El Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía se conmemora cada 17 de junio desde 1995, tras una decisión adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1994.
El objetivo es instalar en la agenda pública y política la urgencia de prevenir la degradación del suelo y preparar respuestas frente a la sequía, dos fenómenos con alcance global que afectan a ecosistemas, economías rurales y disponibilidad de agua.
La conmemoración se apoya en el trabajo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), el marco internacional asociado a esta efeméride. En sus mensajes recientes, Naciones Unidas puso el foco en los pastizales, al señalar que estos ecosistemas cubren más de la mitad de la superficie terrestre y sostienen la vida de alrededor de 2.000 millones de personas.
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También advirtió que prácticamente la mitad de los pastizales del planeta está degradada o bajo riesgo. En paralelo, organismos como la UNESCO subrayaron que la desertificación no describe el avance de los desiertos existentes, sino la degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, impulsada sobre todo por actividades humanas y variaciones climáticas.
Por qué el 17 de junio y desde cuándo se conmemora
La conmemoración tiene una fecha fija: 17 de junio. La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró ese día como jornada mundial mediante la resolución A/RES/49/115, aprobada en diciembre de 1994, y la primera celebración ocurrió el 17 de junio de 1995.
La elección del día se asocia a la firma de la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación en 1994, que consolidó un marco multilateral para abordar la degradación de tierras y la sequía como prioridades compartidas. Desde entonces, el 17 de junio funciona como una plataforma anual para impulsar campañas, actividades educativas y compromisos de gestión sostenible del suelo y del agua.
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El sentido político y operativo de la jornada también quedó reforzado con iniciativas posteriores en el sistema de Naciones Unidas. Entre ellas, la Asamblea General impulsó el Decenio de las Naciones Unidas para los Desiertos y la Lucha contra la Desertificación 2010-2020, con la intención de intensificar la cooperación y acelerar medidas en distintos países.
Qué se entiende por desertificación y qué factores la agravan
La desertificación se define como la degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. La UNESCO precisó que el fenómeno se explica principalmente por la actividad humana y por variaciones climáticas, y que no equivale al desplazamiento de los desiertos ya existentes.
Entre los factores que deterioran la productividad del suelo, ese organismo enumeró la deforestación, el sobrepastoreo y prácticas de riego inadecuadas, además de condiciones socioeconómicas que aumentan la presión sobre los recursos, como la pobreza y la inestabilidad política. También destacó que las zonas secas cubren un tercio de la superficie del planeta y que su vulnerabilidad se incrementa con la sobreexplotación y el uso ineficiente del territorio.
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En la misma línea, portales de divulgación sobre efemérides ambientales describieron que la degradación del suelo puede incluir procesos como erosión, salinización, agotamiento de acuíferos y pérdida de nutrientes, con efectos sobre economías agrícolas y disponibilidad de agua. En cuanto a la sequía, se la presenta como una anomalía climática asociada a la ausencia de precipitaciones, que reduce los niveles de agua por debajo de lo habitual en un área determinada y afecta a especies y actividades productivas.
La presión sobre la tierra también se vincula con cambios de uso del suelo. En Perú, por ejemplo, la organización AIDER citó que entre 2001 y 2017 se deforestaron 2´130,123 ha de bosques húmedos amazónicos, con un promedio anual de 125,000 ha según el MINAM (2017), en un contexto donde el 54% del territorio corresponde a bosques húmedos amazónicos.
Qué busca la jornada y qué mensajes instalaron la ONU y actores locales
El Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía apunta a promover medidas concretas y cooperación para proteger la cobertura vegetal, reducir la degradación de tierras y enfrentar los impactos de la falta de agua. En ese sentido, la Municipalidad Provincial de Tahuamanu - Iñapari (Madre de Dios) señaló que la fecha fue aprobada por la ONU en 1994 para impulsar acciones “de nivel local, nacional, subregional y regional” orientadas a evitar la pérdida de vegetación y el avance de la desertificación. En ese mismo texto, la entidad incluyó el lema: “NO DEJES QUE NUESTRO FUTURO SE SEQUE”.
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Naciones Unidas, por su parte, ubicó en 2026 a los pastizales en el centro de su campaña y los describió como un componente clave para la seguridad alimentaria, los ciclos del agua, la biodiversidad y la resiliencia climática. Según la ONU, los pastizales proporcionan casi el 70% del alimento para el ganado a escala mundial y sostienen medios de vida de comunidades, incluidos pastores y pueblos indígenas. También afirmó que el evento ONU de este año se realiza el 17 de junio y que Kenia acoge la conmemoración mundial.
En el plano de los mensajes de política pública, la conmemoración funciona como un recordatorio de que existen vías de acción: inversión en manejo sostenible de tierras y agua, preparación ante sequías y restauración con liderazgo comunitario. En el caso peruano, la ONG AIDER sostuvo que “se puede neutralizar la degradación de las tierras mediante la búsqueda de soluciones”, con participación comunitaria y cooperación en varios niveles, y agregó que restaurar suelos degradados puede mejorar medios de vida.
La nota de la Municipalidad de Tahuamanu - Iñapari también incluyó cifras de contexto sobre el estado del planeta: indicó que se considera degradada hasta un 40% de la superficie terrestre y planteó un horizonte demográfico hacia 2050, con 10.000 millones de personas cuyos medios de vida dependerán de la salud de la tierra. Además, citó como fuente a la CNULD y mencionó que el suelo aporta “casi el 95% de los alimentos”, dentro de un listado de bienes y servicios asociados a la integridad de los ecosistemas terrestres.
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