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Restringir el azúcar en niños disminuye el riesgo de cáncer en la adultez, según estudio

La investigación analizó a personas nacidas durante el racionamiento del azúcar y encontró diferencias en cinco tipos de cáncer, dos de ellos entre los más diagnosticados en Perú, y también halló indicios de que una menor exposición al azúcar podría estar relacionada con un envejecimiento más lento.

Un niño consume cucharadas de azúcar frente a una mesa llena de donas, chocolates, golosinas y jugos procesados en una cocina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) encontró que crecer con una menor disponibilidad de azúcar durante los primeros años de vida estuvo relacionado con un menor riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer décadas después. El hallazgo surge de un episodio ocurrido en Reino Unido: el racionamiento de azúcar que se mantuvo hasta 1953.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron información de personas nacidas entre 1951 y 1956 y siguieron sus resultados de salud durante décadas. El trabajo también exploró posibles efectos de esa exposición temprana sobre el envejecimiento biológico.

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El médico peruano Elmer Huerta comentó los resultados en RPP y destacó el interés de esta investigación porque permite observar qué ocurrió con una generación que creció con un acceso mucho más limitado al azúcar durante una etapa temprana de su desarrollo.

¿Qué ocurrió con los niños que crecieron durante el racionamiento de azúcar?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido mantuvo restricciones sobre distintos alimentos. El azúcar dejó de estar racionado en septiembre de 1953.

Ese momento histórico permitió a los investigadores aprovechar una especie de experimento natural. Las personas nacidas antes del levantamiento del racionamiento estuvieron expuestas a una disponibilidad limitada de azúcar durante parte de sus primeros años de vida, mientras que quienes nacieron después tuvieron una mayor disponibilidad.

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Varios niños alemanes, de espaldas, se detienen frente a una valla para observar diversos carteles de propaganda, incluyendo publicaciones de guerra como "Die Woche" y el periódico nazi "Der Stürmer". (History)

El estudio utilizó información de 64.761 participantes del UK Biobank, nacidos entre 1951 y 1956. Los investigadores vincularon sus datos con registros sanitarios para identificar diagnósticos de cáncer y otras enfermedades a lo largo de la vida.

Huerta explicó el contexto histórico de esta investigación:

“En 1953, el gobierno inglés anunció: ‘Se abre el azúcar, ahora sí, el azúcar sale’, pero ya había una generación de niños que habían nacido y que habían crecido bajo el racionamiento sin azúcar. Los papás no tenían azúcar que darles”.

Según el médico, los investigadores revisaron los registros de aquella generación y posteriormente siguieron sus resultados de salud.

Menor incidencia de cinco tipos de cáncer

Uno de los principales hallazgos del estudio fue que la exposición al racionamiento de azúcar durante los primeros años de vida estuvo asociada con una menor incidencia posterior de cáncer de hígado y conductos biliares intrahepáticos, cáncer colorrectal, cáncer de pulmón, cáncer de próstata y cáncer de mama. Estos dos últimos se encuentran entre los cánceres con mayor número de casos nuevos en Perú, de acuerdo con datos de GLOBOCAN 2022.

Un profesional sanitario con bata blanca y guantes sostiene un lazo azul y un lazo rosa asociados a la concienciación de diversas enfermedades. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores también realizaron diferentes pruebas para evaluar si los resultados podían explicarse por cambios en otros alimentos, las calorías totales, factores socioeconómicos o características de los participantes.

El material complementario señala que, aunque el fin del racionamiento coincidió con cambios en la alimentación británica, el incremento más marcado se produjo en el consumo de azúcar. La ingesta promedio entre adultos pasó de aproximadamente 41 gramos diarios a principios de 1953 a cerca de 80 gramos hacia finales de 1954.

¿Por qué los investigadores estudiaron los primeros 1.000 días?

Los 1.000 primeros días, desde la concepción hasta aproximadamente los 2 años, constituyen una etapa de rápido desarrollo en la que la alimentación puede influir en el crecimiento y en distintos procesos biológicos. En este caso, además, fue la ventana temprana que los investigadores pudieron estudiar aprovechando el racionamiento británico.

Esto no significa que el día 1.000 sea una frontera biológica a partir de la cual el azúcar deje de tener importancia. El estudio no comparó a niños que comenzaron a consumir azúcar exactamente después de cumplir los 1.000 días, por lo que no permite afirmar que hacerlo a partir de ese momento mantenga automáticamente el mismo nivel de protección observado en quienes tuvieron una menor exposición durante sus primeros años.

De hecho, el estudio no establece una edad a partir de la cual un niño pueda comenzar a consumir azúcar ni una cantidad diaria que deba recibir. La OMS recomienda que, desde los seis meses, los alimentos complementarios no lleven azúcares añadidos y que el consumo de azúcares libres se limite durante toda la vida.

¿Qué dijo Elmer Huerta sobre acostumbrar a los niños al sabor dulce?

