El calor del norte se siente apenas se abren las puertas del avión. Pero en Chiclayo hay algo más que altas temperaturas: se respira entusiasmo, expectativa y una emoción que se ha instalado entre sus habitantes desde que se confirmó que el papa León XIV regresaría a la ciudad que considera parte fundamental de su historia. Infobae Perú ya está en Chiclayo para acompañar, desde el lugar de los acontecimientos, los preparativos de uno de los reencuentros más esperados por la comunidad católica del país.
Aquí, en la tierra que lo acogió como uno más, Robert Francis Prevost todavía es recordado como el ‘Padre Roberto’. Así lo llaman muchos de quienes compartieron con él celebraciones religiosas, encuentros comunitarios, jornadas de trabajo pastoral y momentos cotidianos durante los años en los que estuvo al frente de la diócesis. Hoy, aquel sacerdote agustino que caminaba por sus calles y visitaba sus comunidades regresa convertido en el máximo representante de la Iglesia católica en el mundo.
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Los próximos 13 y 14 de noviembre, Chiclayo se convertirá en uno de los principales escenarios de la visita apostólica de León XIV al Perú. No será una parada más dentro de su recorrido por el país. Será, sobre todo, un regreso cargado de recuerdos, afectos y significados para una población que siente al pontífice como alguien cercano, alguien que conoció sus dificultades, escuchó sus preocupaciones y compartió algunos de los años más importantes de su vida religiosa.
Desde esta ciudad del norte peruano, Infobae acompañará la cuenta regresiva hacia su llegada. Recorreremos los lugares que marcaron su paso por Lambayeque, conoceremos cómo se preparan las autoridades, la Iglesia y los ciudadanos para recibirlo, y recogeremos las historias de quienes lo conocieron antes de que el mundo comenzara a llamarlo León XIV.
Chiclayo se prepara para recibir a uno de los suyos
La visita de León XIV representa un acontecimiento histórico para Lambayeque. La ciudad se prepara para recibir a miles de fieles que llegarán desde diferentes partes del país con la esperanza de participar en las celebraciones y, especialmente, de ver de cerca al pontífice.
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Pero detrás de los preparativos hay también historias personales. Están quienes recuerdan al obispo que visitaba sus parroquias, quienes participaron en sus actividades pastorales y quienes guardan fotografías de aquellos años en los que todavía era simplemente monseñor Prevost.
La Catedral Santa María, el Santuario de Nuestra Señora de la Paz y la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo son algunos de los espacios que volverán a formar parte de su recorrido. Lugares que no solo tienen importancia religiosa, sino que conservan parte de la historia que construyó con esta comunidad.
Chiclayo quiere mostrarle al mundo que el vínculo entre el papa y su gente permanece intacto. Que, pese a las responsabilidades que hoy desempeña en el Vaticano y a la dimensión universal de su pontificado, aquí todavía hay quienes lo esperan con el mismo cariño de antes.
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De Robert Prevost a León XIV: una historia que comenzó en el norte peruano
Para entender la dimensión de este regreso es necesario recordar cómo comenzó la relación entre Robert Prevost y el Perú. Nacido en Chicago, Estados Unidos, en 1955, llegó por primera vez a nuestro país en 1985 como misionero de la Orden de San Agustín. Su primera experiencia pastoral fue en Chulucanas, Piura, donde comenzó a ser conocido como el padre Roberto.
Posteriormente, desarrolló una extensa labor religiosa en Trujillo, donde permaneció durante más de una década. Su camino pastoral lo llevaría años después nuevamente a Roma y, finalmente, a Chiclayo, ciudad a la que llegó en noviembre de 2014 tras ser nombrado administrador apostólico de la diócesis por el papa Francisco.
El 12 de diciembre de ese año recibió la ordenación episcopal en la Catedral Santa María de Chiclayo y, en septiembre de 2015, asumió oficialmente como obispo de esta jurisdicción eclesiástica. Desde entonces, su vida quedó estrechamente vinculada con Lambayeque y sus comunidades.
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Durante ocho años, Prevost recorrió parroquias, visitó localidades alejadas, acompañó a los fieles y participó en las principales celebraciones religiosas de la región. Su cercanía con la población fue construyendo una relación que trascendió los límites de su responsabilidad como autoridad eclesiástica.
