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Conoció al papa León XIV en Chiclayo y hoy vive en Roma: la peruana que sueña con volver cuando Robert Prevost visite su ciudad como pontífice

Katya Alvarado conoció a Robert Prevost durante su etapa pastoral en el norte del Perú. Desde Italia, recuerda los gestos que marcaron su relación con la población y mantiene la esperanza de volver a encontrarse con él

Katya desde el Vaticano, con motivo del cumpleaños del Papa. Vatican News

Glenda Katya Alvarado Cáceres mantiene un vínculo estrecho con Chiclayo, la ciudad peruana donde nació y donde todavía viven su hija y su madre. Desde hace siete años reside en Roma, Italia, donde encontró apoyo en la Comunidad de Sant’Egidio para superar las dificultades de la migración y reconstruir su vida.

Su historia está ligada a la de Robert Prevost, hoy papa León XIV, a quien conoció durante su etapa pastoral en Chiclayo. La posibilidad de que el pontífice regrese a esa ciudad despierta en ella una expectativa especial, marcada por los recuerdos de su cercanía con la población y por las necesidades que todavía afectan a numerosas familias peruanas.

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Alvarado participa del 25 al 27 de octubre en el Encuentro Internacional por la Paz, bajo el lema “Paz desarmada y desarmante”, organizado por la Comunidad de Sant’Egidio en Asís, Italia. En esta reunión, su presencia también representa el recorrido de una migrante que encontró una red de apoyo durante una etapa de incertidumbre personal.

La mujer, de 54 años, conserva sus costumbres peruanas y prevé lucir su traje tradicional durante el encuentro. Su experiencia reúne tres aspectos centrales de su vida: el vínculo con su país de origen, el acompañamiento que recibió en Italia y el trabajo de cuidado que realiza actualmente con personas que padecen enfermedades neurodegenerativas.

La Comunidad de Sant’Egidio ayudó a Katya a reconstruir su vida en Italia

Cerca de la Catedral de Chiclayo. Vatican News

Alvarado llegó a Italia en 2019 con la intención de permanecer durante un año. Se reunió con su hermano, pero él no contaba con espacio para alojarla. La falta de vivienda y las dificultades para encontrar trabajo complicaron sus primeros meses en el país europeo.

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Cuando se preparaba para comprar los pasajes de regreso a Perú, la pandemia de COVID-19 alteró sus planes. El confinamiento impidió su retorno y prolongó su permanencia en Italia, donde necesitaba encontrar estabilidad y apoyo.

En ese contexto, la Comunidad de Sant’Egidio se convirtió en un respaldo fundamental. Alvarado recibió alojamiento en una casa destinada a mujeres víctimas de trata de personas, donde permaneció durante tres años junto a otras mujeres que llegaron mediante corredores humanitarios.

“Ellos son mi familia”, expresó sobre las personas que la acompañaron durante ese periodo. Según relató, la comunidad le consiguió una vivienda y trabajo, además de facilitarle el acceso a estudios de mediación cultural.

La experiencia también le permitió afrontar una etapa de depresión y desorientación. La red de apoyo que encontró en Roma resultó decisiva para reorganizar su vida y acceder a nuevas oportunidades.

Su trabajo con personas con alzhéimer está marcado por el cuidado

Actualmente, Alvarado trabaja como operadora sociosanitaria y desde hace un año atiende a personas con alzhéimer. Sus tareas implican acompañar a pacientes con dificultades de salud mental y brindarles atención durante jornadas que pueden resultar exigentes.

“Es un trabajo agotador. Pido siempre el don de la fortaleza y de la misericordia para tratar con quienes padecen enfermedades que atacan la salud mental”, explicó.

La peruana también señaló que procura recurrir al canto y a la danza como parte de su labor. Antes de emigrar, durante años enseñó danzas tradicionales, una actividad que debió abandonar cuando una enfermedad afectó sus rodillas.

Su formación cultural constituye ahora un recurso para relacionarse con las personas a las que atiende. Alvarado también cuestionó la falta de acompañamiento familiar que experimentan algunos adultos mayores con demencia y señaló que ciertas familias dejan su cuidado exclusivamente en manos de otras personas.

Su trayectoria incluye, además, una participación en Roma, en 2020, durante el rito de encendido del candelabro de la paz junto al papa Francisco. Para ella, ese recuerdo está relacionado con la fraternidad y el acompañamiento que recibió durante su permanencia en Italia.

La nostalgia por Chiclayo y las necesidades que persisten en Perú

En la calle principal de Chiclayo, Avenida Balta, con motivo de la fiesta de la ciudad Vatican News

Pese a su vida en Roma, Alvarado mantiene la intención de regresar a Perú una vez que termine sus estudios de mediación cultural. La distancia de su hija y su madre, junto con los recuerdos de su ciudad natal, refuerza su deseo de volver.

Durante su etapa en Perú, también trabajó con una organización no gubernamental y conoció de cerca las dificultades que enfrentaban numerosos niños. Según relató, algunos menores solo encontraban como alternativa ayudar a sus padres en las labores del campo.

La mujer recordó que en distintas zonas de su país todavía existen personas sin acceso suficiente al agua, los alimentos, la televisión o la educación. Frente a esa realidad, considera que Chiclayo atraviesa cambios que podrían ampliar sus oportunidades.

“Chiclayo será bellísima y, cuando el Papa la vea, se quedará sorprendido: él quería que renaciera, que resurgiera de sus pobrezas, y eso está sucediendo. Incluso está llegando el turismo”, afirmó.

Su hija, por su parte, se inscribió como voluntaria para recibir a León XIV. La catedral de Chiclayo se encuentra cerca de la vivienda familiar, un lugar vinculado a los recuerdos que Alvarado conserva del periodo en que Prevost recorría la ciudad y mantenía contacto directo con sus habitantes.

Los recuerdos de León XIV durante su etapa pastoral en Chiclayo

Chiclayo inaugura una exposición sobre los años de Robert Prevost en el país| Foto: AFP/Difusión

Alvarado recuerda a Prevost como una persona cercana a la población, dispuesta a escuchar y prestar ayuda concreta. Según su testimonio, el entonces obispo caminaba por las calles y celebraba misas al aire libre, además de responder a las necesidades de los vecinos.

La mujer también mencionó el apoyo que brindó durante la emergencia sanitaria por COVID-19, cuando, de acuerdo con su relato, trasladaba oxígeno y medicamentos para quienes los necesitaban.

El vínculo de Alvarado con el pontífice se hizo visible a la salida del Policlínico Gemelli, en Roma, después de una hospitalización de León XIV para someterse a una intervención quirúrgica. Allí permaneció en oración durante su estancia y expresó su alivio cuando recibió el alta.

“¡Padre Robert, Chiclayo está contigo!“, gritó en aquella ocasión, en referencia al nombre con el que lo conocían durante su labor pastoral en Perú.

La noticia de sus problemas de salud provocó preocupación entre los habitantes de la ciudad, según recordó Alvarado, quien aseguró que muchas personas rezaron por su recuperación. “Para mí, él es un santo”, sostuvo al describir la estima que siente por el pontífice.

La peruana también manifestó su expectativa ante una eventual visita de León XIV a Chiclayo. Considera que su regreso tendría un significado especial para quienes mantienen presente su trabajo pastoral y esperan reencontrarse con el religioso que conocieron antes de su elección como papa.

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