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Cáncer de piel: Conoce cuándo un lunar requiere una consulta con un dermatólogo y cómo reducir el riesgo ante la alta radiación ultravioleta

La radiación ultravioleta puede alterar las células cutáneas con el paso de los años, por lo que especialistas recomiendan aplicar bloqueador, usar ropa adecuada y consultar ante cambios visibles

En el programa El Niño: Prevención y Acción de TV Perú Noticias, la médica oncóloga Karoll Meza García del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas explica los riesgos de la radiación ultravioleta y el cáncer de piel ante el aumento de temperaturas. La especialista aborda los tipos de lesiones cutáneas más comunes, la relevancia de la detección temprana y las medidas preventivas necesarias para proteger la salud de la población.

La exposición acumulada a la radiación ultravioleta puede provocar alteraciones en la piel que, con el tiempo, derivan en tumores. El Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) advirtió sobre la relación entre la radiación ultravioleta (UV) y el cáncer de piel, y recomendó reforzar las medidas de protección durante las horas de mayor intensidad solar.

La cirujana oncóloga Karoll Meza García, integrante del departamento de Mamas, Piel y Tejidos Blandos del INEN, explicó que el daño ocasionado por el sol se acumula en el ADN de las células. La falta de protección durante años eleva el riesgo de que aparezcan lesiones malignas, sobre todo en las zonas que reciben exposición directa.

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La especialista remarcó que el diagnóstico temprano puede modificar la evolución de la enfermedad. Una lesión identificada en sus primeras etapas puede recibir tratamiento antes de que alcances tejidos más profundos o se extienda hacia otros órganos, una situación que afecta el pronóstico de los pacientes.

En una entrevista para TVPerú Noticias, una especialista médica aborda los riesgos asociados a la alta radiación ultravioleta y las pautas para prevenir el cáncer de piel. El diálogo incluye recomendaciones sobre la elección y reaplicación continua del protector solar, la exposición en días nublados y la importancia del control dermatológico ante alteraciones en manchas o lunares. En pantalla se muestra un mapa con los niveles del índice ultravioleta en diversas regiones del país.

La radiación solar alcanza sus niveles más altos entre las 10:00 y las 16:00

Meza García recomendó evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00, franja en la que la radiación ultravioleta suele registrar sus valores más altos. Cuando una persona debe permanecer al aire libre, aconsejó buscar sombra y utilizar barreras físicas que cubran la piel.

Un médico examina un posible melanoma en el brazo de una paciente mayor utilizando un dermatoscopio, con una asistente registrando los hallazgos en una tableta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El protector solar debe aplicarse en las áreas descubiertas y renovarse cada dos horas. La medida también resulta necesaria durante los días nublados, ya que las nubes no bloquean por completo el paso de la radiación ultravioleta. Quienes nadan, transpiran o realizan actividad física deben colocarlo con mayor frecuencia porque el producto puede perder efectividad.

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Objetos de fotoprotección como crema solar, gafas y sombrero ilustran las medidas de cuidado corporal frente a la exposición al sol en una plaza urbana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La oncóloga sugirió utilizar filtros con factor de protección solar de 30 como mínimo, aunque consideró preferible el factor 50. El producto no debe limitarse al rostro: también debe cubrir el cuello, las orejas, la nuca, los brazos, las manos y cualquier parte del cuerpo que permanezca expuesta.

Una mano con guante médico sostiene una lupa dermatológica sobre un lunar oscuro para evaluar sus características. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El melanoma concentra menos casos, pero representa la variante más agresiva

Los tumores cutáneos se clasifican en melanoma y no melanoma. De acuerdo con la explicación de la especialista, los cánceres de piel no melanoma representan cerca del 80% de los casos, mientras que los melanomas agrupan el 20% restante y requieren una atención especial por su capacidad de expansión.

Objetos didácticos y accesorios de fotoprotección esquematizan los criterios de la regla ABCDE para la detección temprana del melanoma. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los tumores no melanoma, el carcinoma basocelular constituye cerca del 80%, mientras que el carcinoma escamoso reúne entre el 20% y el 30%. Estas lesiones pueden aparecer en distintas zonas del cuerpo, aunque la exposición solar tiene un peso relevante en su desarrollo, sobre todo en áreas que reciben radiación de manera constante.

Los factores de riesgo del cáncer de piel abarcan la exposición solar acumulada y la genética, ante los cuales se sugieren medidas de prevención diaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La detección tardía aumenta la posibilidad de que una lesión maligna se vuelva metastásica. En esa etapa, las células cancerosas pueden alcanzar otros órganos, como el hígado o los pulmones. Por ese motivo, el INEN insistió en que la consulta médica no debe postergarse cuando aparecen cambios visibles en la piel.

Los lunares deben controlarse si cambian de forma, color o tamaño

Los lunares suelen ser lesiones benignas. Algunas personas los tienen desde el nacimiento y otras los desarrollan a lo largo de la vida. El motivo de alerta surge cuando una marca presenta transformaciones: crece de forma rápida, cambia de tonalidad, modifica sus bordes, se ulcera, forma costras persistentes o vuelve a sangrar.

Una persona en consulta dermatológica, sin rostro reconocible, muestra la revisión de un lunar en la piel con un dermatoscopio en un ambiente clínico con luz natural. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La primera revisión debe estar a cargo de un dermatólogo. El profesional puede examinar la superficie corporal, identificar lesiones atípicas y definir si corresponde realizar una biopsia. Ese estudio permite conocer si existe una alteración maligna y establecer el tratamiento que requiere cada caso.

Para observar los lunares, los especialistas utilizan la regla ABCDE. La letra A corresponde a la asimetría; la B, a los bordes irregulares; la C, al color desigual o al oscurecimiento; la D, al diámetro, sobre todo si supera los cuatro o seis milímetros; y la E, a la evolución de la lesión con el paso del tiempo.

Una persona revisa un lunar oscuro e irregular en su espalda, destacando la importancia del autoexamen para la detección temprana de posibles melanomas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los antecedentes familiares y la fragilidad de la piel pueden elevar el riesgo

Los antecedentes familiares de cáncer de piel, la edad y algunas enfermedades genéticas que producen fragilidad cutánea figuran entre los factores que pueden aumentar el riesgo. Meza García indicó que las medidas preventivas deben alcanzar a toda la población, aunque requieren mayor atención en niños, adultos mayores y personas con enfermedades previas.

La radiación ultravioleta se divide en los tipos A, B y C. Según indicó la oncóloga, la radiación UVB se considera la más agresiva para la piel. Los niveles registrados en el país ya se ubicaron entre muy altos y extremadamente altos, de acuerdo con el mapa de radiación difundido durante la entrevista.

Infografía que detalla los tipos de cáncer de piel, factores de riesgo, métodos de prevención como la fotoprotección y el autoexamen, y señales de alerta para una detección temprana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La protección diaria también incluye el uso de sombreros de ala ancha, prendas de manga larga, pantalones que reduzcan la superficie expuesta y ropa con filtro ultravioleta. Los lentes con protección adecuada completan estas medidas, ya que los ojos también pueden sufrir daños por la exposición prolongada al sol.

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