber logrado hacer más eficiente la alimentación del animal, logramos un resultado positivo para el medio ambiente.

-Como emprendedores ¿Qué los llevó a identificar este "dolor", la necesidad de desarrollar esa solución?

Empezamos este proyecto en 2011 y fue la consecuencia de un trabajo que tuvimos que hacer para la facultad. El equipo que forma Neogram está integrado por tres biólogos y, cuando estábamos cursando la carrera, nos propusieron identificar un problema del ámbito agropecuario y plantear una solución utilizando biotecnología. Así fue que acabamos haciendo un listado de cien problemas que encontramos a partir de la lectura de foros de productores, los suplementos de agro, etc. Los analizábamos con una mirada muy crítica que nos ayudara a encontrar problemas. En ese momento, lo que se planteaba era que la ganadería se había corrido hacia zonas marginales, más cálidas y había una escasez de recursos forrajeros, de posturas de alta calidad, para poder tener sistemas productivos eficientes o altamente productivos como son los de la Pampa Húmeda donde, en ese momento, se planteaba que la ganadería había sido suplantada por la agricultura. En ese nuevo escenario y territorio en donde se estaba focalizando la ganadería, especialmente de cría, lo que le faltaba eran pastos de buena calidad. Ahí fue que nos dijimos: 'por qué no diseñamos un pasto de mayor calidad nutricional que aumente la eficiencia de estos sistemas' y ayudar a los productores a lograr más altos rendimientos.

“Cada vez hay más startups que buscan mejorar la eficiencia del agro y que además exportan la tecnología que crean”

-¿Cómo fue el camino para transformar esa idea en una empresa?

Nos pasaron todas las cosas que te puedas imaginar. Desde el punto de vista más técnico, empezamos con una línea de investigación que hoy tenemos en suspenso, (íbamos a trabajar con pasturas transgénicas). Luego decidimos que no era la mejor alternativa y nos mudamos a otro tipo de tecnología que nos permite lograr las modificaciones que buscamos. También se reacomodó el equipo, recibimos inversiones, luego no; nos presentamos en muchos concursos. Ganamos varios, como el "Start Up Chile", tenemos un subsidio público. Nos han pasado muchas cosas, hoy ya tenemos cinco años como SRL, pero al mismo tiempo no tenemos facturación porque nuestro producto está en desarrollo. Imagínate lo difícil que es tener una empresa que no factura y que no lo va a hacer porque lo que puede facturar es capital tecnológico, capital intelectual. Hoy por hoy nuestros proyecto es todo de investigación y desarrollo intelectual, que luego será transferido a los socios comerciales en cada una de las industrias en donde nos desarrollemos.

-¿Creés que ser argentinos les da un sello particular a la hora de salir a lanzarse globalmente?

Uno como emprendedor siempre busca mentores que te transmites consejos en base a sus experiencias. Una de las cosas que más te repiten es que debés buscar algo en que puedas ser capaz de agregar valor, pero que además tenga una coherencia con los lugares de donde vos venis. Y nada tiene más coherencia para la Argentina que el mundo del agro. Tanto el país como los productores argentinos, del ámbito agropecuario, son de los que más rápido incorporan tecnología. Siempre están ávidos de tecnología. Así que poder desarrollar, desde el país, tecnología que le va a servir a nuestros productores pero que, además, tenga proyección mundial, es algo que es súper valorado afuera y que resulta muy coherente con nuestra posición en la economía mundial. La realidad es que hay una gran oportunidad en los próximos años para el agro argentino y latinoamericano. Cada vez hay más empresas y startups comprometidas con subir el nivel y la eficiencia de esta industria, que logran agregar valor desde el punto de vista intelectual y que exportan la tecnología que crean. Todo esto es súper apreciado afuera y una de las cosas que creemos que nos va ayudar a crecer.

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