En Perú, las mujeres dedican el doble de tiempo que los hombres al cuidado no remunerado —3 horas y 28 minutos frente a 1 hora y 43 minutos diarios— y la brecha entre ambos se amplió en 41 minutos entre 2010 y 2024, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El hallazgo, divulgado en el marco del Día Internacional de las Personas Cuidadoras, revela que las mujeres sumaron horas de trabajo remunerado sin reducir las que dedican al hogar.
El dato proviene del informe ¿Quién cuida en el Perú? Uso del tiempo y valor del trabajo de cuidados, que compara la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) de 2010 con la de 2024 mediante indicadores armonizados, distintos de los que publica el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). En catorce años, la diferencia entre hombres y mujeres pasó de 1 hora y 4 minutos a 1 hora y 45 minutos diarios, una tendencia que la OIT califica como señal de alerta sobre la sostenibilidad del modelo actual.
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La campaña Todo funciona porque alguien cuida, presentada el 27 de octubre por la OIT, busca visibilizar esa carga y promover una distribución más equitativa entre hombres y mujeres, familias, comunidades, empresas y el Estado. La iniciativa se enmarca en el proyecto “Abriendo Puertas: más y mejores oportunidades de trabajo decente para las trabajadoras del hogar en el Perú”, desarrollado junto con el Proyecto Integramos.
“Los datos muestran que en el Perú, los cuidados siguen siendo asumidos principalmente por las familias y, dentro de ellas, por las mujeres. Este trabajo sostiene la vida cotidiana y la economía, pero a un alto costo y de manera cada vez menos sostenible”, señaló Rocío Valencia, coordinadora nacional del Proyecto Abriendo Puertas de la OIT. “Con Todo funciona porque alguien cuida, buscamos promover una distribución más equitativa de las responsabilidades”, agregó.
El cuidado no remunerado equivale a más del 20% del PBI peruano
El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado tiene un peso económico concreto: equivale a entre el 21,7 % y el 25,4 % del Producto Bruto Interno (PBI) nominal de 2024. En términos monetarios, eso representa entre S/ 240.277 millones —calculado con la remuneración mínima vital— y S/ 281.274 millones —si se toma como referencia el pago promedio por hora de una trabajadora del hogar—.
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Más del 70 % de ese valor corresponde al trabajo realizado por mujeres. Un segundo informe de la OIT, Caracterización de las personas trabajadoras del cuidado en el Perú, elaborado con datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) de 2022, precisa que 3,1 millones de personas peruanas mayores de 18 años se dedican a tiempo completo al cuidado no remunerado; el 86 % de ese total son mujeres.
Los servicios públicos de cuidado cubren muy poco y en condiciones precarias
El tercer informe de la OIT, Los cuidados en el Perú: mapa de la oferta pública y perfil de las personas que cuidan, expone que la oferta estatal de servicios de cuidado sigue siendo insuficiente y está concentrada casi exclusivamente en la primera infancia. Los programas del Estado llegan a poco más de 219.000 niños y niñas de entre 0 y 3 años, mientras que solo 1.501 personas adultas mayores y 479 personas con discapacidad reciben atención en servicios públicos.
La brecha de cobertura resulta especialmente crítica si se proyecta el envejecimiento poblacional: hoy el 14,8 % de la población tiene 60 años o más, y esa proporción treparía al 24,1 % en 2050, según datos del INEI. El volumen de personas que necesitarán cuidados especializados crecerá de manera sostenida en las próximas décadas, mientras la infraestructura pública permanece prácticamente estancada.
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Nueve de cada diez cuidadores trabajan sin vínculo laboral ni protección social
En los programas públicos de cuidado trabajan 29.826 personas: el 88 % son mujeres y nueve de cada diez se desempeñan como voluntarias, sin relación laboral formal y con estipendios que no generan aportes previsionales. En la práctica, quienes sostienen la red estatal de cuidados lo hacen sin acceso a pensión, sin cobertura de salud ocupacional y sin las garantías que supone un contrato de trabajo.
Frente a ese panorama, el estudio recomienda ampliar la cobertura de servicios para adultos mayores y personas con discapacidad, fortalecer la formación y profesionalización de las personas cuidadoras, y garantizar condiciones de protección social para quienes actualmente cumplen esas funciones bajo la figura del voluntariado. Según la OIT, esas medidas mejorarían simultáneamente la calidad de los cuidados y las condiciones laborales del sector.
La campaña busca que cuidar deje de ser una responsabilidad exclusivamente femenina
Todo funciona porque alguien cuida propone el mensaje “Cuidar es tarea de todos y todas” y difundirá sus contenidos a través de los canales de Abriendo Puertas en Facebook, YouTube y TikTok. La iniciativa apunta a instalar el debate sobre el reparto de responsabilidades en un contexto en que los datos confirman que la carga sigue recayendo de forma desproporcionada sobre las mujeres.
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La campaña se desarrolla además en un momento en que el Perú carece de una política nacional de cuidados que articule la oferta pública, regule las condiciones laborales del sector y reconozca el aporte económico del trabajo no remunerado. Los tres estudios publicados por la OIT en torno al Día Internacional de las Personas Cuidadoras buscan aportar evidencia para ese debate pendiente.
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