Una nueva especie de lagartija fue descubierta en los Andes de Arequipa, donde vive a una altitud que alcanza los 4.818 metros sobre el nivel del mar. El animal fue identificado en las provincias de Castilla y Condesuyos y recibió el nombre científico de Liolaemus arequipensis, en referencia al lugar donde fue encontrado.
El hallazgo estuvo a cargo de investigadores peruanos del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), junto con especialistas de España y Estados Unidos. El estudio se publicó el 23 de septiembre de 2026 en la revista científica Diversity y permitió confirmar que estos ejemplares pertenecen a una especie diferente de otras lagartijas conocidas.
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Según el Museo de Historia Natural de la UNMSM, durante años algunos ejemplares fueron confundidos con otras especies por su parecido físico. Para diferenciarlos, los científicos estudiaron su ADN y examinaron sus características corporales. La investigación también reveló que todavía existen lagartijas de los Andes peruanos cuya diversidad requiere mayor estudio.
Lagartija vive entre rocas, pastizales y bofedales de Arequipa
La nueva lagartija de Arequipa habita en zonas ubicadas entre los 3.774 y 4.818 metros sobre el nivel del mar. En estos lugares, donde las condiciones de la puna son exigentes, encuentra distintos espacios para vivir, como pastizales, matorrales, bofedales, yaretales y áreas cubiertas por vegetación adaptada a las bajas temperaturas.
Durante las exploraciones, los investigadores encontraron ejemplares sobre rocas, debajo de piedras y dentro de pequeños túneles excavados en la base de las plantas. Estos lugares forman parte del entorno donde se refugia la especie en las alturas de Arequipa, según la información difundida por el Museo de Historia Natural de la UNMSM.
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Su alimentación incluye plantas y pequeños animales, como arañas, escarabajos, chinches y larvas de insectos. Esta variedad muestra que la lagartija consume tanto materia vegetal como pequeños organismos que encuentra en su hábitat.
Otra característica importante es su forma de reproducción. La especie es vivípara, lo que significa que las crías se desarrollan dentro del cuerpo de la madre antes de nacer. Estos datos ayudan a conocer mejor cómo vive y se reproduce esta lagartija, cuya identificación como especie independiente es reciente.
El análisis de ADN permitió confirmar que se trata de una especie diferente
Identificar a esta lagartija representó un reto para los científicos debido a su parecido con otras especies. Algunas poblaciones habían sido clasificadas anteriormente como parte de otros grupos, por lo que era necesario encontrar diferencias que permitieran determinar si se trataba de un animal distinto.
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Para resolver la duda, el equipo analizó el ADN de los ejemplares y comparó sus características físicas con las de otras lagartijas cercanas. También estudió las relaciones entre las distintas poblaciones para establecer si compartían las mismas características evolutivas. Los resultados respaldaron la identificación de Liolaemus arequipensis como una especie diferente.
Entre los rasgos que permitieron distinguirla figuran las diferencias en el número y el color de las escamas de su espalda y vientre. Los investigadores también encontraron diferencias físicas entre machos y hembras, una característica conocida como dimorfismo sexual.
Otro detalle está relacionado con unas pequeñas estructuras llamadas poros precloacales. En la nueva especie, estas aparecen únicamente en los machos. En las hembras de algunas especies cercanas, en cambio, pueden encontrarse en una forma poco desarrollada. La combinación de estas diferencias físicas y los resultados del análisis genético permitió distinguir a la lagartija de otras especies del grupo Liolaemus montanus.
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Hallazgo muestra que aún quedan especies por descubrir en los Andes peruanos
El estudio también encontró señales de que otros grupos de lagartijas, conocidos como Liolaemus annectens y Liolaemus signifer, podrían tener una diversidad genética mayor de la que se conocía. Los investigadores consideran que se necesitan más estudios para comprender las diferencias entre sus poblaciones.
Los resultados también sugieren que algunos grupos de lagartijas considerados parte de especies ya conocidas podrían corresponder a especies distintas. Para comprobarlo, será necesario continuar con las investigaciones y comparar más ejemplares de las zonas altoandinas.
En cuanto a la conservación de la nueva lagartija, los científicos advierten que todavía no se conoce con precisión toda la extensión de su distribución. Algunos ejemplares encontrados en la región fueron confundidos anteriormente con otras especies. Por ello, proponen incluirla en la categoría Datos Insuficientes (DD) de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), debido a la falta de información para evaluar su situación.
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La investigación fue liderada por Ling Huamani-Valderrama, del Departamento de Herpetología del Museo de Historia Natural de la UNMSM. En el trabajo también participaron especialistas de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España y la Brigham Young University, de Estados Unidos.
El descubrimiento de Liolaemus arequipensis demuestra que todavía existen aspectos poco conocidos de la biodiversidad del Perú. El estudio de estas especies permite conocer mejor los animales que habitan en las alturas y reunir información que, en el futuro, ayude a establecer medidas para su conservación.
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