Más de 105 mil piuranos cayeron en situación de pobreza desde 2019

Aunque la pobreza cayó a 28.1% en 2025, la región aún no recupera los niveles prepandemia. Además, registra más de 57 mil personas menos en la clase media que en 2019

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Una mujer peruana anónima sostiene a un niño en brazos dentro de su vivienda humilde, construida con adobe y techo de calamina, mostrando la realidad de la vida rural o urbana popular del país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El crecimiento económico sostenido, impulsado principalmente por la inversión privada, es clave para generar empleo adecuado, ampliar la clase media y reducir la pobreza. En 2025, la pobreza monetaria en el Perú cayó de 27.6% en 2024 a 25.7%, en un contexto de crecimiento económico de 3.4% y de un repunte de 10% de la inversión privada. No obstante, el resultado se ubica por encima del nivel de 2019, cuando la pobreza alcanzaba el 20.2%; en otras palabras, existen 2.3 millones de peruanos más en situación de pobreza que antes de la pandemia.

Desempeño nacional

La mejora fue distinta entre zonas urbanas y rurales. En las ciudades, la pobreza cayó de 24.8% en 2024 a 23.4% en 2025; sin embargo, aún hay cerca de tres millones de personas más en pobreza urbana que en 2019. En contraste, en el ámbito rural la pobreza se redujo de 39.3% a 35.5% y ya se ubica por debajo de su nivel prepandemia, con casi 544 mil personas menos en esta condición frente a 2019. Así, la pobreza se ha vuelto principalmente urbana: en 2025, el 74.1% de las personas pobres vivía en zonas urbanas, una proporción mayor que antes de la pandemia (56.7%).

A esta situación se suma el aumento de la vulnerabilidad monetaria. En 2025, la población vulnerable —personas que no son pobres, pero que pueden caer en pobreza ante un choque económico adverso— pasó de 31.8% a 32.8%. Aunque esta proporción es menor que la de 2019 (34.7%), aún existen más de 11 millones de peruanos considerados vulnerables y alrededor de 452 mil más que en 2024.

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La recuperación de la clase media también sigue incompleta. Según el Banco Mundial, este grupo incluye a las personas con ingresos equivalente a cerca de S/1,066 mensuales. En 2025, la clase media representó el 34% de la población, por encima del 32% de 2024, pero aún por debajo del 39% de 2019. Así, hay 909 mil peruanos menos en este grupo frente a la situación prepandemia. A nivel regional, 16 de 25 regiones registraron retrocesos en la proporción de clase media respecto de 2019, con las mayores caídas en Lima Metropolitana y Callao, Tumbes y La Libertad.

Pobreza y clase media en Piura

Piura redujo la pobreza en 2025, en un contexto de mayor dinamismo económico y laboral. La economía regional creció 4.6% y el empleo formal asalariado avanzó 4.9%, lo que contribuyó a que la pobreza monetaria disminuya de 31.9% en 2024 a 28.1% en 2025. Sin embargo, la mejora aún no alcanza para recuperar el nivel previo a la pandemia: la pobreza se mantiene por encima del 24.2% de 2019, lo que implica más de 105 mil piuranos adicionales en esta condición. Con ello, Piura se mantiene como la novena región con mayor pobreza del país.

Por su parte, la clase media en la región no solo no se ha recuperado, sino que se ha reducido. En 2025, este grupo representó el 23.5% de la población regional, por debajo del 24.6% de 2024 y lejos del 27.9% registrado en 2019. Esto equivale a más de 57 mil piuranos que salieron de la clase media respecto de la prepandemia.

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La pobreza extrema también se redujo en Piura. En 2025, cayó a 3.0%, pero aún se mantiene por encima del 2.5% registrado en 2019. Este indicador incluye a quienes no logran cubrir una canasta básica de alimentos, con un gasto mensual menor a S/242 por persona (S/967 para una familia de cuatro miembros). Así, Piura registra 17 mil personas más en pobreza extrema respecto de 2019.

En adelante, el reto para Piura y el resto del país no es solo reducir la pobreza, sino consolidar una recuperación más amplia que permita ampliar la clase media. Para ello, resulta indispensable reactivar con mayor fuerza la inversión privada, principal motor de crecimiento de la economía y de generación de empleo formal. Cerrar las brechas exige impulsar un entorno más favorable para la inversión, destrabar proyectos y generar oportunidades económicas en todas las regiones.

(*) Elaborado por Stephani Maita, economista sénior del IPE, con la colaboración de Maylith Coronel.