Un tramo de la Costa Verde se encuentra en medio de la polémica ante la constante aparición de estacionamientos improvisados en los acantilados durante los conciertos realizados en los recintos Arena 1 y Costa 21, ubicados en San Miguel.
Según reportes recogidos por Canal N, conductores aprovechan pequeños muros y accesos no habilitados situados al borde de la vía rápida para estacionar sus vehículos, transformando espacios vulnerables en aparcamientos informales.
Durante los días de eventos masivos, decenas de autos se ubican en sectores próximos a los acantilados y accesos peatonales, áreas que no cuentan con autorización para el estacionamiento.
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Imágenes difundidas muestran cómo los conductores utilizan los muros instalados a un lado de la vía y aberturas improvisadas entre geomallas de |protección, lo que facilita el acceso a zonas restringidas.
El flujo de vehículos en la Costa Verde experimenta un notable incremento en estas fechas. De acuerdo con datos proporcionados por vecinos y conductores, el tránsito por un tramo de apenas dos kilómetros puede extenderse hasta una hora y media, debido a los cuellos de botella y el alto volumen de asistentes que se concentran en los alrededores de Arena 1 y Costa 21.
Esta situación genera inquietud en la comunidad y expone a los usuarios de la vía a riesgos viales, debido a las maniobras intempestivas que realizan algunos conductores al ingresar o salir de los estacionamientos informales.
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Operativos de control
Uno de los principales peligros detectados radica en que muchos vehículos permanecen estacionados directamente debajo de los acantilados, una zona reconocida por su vulnerabilidad a pesar de las geomallas instaladas.
La Marina de Guerra del Perú advirtió recientemente sobre los riesgos que implica la concentración masiva de personas y vehículos en estos espacios, especialmente durante conciertos y espectáculos de gran convocatoria.
En este contexto, la velocidad máxima permitida en la vía rápida, que es de 80 kilómetros por hora, representa un desafío adicional para la seguridad vial.
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El ingreso y salida de autos desde accesos no habilitados, junto con los giros repentinos y frenadas bruscas, aumentan la posibilidad de incidentes y congestionamiento vehicular.
La Municipalidad de San Miguel se pronunció a través de un comunicado, señalando que realiza “constantes operativos de control y fiscalización para retirar vehículos estacionados en zonas prohibidas”, aunque aclaró que la competencia sobre el control de aforos en eventos de más de tres mil asistentes corresponde a otras entidades.
La comuna limeña indicó que su labor se concentra en acciones de apoyo, prevención y fiscalización dentro de su jurisdicción, mientras que la Policía Nacional del Perú (PNP) asume la responsabilidad del dispositivo de seguridad y control externo.
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Mientras tanto, las interrogantes sobre la autorización y colocación de los muros que facilitan el estacionamiento en zonas de riesgo continúan sin respuesta. La situación deja en evidencia la necesidad de una coordinación más efectiva entre autoridades y organizadores de espectáculos para evitar que la Costa Verde se convierta en un estacionamiento improvisado durante cada concierto, con el consiguiente impacto en la seguridad de los asistentes y la comunidad local.