La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) anunció que guardará 453 toneladas de votos en sus sedes a nivel nacional tras la jornada del domingo 12 de abril, en el marco de las Elecciones Generales 2026.
Esta medida responde a un “contexto de desconfianza” que, según el jefe del organismo, Piero Corvetto, marca el escenario político actual y obliga a reforzar la cadena de custodia del material electoral.
Por primera vez, las actas y cédulas quedarán bajo resguardo estricto en 126 Oficinas Descentralizadas de Procesos Electorales (ODPE), equipadas con cámaras biométricas y sistemas de seguridad.
Corvetto precisó que el incremento de tres a cinco elecciones simultáneas —presidencia, senadores regionales y nacionales, diputados y parlamentarios andinos— exige una logística especial y la preparación de más de 120 mil miembros de mesa.
El titular de la ONPE explicó que el nuevo esquema responde a la necesidad de brindar transparencia frente a la polarización y fragmentación política.
La decisión de almacenar los votos y conservarlos hasta la proclamación oficial de resultados se suma a la auditoría de los sistemas informáticos, mejorados con inteligencia artificial y verificados por entidades externas.
En Lima y Callao, el procesamiento permitirá conocer resultados reales a partir de las 19:00 horas, apenas dos horas después del cierre de las mesas.
Proceso electoral
La jornada electoral se desarrollará bajo estrictos protocolos. Según indicó la vocera de la ONPE, los electores deberán ubicar su nombre en las listas publicadas fuera de las aulas, entregar su DNI y recibir la cédula correspondiente antes de ingresar al aula de votación. Tras sufragar, cada ciudadano firmará el padrón y dejará su huella digital, completando así el proceso.
La votación cierra a las 5:00 p.m., pero los miembros de mesa permanecerán hasta que el último elector en fila haya sufragado. Estos actores cumplirán funciones clave: verificar la identidad de los votantes, organizar el material y conducir el escrutinio.
El conteo se realiza por etapas: primero se contabilizan los votos presidenciales, luego los de senadores, diputados y Parlamento Andino, utilizando el método de “paloteo” para registrar los resultados en hojas borrador y actas oficiales.
Para garantizar la seguridad, las actas se protegen con láminas adhesivas especiales que evidencian cualquier intento de manipulación.
Posteriormente, son trasladadas en sobres sellados al centro de acopio, donde representantes del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y efectivos de la Policía Nacional del Perú supervisan el proceso. Desde estos centros, el material es enviado a los puntos de cómputo para su procesamiento final.
La ONPE remarcó que la eficiencia y transparencia del proceso dependen de la capacitación de los miembros de mesa. Las jornadas de formación se han intensificado para asegurar que cada etapa se cumpla correctamente en el contexto de una elección considerada la más compleja de la historia del país.
Frente a un escenario marcado por la desinformación y los cuestionamientos públicos, la institución busca garantizar que cada voto cuente y permanezca debidamente resguardado hasta la proclamación oficial de los resultados.