El programa Vive saludable, vive feliz busca atender la salud de 12 millones de niños en escuelas primarias públicas. Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

Para Huerta, la investigación también permite cuestionar una idea que actualmente parece obvia: que los alimentos deben tener un sabor dulce para los niños.

“El azúcar, tal como lo conocemos ahora, es un fenómeno reciente en la historia de la humanidad. No tiene más de 500 años. Si nos vamos hace 600, 700 años, no había azúcar. La gente consumía dulce de las frutas, la miel natural, cosas simples. Y nadie abusaba, pues nadie se tomaba un litro de miel”, señaló.

El médico señaló que la producción de azúcar a gran escala modificó progresivamente la disponibilidad de este producto.

“Recién a partir de los 1600 años aproximadamente, ha empezado el boom del azúcar. Y nosotros ya obviamente hemos nacido pensando que el azúcar siempre ha existido”, sostuvo.

Huerta puso como ejemplo el momento en que los niños comienzan la alimentación complementaria y los adultos incorporan azúcar a sus preparaciones para hacerlas más agradables al paladar.

“Cuando al niñito tú agarras y le das sus primeras papillas, ¿verdad? Que el médico te autoriza, y a los seis meses le das dulce. Y el chiquito hace sus caritas y sus muecas y alguien prueba lo que le están dando y dice: ‘Ay, pero si esto no tiene azúcar, qué feo’. Y le agrega azúcar a su gusto y se lo da al niño y lo empieza a habituar en el consumo del azúcar”, explicó.

El estudio también analizó el envejecimiento biológico

El cáncer no fue el único desenlace analizado. Los investigadores también estudiaron si una menor exposición temprana al azúcar estaba relacionada con indicadores de envejecimiento biológico.

Para ello utilizaron, entre otros elementos, la longitud de los telómeros de los leucocitos, estructuras que protegen los extremos de los cromosomas y que tienden a acortarse con la división celular.

También analizaron la granzima B, una proteína relacionada con la actividad del sistema inmunitario y la inflamación.

Los resultados apuntaron a que la exposición al racionamiento durante los primeros años estaba relacionada con indicadores compatibles con un envejecimiento biológico más lento. Los autores plantean que estos hallazgos podrían ayudar a explicar parte de la relación observada entre la alimentación temprana y las enfermedades que aparecen posteriormente.

¿Qué ocurrió con la diabetes y las enfermedades cardiovasculares?

El estudio de PNAS también examinó enfermedades cardiometabólicas como diabetes tipo 2, hipertensión, obesidad e insuficiencia cardíaca.

Los autores plantean que los resultados son consistentes con una posible influencia de la exposición temprana al azúcar sobre las vías metabólicas que participan en el desarrollo de enfermedades crónicas. Sin embargo, los hallazgos sobre cáncer y envejecimiento biológico constituyen el foco central de esta investigación.

¿Los niños necesitan azúcar?

El organismo necesita glucosa para obtener energía, pero eso no significa que los niños necesiten azúcar añadido en su alimentación. La glucosa también se obtiene de otros carbohidratos presentes naturalmente en alimentos como cereales, tubérculos, frutas y otros alimentos.

Por ello, la recomendación nutricional se centra especialmente en limitar los azúcares libres, que incluyen los añadidos durante la preparación o fabricación de alimentos y bebidas, así como los presentes naturalmente en la miel, los jarabes y los jugos de frutas. La OMS recomienda mantener su consumo por debajo del 10% de la ingesta energética diaria y señala que reducirlo al 5% o menos puede aportar beneficios adicionales.

¿A qué edad se puede dar azúcar a un niño?

La imagen ilustra galletas con chispas de chocolate sin azúcar, una receta fácil y deliciosa para cualquier ocasión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio no establece una edad a partir de la cual un niño pueda comenzar a consumir azúcar ni una cantidad diaria que deba recibir. Los 1.000 primeros días fueron la etapa que los investigadores pudieron analizar, pero no una frontera a partir de la cual el azúcar deje de tener importancia.

Durante la entrevista, Huerta sostuvo que no sería necesario habituar a los niños a los sabores dulces ni recurrir a endulzantes artificiales durante los primeros años.

Respecto a la miel, Huerta aclaró que no debe darse a los bebés y señaló que, antes de los 2 años, es preferible evitar los endulzantes. La recomendación médica específica es no dar miel a menores de 12 meses, debido al riesgo de botulismo infantil. Después del año, la miel deja de tener esa restricción específica, aunque sigue siendo una fuente de azúcares libres y su consumo debe mantenerse limitado.

“El consumo del azúcar es algo artificial en la vida del ser humano. Es algo que tomamos como natural cuando no lo es y que habituamos a nuestros recién nacidos a que empiecen a gustarles el dulce y les damos el dulce y se habitúan. Y después vienen los caramelos. Ah, si te portas bien, caramelo. Si te portas bien, chocolate. Y los habituamos al azúcar. Y vemos todos los problemas que causa el exceso de azúcar en nuestra comunidad”.

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