¿Tu bebé tiene la nariz congestionada, estornuda más de lo habitual o empezó a toser? Aunque estos síntomas suelen estar relacionados con un resfrío, en los menores de seis meses requieren una atención especial, ya que su sistema inmunológico aún está en desarrollo y existe un mayor riesgo de complicaciones.
En un invierno marcado por la influencia del fenómeno de El Niño, con temperaturas más cálidas que en años anteriores pero constantes cambios entre el día y la noche, continúan circulando virus respiratorios que afectan principalmente a los más pequeños del hogar. Por ello, reconocer los síntomas desde el inicio puede hacer la diferencia.
Frente a este escenario, especialistas del Hospital Nacional Madre Niño San Bartolomé, del Ministerio de Salud (Minsa), explicaron cómo identificar un resfrío en bebés, qué cuidados pueden aliviar los síntomas en casa, qué medicamentos deben evitarse y cuáles son las señales que indican que es necesario acudir de inmediato a un establecimiento de salud.
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¿Qué síntomas presenta un bebé con resfrío?
Los resfríos son infecciones causadas por virus y suelen manifestarse con congestión nasal, secreción, estornudos, tos y, en algunos casos, fiebre. Aunque la mayoría evoluciona favorablemente, estos síntomas no deben pasar desapercibidos cuando se presentan en bebés pequeños.
De acuerdo con el Minsa, los menores de seis meses necesitan una vigilancia más estrecha debido a que sus defensas aún se encuentran en desarrollo. Esta condición los hace más vulnerables frente a las infecciones respiratorias y a posibles complicaciones si el cuadro se agrava.
Los especialistas recomiendan que los padres observen el comportamiento del bebé durante la enfermedad y consulten con un profesional de salud si los síntomas empeoran o generan preocupación. Una evaluación oportuna puede evitar complicaciones y permitir un tratamiento adecuado.
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Lactancia, higiene nasal y ventilación: claves para cuidar a un bebé con resfrío
Cuando un bebé presenta un resfrío, una de las principales recomendaciones es continuar con la lactancia materna a libre demanda, ya que favorece la hidratación y aporta defensas naturales que ayudan al organismo a enfrentar la infección.
También se aconseja limpiar la nariz con suero fisiológico y utilizar un aspirador nasal cuando sea necesario para facilitar la respiración. Además, es importante mantener los ambientes ventilados y evitar la exposición al humo del tabaco, ya que este puede irritar las vías respiratorias y empeorar los síntomas.
La pediatra Laura Tantaruna, del Hospital Nacional Madre Niño San Bartolomé, indicó que el bebé debe abrigarse de acuerdo con la temperatura del ambiente, sin excederse, porque el exceso de ropa también puede ocasionar malestar. Asimismo, recomendó evitar el contacto con personas que presenten síntomas respiratorios y reforzar el lavado frecuente de manos entre todos los integrantes de la familia.
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Lo que nunca debes hacer si tu bebé tiene un resfrío
El Minsa advirtió que los padres no deben automedicar a sus hijos. Al tratarse de una enfermedad causada por virus, los antibióticos solo deben utilizarse cuando sean indicados por un médico tras una evaluación clínica.
Del mismo modo, tampoco se recomienda administrar jarabes para la tos u otros medicamentos sin prescripción médica, ya que podrían resultar innecesarios o incluso provocar efectos adversos en los menores.
Ante cualquier duda sobre el estado de salud del bebé, lo más recomendable es acudir a un establecimiento de salud para recibir orientación profesional y evitar tratamientos que puedan poner en riesgo al menor.
Estas son las señales de alarma que requieren atención médica inmediata
Aunque la mayoría de los resfríos en bebés evolucionan favorablemente, existen síntomas que requieren atención médica inmediata. El Minsa recomienda acudir al establecimiento de salud más cercano si el menor presenta alguno de estos signos:
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- Respiración rápida o dificultad para respirar.
- Hundimiento de las costillas al respirar.
- Labios o uñas de color azulado.
- Rechazo persistente al alimento o a la lactancia.
- Fiebre alta que no disminuye.
- Somnolencia excesiva o dificultad para despertarlo.
- Irritabilidad constante o llanto inconsolable.
Tras identificar cualquiera de estas señales, los especialistas recomiendan buscar atención médica de inmediato y evitar administrar antibióticos, jarabes para la tos u otros medicamentos sin indicación profesional. Además, recuerdan que mantener al día el esquema nacional de vacunación sigue siendo una de las medidas más efectivas para proteger a los niños frente a las infecciones respiratorias y sus complicaciones.