Los chiclayanos recuerdan especialmente su disposición para desplazarse hasta comunidades rurales, conversar con los pobladores y acompañarlos en momentos difíciles. En 2017, cuando el fenómeno de El Niño Costero golpeó duramente el norte del país, participó en acciones de ayuda humanitaria para las familias afectadas por las inundaciones.
También estuvo presente durante la pandemia de COVID-19, cuando la Iglesia tuvo que adaptar sus actividades para acompañar a una población golpeada por la emergencia sanitaria.
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Su paso por Chiclayo no solo dejó recuerdos entre los religiosos. También construyó una relación con jóvenes, estudiantes, familias y ciudadanos que hoy esperan volver a verlo.
La despedida que abrió el camino hacia Roma
En abril de 2023, Robert Prevost dejó Chiclayo para asumir nuevas responsabilidades en el Vaticano, después de que el papa Francisco lo convocara para trabajar en la Curia Romana. Fue nombrado prefecto del Dicasterio para los Obispos, organismo encargado de participar en los procesos de selección de nuevos obispos en distintas partes del mundo.
Meses después fue creado cardenal y continuó su servicio en la Santa Sede. El 8 de mayo de 2025, tras el fallecimiento del papa Francisco, fue elegido sucesor de Pedro y adoptó el nombre de León XIV.
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La noticia tuvo una repercusión especial en Perú y, particularmente, en Chiclayo. La ciudad que lo había conocido como obispo descubrió que uno de los suyos se había convertido en el nuevo pontífice de la Iglesia católica.
Desde entonces, la expectativa por volver a recibirlo fue creciendo. Su visita apostólica representa la oportunidad de reencontrarse con los espacios donde desarrolló su ministerio y con las personas que formaron parte de aquella etapa de su vida.
¿Qué actividades cumplirá el papa León XIV en Chiclayo?
El programa oficial contempla dos jornadas de actividades en el norte peruano. La primera será el viernes 13 de noviembre, cuando el pontífice llegará procedente de Lima. El sábado 14 continuará con celebraciones religiosas y un desplazamiento hacia Santa Cruz de Succhabamba, en Cajamarca.
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Viernes 13 de noviembre: el esperado regreso a Chiclayo
- 7:40 a. m.: salida en avión desde Lima con destino a Chiclayo.
- 9:10 a. m.: llegada a la Base Aérea Teniente Coronel Pedro Ruiz Gallo.
- 10:30 a. m.: celebración de la Santa Misa en la explanada de las Pampas de Pimentel.
- 12:40 p. m.: visita privada a la capilla San Óscar A. Romero.
- 4:30 p. m.: encuentro con representantes de la Iglesia en el Santuario de Nuestra Señora de la Paz.
- 5:45 p. m.: encuentro con representantes del mundo universitario en la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo.
- 7:00 p. m.: cena con sacerdotes de la diócesis de Chiclayo en el Colegio Santo Toribio de Mogrovejo.
Sábado 14 de noviembre: la fe continúa en Santa Cruz de Succhabamba
- 8:00 a. m.: rito de coronación de la Virgen Inmaculada en la Catedral de Santa María de Chiclayo.
- 9:10 a. m.: salida en helicóptero hacia Santa Cruz de Succhabamba.
- 9:50 a. m.: llegada al helipuerto de Santa Cruz de Succhabamba, en Cajamarca.
- 11:00 a. m.: celebración de la Santa Misa en la explanada de Santa Cruz de Succhabamba.
- 1:15 p. m.: retorno en helicóptero a Chiclayo.
- 2:00 p. m.: llegada a la Base Aérea Teniente Coronel Pedro Ruiz Gallo.
- 5:30 p. m.: encuentro de oración por la clausura del Año Jubilar de Santo Toribio de Mogrovejo, en el santuario dedicado al santo.
Infobae Perú ya está en la Ciudad de la Amistad para contar cada detalle de esta preparación: las historias de quienes lo conocieron, los lugares que marcaron su camino, los testimonios de los fieles y la emoción de una ciudad que cuenta las horas para volver a encontrarse con él.
Porque para los chiclayanos no se trata solamente de recibir al papa León XIV. Se trata de volver a abrazar, aunque sea a la distancia, al padre Roberto.
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