Agregar Infobae enGoogle

“Mi intención es hacer literatura, no catarsis”: Margarita García Robayo y su mirada sobre escribir desde lo íntimo

La escritora colombiana Margarita García Robayo conversó con Infobae Perú sobre la reedición de “Primera persona”, el cruce entre literatura y vida privada, la desmitificación de la familia y la maternidad y el impacto de sus textos en los lectores

La autora señaló que la rabia y el malestar pueden ser puntos de partida para la creación literaria, pero aclaró que no utiliza la escritura como terapia, sino como un proceso para transformar esas emociones en literatura - Créditos: CPL/Editorial Anagrama.

Con una mirada incisiva sobre los vínculos familiares, el amor, la maternidad y la identidad, la escritora colombiana Margarita García Robayo presentó el pasado 25 de julio, en la Feria Internacional del Libro (FIL) Lima 2026, la nueva edición de Primera persona. Ante decenas de asistentes, la autora compartió detalles de esta versión revisada de la obra, en la que reorganizó los textos, incorporó nuevos relatos y añadió un prólogo que considera el cierre definitivo del libro.

La colección reúne narraciones autobiográficas que exploran algunos de los aspectos más íntimos de la experiencia humana para cuestionar ideas arraigadas sobre la familia, la pareja, el hogar, el deseo y la maternidad. Con una escritura marcada por la honestidad y la ironía, convierte episodios personales en reflexiones capaces de interpelar a cualquier lector.

En conversación con Infobae Perú, la autora habló sobre el proceso de revisitar una obra publicada años atrás, los límites entre la literatura y la vida privada, la necesidad de desmitificar ciertos discursos y el reto de escribir desde la vulnerabilidad. Además, reflexionó sobre el impacto que sus relatos han tenido en los lectores, el papel de la rabia como impulso creativo y los proyectos literarios que prepara tras concluir una nueva novela.

PUBLICIDAD

¿Qué significó volver a ver el libro y releer tus relatos después de tantos años?

Esta edición incorpora varias actualizaciones: incluye textos nuevos y un prólogo que me gusta mucho. Siento que el libro encontró su forma definitiva. También retiré un texto y reorganicé el conjunto para construir esta versión.

Releerlo fue una experiencia intensa, porque es como mirar un álbum de fotos antiguo: te ves con otro peinado, en otra etapa, y terminas diciendo: ‘Bueno, ya no pienso así’. La tentación de reescribir o volver sobre esos temas aparece todo el tiempo, pero hay que resistirla. La riqueza de una antología como esta, que reúne textos de distintos años, también está en mostrar el recorrido de una narradora. En mi caso, esa narradora soy yo en todos los textos.

PUBLICIDAD

Margarita mencionó que su escritura busca cuestionar y desmitificar ideas arraigadas sobre la familia, el amor, la pareja y la maternidad, especialmente aquellas que suelen presentarse como verdades intocables - Créditos: Making Connexion.

En el libro hablas de maternidad, paternidad, los hijos y la familia, y rompes algunas idealizaciones sobre esos temas. ¿Qué tema fue el más difícil de escribir?

Creo que escribo, en parte, para subvertir esas versiones instaladas sobre temas que suelen considerarse intocables: el padre, la madre, el amor, la pareja o la idea de que el amor es perdurable. Hay un texto, Aullidos sordos en el bosque, que habla de ese momento del enamoramiento y de lo breve que es.

Una vez que ocurre, el amor solo puede decrecer. Por más que quienes llevan muchos años juntos digan: “Ay, qué bueno”, eso no es un premio; simplemente significa que el amor va decreciendo. Hay un impulso por desmitificar y derribar esas ideas tan arraigadas. Eso es lo que intento hacer con mi escritura.

Quizá lo más difícil todavía esté por venir. Empieza a aparecer, pero aún no del todo. Creo que será escribir sobre mis hijos, si alguna vez me atrevo a hablar de ellos en términos más descarnados. Hasta ahora abordo la maternidad de manera más abstracta o a partir de experiencias puntuales, pero es distinto cuando se trata de los hijos. Existe esa necesidad de matar simbólicamente a los padres, pero de salvar a los hijos, casi como un instinto de supervivencia. Todavía estoy explorando cómo hacerlo, porque ese es un tema que realmente me resulta difícil.

Por privacidad, ¿hay algún tema que nunca escribirías?

Creo que no existe un tema sobre el que nunca escribiría, salvo que lo hiciera con la intención consciente de dañar a alguien. Eso puede ocurrir de manera azarosa y, muchas veces, involuntaria, pero nunca lo buscaría. No solo por el daño emocional que podría causar, sino porque tampoco es bueno ni efectivo que un texto esté cargado de esa intencionalidad.

Un texto puede partir del enojo, la rabia, la frustración o el resentimiento, pero no puede agotarse en esos sentimientos: tiene que trascender y convertirse en otra cosa para ser un buen texto. De lo contrario, esa intención se nota demasiado. No se trata de revanchismo; al final, lo que uno intenta hacer es literatura. Por eso, evitaría escribir con el propósito de dañar a alguien o de vengarme.

La escritora mencionó que busca que sus lectores se apropien de sus libros y generen sus propias interpretaciones, ya que lo más importante para ella es que una obra provoque alguna reflexión o conmoción en quienes la leen - Créditos: Making Connexion.

En el libro mencionas a personas de tu familia y de tu círculo cercano. ¿Dudaste alguna vez por las posibles consecuencias?

No, nunca me pasó. Para mí, la escritura y la vida pertenecen a dimensiones distintas. Aunque la vida se mezcle más con la literatura que la literatura con la vida, trato de que una no interfiera con la otra. Corren por carriles distintos.

