La entrada en operación de San Gabán III, una hidroeléctrica de 209,3 MW en Puno,añadió una nueva pieza al avance del capital chino sobre el sector eléctrico peruano. La central comenzó a producir comercialmente en mayo de 2025 y está bajo el control de China Three Gorges Corporation (CTG), uno de los mayores grupos estatales de energía de China.
El proyecto no aparece aislado. CTG lleva años expandiendo su presencia en Perú y ya participa tanto en generación como en distribución eléctrica. Esa trayectoria ha ido colocando bajo su órbita activos de gran escala y, al mismo tiempo, ha coincidido con una presencia cada vez mayor de otras corporaciones estatales chinas dentro del sistema energético nacional.
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El peso alcanzado empieza a ser visible en las cifras. Mientras CTG suma capacidad de generación, China Southern Power Grid controla Pluz Energía. Esta última y Luz del Sur —también vinculada a capital estatal chino— atendieron en 2025 a más de tres millones de clientes y representaban alrededor de un tercio del mercado nacional de distribución por número de usuarios.
Ese crecimiento ocurre mientras China vuelve a explorar nuevas oportunidades en energía e infraestructura en Perú. En septiembre de 2026, el embajador Song Yang llevó a La Libertad una agenda que incluyó proyectos energéticos, tecnología, logística y conexiones con el Puerto de Chancay.
San Gabán III se suma al mapa de China Three Gorges
San Gabán III forma parte de Hydro Global Perú. La participación de CTG en la empresa se consolidó en diciembre de 2022, cuando la portuguesa EDP transfirió el 50% que aún mantenía a China International Water & Electric Corporation, compañía perteneciente al mismo grupo chino.
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La operación, valorizada en US$68 millones, dejó bajo control total de CTG a la empresa vinculada al proyecto hidroeléctrico de Puno. La central inició operaciones comerciales el 30 de mayo de 2025 y aporta 209,3 MW al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional.
Para entonces, CTG ya tenía una posición importante en la generación peruana. El grupo había adquirido Chaglla, en Huánuco, en una operación valorizada en US$1.410 millones. La central cuenta con una potencia instalada superior a los 450 MW.
El ingreso del conglomerado al negocio de distribución se produjo a través de Luz del Sur. En 2020, China Yangtze Power, subsidiaria de CTG, completó la compra del 83,6% de la compañía por un precio base de US$3.590 millones.
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Luz del Sur también ha ampliado sus intereses en generación. La empresa cuenta con Santa Teresa I y, según su memoria de 2025, incorporó el Parque Eólico San Juan de Marcona, de 135,7 MW.
A ello se suma Santa Teresa II, un proyecto hidroeléctrico de 280 MW en Cusco cuya inversión ha sido estimada en alrededor de US$600 millones.
Estimaciones publicadas en marzo situaban en torno al 10% de la generación eléctrica nacional la participación asociada a capitales chinos, considerando Chaglla, San Gabán III y otros activos renovables.
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El capital chino también pesa en la distribución
La presencia china en el sector eléctrico no se explica únicamente por CTG. China Southern Power Grid International, otra corporación estatal, ingresó al mercado peruano con la adquisición de Enel Distribución Perú y Enel X por aproximadamente US$2.920 millones. La distribuidora pasó posteriormente a operar bajo el nombre de Pluz Energía.
De acuerdo con Osinergmin, al cierre de 2024 Pluz concentraba el 18% de los clientes de distribución eléctrica del país y Luz del Sur otro 15%. Juntas representaban alrededor de un tercio del mercado nacional medido por número de usuarios.
Los datos empresariales de 2025 muestran la dimensión alcanzada: Pluz reportó 1.653.744 clientes y Luz del Sur, 1.379.618. Entre ambas superaron los tres millones.
China Southern Power Grid y China Three Gorges son grupos distintos, aunque ambos pertenecen al universo de grandes corporaciones estatales chinas.
Una investigación del Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico de la Universidad del Pacífico estimó en US$27.877 millones la inversión directa china acumulada en Perú al cierre de 2023, equivalente al 21% de la inversión extranjera directa del país según la metodología utilizada por el estudio.
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De ese monto, alrededor de US$9.166 millones estaban concentrados en generación y distribución eléctrica. La investigación también encontró que más del 90% de la inversión china identificada en Perú correspondía a grandes empresas estatales.
Indecopi puso condiciones a la expansión
Las operaciones también han pasado por el filtro de las autoridades peruanas.
