Monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia, arzobispo del Cusco, pidió al papa León XIV que no olvide a las comunidades altoandinas del Perú en una de sus últimas entrevistas, antes de morir el 30 de octubre a los 74 años. “Que siempre piense en sus hermanos de la sierra, que tanto lo quieren”, expresó al referirse al próximo encuentro con el pontífice.
Alarcón Urrutia murió tras una larga enfermedad, cuando la Arquidiócesis del Cusco ultimaba los preparativos para la visita de León XIV, prevista para el 15 de noviembre. El Papa envió un telegrama de condolencias y ratificó su intención de viajar a la ciudad.
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El arzobispo recordó el vínculo que el pueblo cusqueño había establecido con León XIV desde que se confirmó su elección, el 8 de mayo de 2025.
Alarcón Urrutia señaló que la expectativa por la llegada del pontífice alcanzaba a las comunidades más alejadas de la arquidiócesis. Relató que, durante una visita a una localidad situada a cuatro horas de la ciudad del Cusco, un grupo de bailarines le preguntó por la visita papal y le expresó su deseo de asistir.
“Hay emoción hasta los rincones más alejados”, afirmó el prelado, quien consideraba que la presencia del Papa podía fortalecer el trabajo pastoral de la Iglesia local.
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El arzobispo preparaba la llegada de León XIV al Cusco
El religioso explicó que la arquidiócesis había organizado una campaña de oración y actividades de formación en parroquias, colegios y comunidades para recibir al pontífice. El objetivo, según indicó, era que la visita no quedara reducida a un acto protocolar o a la expectativa por ver al Papa.
“El Papa viene para poder darnos un mensaje y queremos escuchar lo que nos dice”, sostuvo. Alarcón Urrutia planteó que el mensaje de León XIV debía traducirse en compromisos vinculados con la paz, la fe y la participación de los fieles.
Antes de su fallecimiento, también detalló que la agenda en el Cusco contemplaba un encuentro mariano en Sacsayhuamán y el rezo del Ángelus en la Plaza de Armas, con la participación de sacerdotes, religiosas, seminaristas, personas con discapacidad y fieles.
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Una Iglesia con presencia en comunidades quechuahablantes
Alarcón Urrutia estuvo al frente de la Arquidiócesis del Cusco desde enero de 2015. En la entrevista, describió una jurisdicción de 85 parroquias, con zonas urbanas, rurales, altoandinas y altoamazónicas.
El arzobispo destacó que entre el 70% y el 80% de los fieles de la arquidiócesis hablaban quechua como lengua materna. Por esa razón, defendió que la evangelización y las actividades pastorales priorizaran ese idioma.
“Tú te ganas al destinatario hablándole en su lengua”, dijo. También señaló que sacerdotes, catequistas, radios y misioneros tenían un papel en la promoción del quechua dentro de la vida eclesial.
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Durante su gestión, recorrió parroquias y pueblos para conocer de primera mano las necesidades de las comunidades. El primer año de su arzobispado visitó cada parroquia sin anunciar previamente su llegada.
El recuerdo de León XIV como obispo de Chiclayo
Alarcón Urrutia conoció a Robert Francis Prevost cuando este era obispo de Chiclayo y participaba en actividades de la Conferencia Episcopal Peruana. Recordó su intervención en los debates sobre la actualización de estatutos de esa institución y lo definió como una persona serena y de pocas palabras.
“Es un hombre de paz, que te escucha, te mira. No es muy hablador, pero es una bellísima persona”, declaró sobre el actual Papa.
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El arzobispo cusqueño también rememoró la sorpresa que generó la elección de León XIV en mayo de 2025. Dijo que funcionarios de la arquidiócesis se reunieron frente a una computadora al conocerse el anuncio y que algunos lloraron cuando el nuevo pontífice mencionó a la diócesis de Chiclayo durante su primera aparición pública.
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