En una entrevista brindada a Radio Nacional, el doctor Johan Campos, urólogo oncólogo del Ministerio de Salud, explicó los aspectos fundamentales de la prostatitis, una afección que afecta a un porcentaje considerable de hombres en distintas etapas de la vida. Durante el diálogo, Campos remarcó que la prostatitis no es una sola enfermedad, sino un conjunto de síndromes que se clasifican en cuatro grandes grupos, cada uno con características y abordajes particulares.
El especialista definió la prostatitis como una inflamación de la glándula prostática, con síntomas que van desde molestias urinarias hasta dolor pélvico, fiebre o incluso cuadros crónicos que afectan la calidad de vida. Según Campos, la comprensión y el tratamiento adecuados dependen de diferenciar correctamente los tipos de prostatitis, pues cada variante exige un enfoque terapéutico específico.
Cuatro tipos principales de prostatitis
Johan Campos precisó que el primer grupo corresponde a la prostatitis bacteriana aguda, caracterizada por una aparición repentina de síntomas, fiebre alta, escalofríos y dolor pélvico intenso. Esta forma suele asociarse a infecciones bacterianas identificables, y requiere antibióticos de amplio espectro para su control. “En la prostatitis bacteriana aguda, el paciente consulta de manera urgente por fiebre y dolor intenso. El diagnóstico temprano es clave para evitar complicaciones”, puntualizó el médico.
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El segundo grupo es la prostatitis bacteriana crónica, que se distingue por episodios recurrentes de molestias leves o moderadas, infecciones urinarias frecuentes y fatiga persistente. Según Campos, “la prostatitis bacteriana crónica puede pasar desapercibida durante meses, incluso años, y suele confundirse con otras condiciones urinarias”. El tratamiento incluye antibióticos administrados durante períodos prolongados, además de seguimiento médico estricto.
El tercer grupo identificado por el especialista es el síndrome de dolor pélvico crónico, también conocido como prostatitis no bacteriana. Esta variante representa la mayoría de los casos diagnosticados y se caracteriza por dolor perineal, molestias al orinar y disfunción sexual, sin evidencia de infección bacteriana activa. Campos subrayó que “el síndrome de dolor pélvico crónico requiere un abordaje multidisciplinario, con medicamentos para el dolor, fisioterapia y apoyo psicológico”.
Finalmente, el cuarto grupo corresponde a la prostatitis inflamatoria asintomática, una condición que se detecta de forma incidental durante exámenes de laboratorio o biopsias prostáticas, sin que el paciente presente síntomas notorios. Esta categoría no suele requerir tratamiento, pero sí vigilancia periódica.
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Diagnóstico y antecedentes
Johan Campos enfatizó la importancia de un diagnóstico preciso, basado en la historia clínica, el examen físico y pruebas complementarias como el análisis de orina, cultivos y ecografía prostática. “La entrevista médica permite orientar el diagnóstico, pero los exámenes de laboratorio confirman la presencia o ausencia de bacterias, y ayudan a descartar otras enfermedades”, explicó el urólogo.
Entre los factores de riesgo y antecedentes, Campos mencionó infecciones urinarias previas, manipulación de la uretra (como cateterismos), antecedentes de enfermedades de transmisión sexual y traumatismos en la región pélvica. Además, señaló que “los hombres jóvenes y de mediana edad suelen consultar por síntomas de prostatitis, aunque la prevalencia aumenta a partir de los 40 años”. El especialista recordó que la prostatitis puede afectar a hombres de cualquier edad posterior a la pubertad, aunque las formas bacterianas agudas predominan en adultos jóvenes.
Opciones de tratamiento
En relación al tratamiento, Johan Campos indicó que la terapia depende del tipo de prostatitis diagnosticada. Las variantes bacterianas requieren antibióticos específicos y, en algunos casos, antiinflamatorios y analgésicos. En los cuadros agudos, la hospitalización puede ser necesaria si hay fiebre elevada o síntomas sistémicos. Para la prostatitis crónica y el síndrome de dolor pélvico crónico, el abordaje incluye medicamentos para controlar el dolor, alfa-bloqueadores que relajan la musculatura prostática y técnicas de fisioterapia.
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El médico advirtió que “la automedicación o el uso de remedios caseros puede retrasar el diagnóstico y agravar los cuadros, por lo que se recomienda siempre la consulta médica”. Además, subrayó la importancia de completar el ciclo de antibióticos en las infecciones bacterianas, incluso si los síntomas mejoran en los primeros días.
Perspectivas sobre la edad de aparición
Durante su diálogo, Campos explicó que la prostatitis puede manifestarse en cualquier etapa de la vida adulta, aunque el pico de incidencia se observa entre los 35 y 50 años. “No existe una edad única para el desarrollo de la prostatitis, pero sí algunos factores asociados a la edad, como el aumento de infecciones urinarias o la presencia de hiperplasia prostática en adultos mayores”, afirmó el especialista.
El urólogo recomendó realizar controles médicos periódicos, sobre todo en hombres con antecedentes de infecciones urinarias, síntomas pélvicos persistentes o factores de riesgo conocidos. “El diagnóstico precoz permite evitar complicaciones como abscesos prostáticos o infecciones sistémicas”, puntualizó.
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Importancia de la consulta médica y el seguimiento
Como mensaje final, Johan Campos invitó a los oyentes de Radio Nacional a no minimizar los síntomas urinarios ni el dolor pélvico, ya que pueden indicar la presencia de prostatitis u otras enfermedades prostáticas. El especialista insistió en que “el control médico oportuno y el seguimiento adecuado permiten un mejor pronóstico y calidad de vida para los pacientes”.
La entrevista cerró con un llamado a la prevención y la información, destacando que “la educación en salud y el acceso a controles periódicos son las herramientas principales para detectar y tratar a tiempo las enfermedades prostáticas”. El Ministerio de Salud dispone de centros de atención y programas destinados al diagnóstico y tratamiento de patologías urológicas, disponibles para la población en todo el país.