Cuando China Southern Power Grid solicitó autorización para adquirir Enel Distribución, Indecopi llevó la operación a una evaluación de segunda fase y terminó aprobándola con condiciones.
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La revisión se concentró en el riesgo de que una distribuidora contratara electricidad con empresas vinculadas en condiciones que redujeran la competencia y pudieran trasladarse a las tarifas de los usuarios regulados.
La autoridad dispuso que determinadas compras de energía fueran realizadas mediante licitaciones supervisadas por Osinergmin o a través de concursos transparentes y competitivos.
En enero de 2026, Indecopi volvió a poner el foco sobre una empresa del sector. El organismo sancionó en primera instancia a Luz del Sur con 1.000 UIT, equivalentes a S/5,5 millones, al considerar que había entregado información incompleta e incorrecta durante la evaluación de una operación para adquirir plantas solares.
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Según la autoridad, la empresa había indicado que no tenía proyectos de inversión previstos en el sector energético durante los siguientes cinco años, pese a que posteriormente fueron identificados documentos con planes que no habían sido comunicados.
Luz del Sur rechazó esa interpretación. En una comunicación enviada a la Superintendencia del Mercado de Valores aseguró haber actuado de buena fe, precisó que la decisión correspondía a una primera instancia y anunció que ejercería su derecho de defensa.
La sanción puso bajo escrutinio la información entregada por la compañía sobre sus planes de inversión y expansión.
El avance genera alertas sobre infraestructura estratégica
La acumulación de activos eléctricos bajo compañías estatales chinas también ha despertado reparos entre especialistas.
Pedro Yaranga, analista peruano consultado por Diálogo Américas, sostiene que el fenómeno debe observarse junto con la expansión de capitales chinos hacia otros sectores estratégicos. “China ya no es solamente un comprador de materias primas”, afirmó. En su análisis, Pekín ha ganado presencia en actividades que van desde minería y energía hasta puertos, telecomunicaciones y nuevas tecnologías.
El especialista fue más directo al referirse al sector eléctrico. “Es fundamental estar en alerta sobre el control que empresas chinas ejercen en infraestructura crítica”, señaló al mismo medio. Yaranga considera que Perú debería reforzar las normas destinadas a proteger activos estratégicos y reducir riesgos de dependencia.
Henry Ziemer, investigador del Center for Strategic and International Studies (CSIS), también ha puesto el foco en el caso peruano. Sus análisis sobre las inversiones energéticas chinas en Sudamérica destacan la presencia de compañías estatales en redes de distribución y otros activos eléctricos, un factor que incorpora una dimensión geopolítica al análisis económico del sector.
La legislación peruana, sin embargo, no agrupa a las compañías por compartir nacionalidad. Roberto Tamayo, exdirector general de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, explicó anteriormente a Infobae que las normas sobre concentración empresarial evalúan empresas y grupos económicos específicos. Bajo ese criterio, China Southern Power Grid y China Three Gorges son operadores diferentes.
Nuevas inversiones en energía vuelven a la agenda
Los movimientos recientes muestran que el interés continúa.
En septiembre, durante una visita a La Libertad, el embajador chino en Perú, Song Yang, habló de cooperación en energías renovables, infraestructura moderna, ciudades inteligentes y transferencia tecnológica. Las conversaciones empresariales incluyeron además alternativas logísticas hacia Chancay y necesidades de infraestructura eléctrica asociadas a una mayor industrialización regional.
Tres semanas después, el embajador volvió a colocar el sector en agenda durante un encuentro empresarial en Lima. Allí afirmó que energía y minería son pilares fundamentales para el desarrollo peruano y recordó los recientes contactos entre autoridades de ambos países durante una reunión ministerial de Energía de APEC celebrada en Beijing.
El margen para nuevos proyectos sigue siendo amplio. El Ministerio de Energía y Minas calcula que Perú posee alrededor de 70 GW de potencial hidroeléctrico, de los cuales apenas aprovecha el 8,3%. A ello se agregan unos 20 GW de potencial eólico y amplios recursos solares.
En ese escenario, el interés chino ya no parte de cero: sus empresas estatales operan centrales, controlan las principales distribuidoras de Lima y participan en conversaciones sobre nuevas inversiones. Lo que ocurra con los próximos proyectos energéticos mostrará si esa presencia continúa ampliándose y bajo qué condiciones regulatorias.
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