Que alguien pueda sentirse afectado por algo que escribí es un asunto de esa persona; no considero que sea algo de lo que yo deba hacerme cargo. Conscientemente, nunca dejé de escribir algo porque pensara: “Tal persona se va a enojar”. Me parecería mezquino con lo que más me importa, que es el texto.

Además, no siento que esté denunciando el asesinato de nadie. Lo que ocurre, en todo caso, es que algunas personas se sienten reflejadas o identificadas con lo que escribo y, por eso, expuestas. Es cierto, eso puede resultar injusto. Quizá, si me ocurriera a mí, también preguntaría: “¿Pero por qué? ¿Con qué derecho?”. Sin embargo, son consecuencias con las que tiene que lidiar la persona a la que le sucede.

¿Alguna reacción de un lector te impactó especialmente?

Sí, muchísimas. Este libro, en particular, es del que más devoluciones recibí. Aborda temas que forman parte de la vida de cualquiera; está muy cerca de lo que nos pasa a todos. Me impactó especialmente la respuesta que generó Leche, un texto sobre la lactancia y las dificultades que tuve para amamantar a mi primer hijo.

Muchas veces escribo mientras estoy atravesando aquello que cuento. Simplemente narro el dolor, el malestar y la forma en que se transita esa experiencia. Creo que eso hace que muchas personas se sientan identificadas, porque ¿quién no se ha desesperado alguna vez por una situación que escapó de su control?

Con Leche, por ejemplo, me escribieron muchas madres que estaban pasando por lo mismo; también padres que no sabían cómo ayudar a sus parejas. Recuerdo, además, que en un club de lectura alguien me ofreció una interpretación distinta de uno de los textos y me pareció extraordinaria. Me pasa con frecuencia: la gente se apropia de lo que escribo y luego me devuelve una lectura sobre aspectos que yo ni siquiera había considerado. Eso siempre me maravilla.

Margarita mencionó que mantiene separadas la literatura y la vida privada, aunque reconoce que ambas pueden conectarse, y prioriza la construcción del texto por encima del temor a posibles reacciones - Créditos: CPL/Editorial Anagrama.

¿La escritura te ayuda a reconciliarte con heridas o a sentirte mejor?

No lo sé. Es lícito y efectivo partir de una situación de malestar: algo que me molesta, me incomoda o me enoja. La rabia siempre me resultó un buen motor para escribir, pero trato de que el texto no gire en torno a eso ni de usar la escritura como terapia. No creo en eso ni en que ayude.

Sí me sirve como punto de partida, pero después intento que el texto se convierta en otra cosa. Mi intención es hacer literatura, no catarsis. El arte sirve para mirar y expresar aspectos de la vida de una manera más balsámica, si se quiere.

Yo me refugio en el arte cuando las cosas están muy mal en el mundo, como ocurre ahora. En esos momentos me hace bien una película, un libro o asistir a una muestra; siempre encuentro ahí un refugio.

¿Te gustaría que el lector se identifique contigo o que se cuestione a sí mismo?

No lo sé. Me gustaría que el lector se apropiara del libro y hiciera con él lo que quisiera: que construyera sus propias versiones, lo discutiera, lo subvirtiera, lo destruyera o lo regalara. Lo que menos me gusta es que un libro pase inadvertido. No porque guste o no —eso no me importa—, sino porque no provoque nada, porque no deje ninguna huella.

Como lectora, disfruto de los libros que me generan, aunque sea, una pequeña conmoción: “Esto no lo había pensado”, “Es lo mismo que yo pienso” o “Nunca lo había visto así”. No digo que te cambien la vida, pero sí que, mientras los lees, sean capaces de producir esa pequeña conmoción.

¿Qué proyectos vienen? ¿Estás escribiendo una novela?

Sí. Estoy terminando una novela que tenía pendiente desde hace mucho tiempo. Supongo que saldrá en algún momento. Este año estuve dedicada, sobre todo, a concluir ese proyecto y ahora estoy enfocada en los últimos detalles.

¿De qué trata esa novela?

Me da vergüenza porque no sé explicarlo. Aborda los temas que suelo explorar, aunque desde una perspectiva distinta. Habla de la herencia, del linaje y de esas cosas que uno nunca pidió recibir, pero que hereda de todos modos. En el fondo, es una novela sobre el linaje.

Más Noticias

Jaime Bayly hace penosa confesión sobre sus hijas mayores: “Se aburren conmigo. Son más felices lejos de mí”

El periodista abordó la transformación del vínculo familiar y compartió cómo enfrenta la nueva etapa, reconociendo que la felicidad de sus hijas ahora está lejos de su compañía

Licuadoras portátiles vendidas en Perú podrían generar descargas eléctricas, advierte Indecopi

Una advertencia del Indecopi reveló que licuadoras portátiles de la marca Sammic S.L., distribuidas en Perú, podrían provocar descargas eléctricas por fallas en el aislamiento interno, motivo por el cual el fabricante activó un plan de reemplazo gratuito del componente afectado

Héctor Cúper hizo inesperada comparación de Gianluca Lapadula con histórico delantero: “Me hace acordar a un argentino que tuve”

El DT elogió el nivel futbolístico del ‘Bambino’ y aseguró que le hacía acordar a un crack que dirigió. Además, remarcó que el ‘9′ todavía no está para 90 minutos

Keiko Fujimori en vivo HOY, viernes 31 de julio: actividades en su cuarto día como mandataria

El gobierno despliega medidas en zonas afectadas por el sismo, impulsa reformas y protagoniza actos oficiales que reflejan el inicio de una gestión bajo la mirada pública

Reniec informa cómo registrar un divorcio y cuánto cuesta cambiar el estado civil del DNI

El registro del divorcio permite mantener vigente la información personal de los ciudadanos y evitar inconvenientes en trámites administrativos, operaciones legales o viajes al extranjero