La cartelera limeña suma una cita especial: Adal Ramones regresa al Teatro Canout con “Viajando sin maleta”, un espectáculo que promete relatos, humor y reflexiones sobre el peso de aquello que cada persona va acumulando en el camino. La función, programada para el sábado 1 de agosto, reúne al ícono mexicano con la audiencia peruana en un formato que fusiona historias personales y observaciones cargadas de ironía.
No estará solo en el escenario. Max Santivañez, comediante peruano que ha conquistado a miles desde las redes sociales, será el encargado de abrir la velada. Su presencia aporta una mirada distinta, fresca y cercana, que conecta con quienes buscan una comedia basada en lo cotidiano. La combinación de ambos artistas ofrece un cruce generacional poco habitual, pensado para diversos públicos.
Las entradas, a la venta en Teleticket, aún pueden conseguirse, aunque la demanda ha reducido las opciones disponibles. La expectativa por el encuentro entre dos referentes de distintas épocas sostiene el interés por una noche que destaca en la agenda cultural de la ciudad.
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El formato de “Viajando sin maleta” invita a mirar con humor situaciones familiares, viajes inesperados y esos pequeños episodios que se transforman en grandes historias cuando se comparten. Ramones ha enfocado su carrera en la complicidad con el público y esta vez busca que la función sea un recorrido compartido, donde la improvisación y las anécdotas encuentren eco en la sala.
La gira de Ramones incluye otras ciudades de la región, pero la fecha limeña tiene un significado especial para el artista, que ha mantenido una relación cercana con la audiencia local a lo largo del tiempo. El encuentro con Max Santivañez y la apuesta por un show que une estilos y trayectorias distintas marcan la singularidad de esta propuesta.
Adal Ramones y su experiencia en Perú
El paso de Adal Ramones por Perú ha dejado recuerdos que trascienden el escenario. En entrevista con Infobae Perú, el comediante rememoró vivencias que, con el tiempo, se han convertido en parte de su repertorio personal.
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Una de las historias más comentadas tiene como protagonista al cuy, uno de los platos emblemáticos de la cocina andina. “Tengo que volver a probar cómo se llama... ¡El cuy!”, compartió Ramones a este medio, evocando la reacción de su hija Paola la primera vez que lo vio servido. “El grito que pegó mi hija cuando lo vio así. Lo vio entero y mi hija: ‘¡Ah! Papá, que...’. Y entonces le dije: ‘Lléveselo, tráigaselo desebrado’, o sea, ya era otra cosa. Pero cómo nos reímos”, relató.
El comediante explicó que esa escena se convirtió en una broma recurrente en su familia, reflejo de cómo las experiencias locales quedan grabadas en la memoria. Su vínculo con Perú también incluye recorridos por lugares icónicos. En la conversación con Infobae Perú, recordó cómo vivió una visita privada a Machu Picchu junto a su exesposa y su hija: “Cerraron Machu Picchu y nos dieron un tour a mi exesposa, a mi hija Paola, que era niña, y a mí. Solos, caminando en todo Machu Picchu. Se me salía la lagrimita así y decía: ‘Gracias, gracias’. Fue maravilloso”.
Estos relatos ilustran la relación que Ramones ha cultivado con el público peruano y explican el sentido especial de cada reencuentro en Lima. La función del 1 de agosto, con entradas todavía disponibles, propone una noche para compartir risas, anécdotas y la energía de dos generaciones de comediantes.
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