La noticia del fallecimiento de Manolo Rojas no solo conmocionó al público, sino que también generó una inmediata reacción entre sus colegas más cercanos, quienes no dudaron en acercarse hasta su vivienda para acompañar a la familia en medio del dolor. La escena, marcada por la tristeza y el respeto, se desarrolló en el distrito de La Victoria, donde el comediante fue hallado sin vida en circunstancias que aún son materia de investigación.
Uno de los primeros en llegar fue Hernán Vidaurre, amigo cercano y compañero de trabajo de Manolo Rojas durante varios años. Su presencia no pasó desapercibida, ya que ambos compartieron una etapa importante en el recordado programa radial Los Chistosos, donde construyeron una relación basada en el humor, la complicidad y el respeto mutuo. La llegada de Vidaurre fue captada por las cámaras de América Televisión, que registraron su evidente consternación al conocer la noticia.
El comediante, visiblemente afectado, optó por el silencio. Hasta el momento, no ha brindado declaraciones públicas, en una decisión que fue comprendida por los medios presentes, quienes optaron por mantener distancia en señal de respeto. La familia de Manolo Rojas también solicitó privacidad en medio del difícil momento, lo que contribuyó a que el ambiente se mantuviera contenido, lejos de la exposición excesiva.
A la par, también se hizo presente Ernesto Pimentel, otra figura reconocida del espectáculo peruano, quien llegó hasta el lugar para expresar su solidaridad con los familiares del comediante. Su presencia refuerza el impacto que ha tenido la partida de Rojas en el entorno artístico, donde era ampliamente querido y respetado.
La escena en los exteriores de la vivienda reflejaba el dolor de una pérdida inesperada. Según la información preliminar, el comediante fue encontrado sin vida dentro de su vehículo, el cual se encontraba estacionado justo afuera de su casa. Este detalle ha sido uno de los puntos más impactantes del caso, ya que evidencia que el desenlace ocurrió en un espacio cotidiano, cercano a su entorno familiar.
De acuerdo con versiones iniciales, se cree que Manolo Rojas habría sufrido un infarto, aunque es importante precisar que no existe aún una confirmación oficial sobre la causa de su fallecimiento. Las autoridades han iniciado las diligencias correspondientes para esclarecer lo ocurrido, siguiendo los protocolos establecidos en este tipo de situaciones.
En ese contexto, la presencia policial fue inmediata. Efectivos de la Policía Nacional llegaron al lugar y procedieron a acordonar toda la zona, estableciendo un perímetro de seguridad alrededor del vehículo y la vivienda. Esta medida tuvo como objetivo preservar la escena mientras se desarrollan las investigaciones. El acordonamiento también generó expectativa entre vecinos y transeúntes, quienes observaban con preocupación el despliegue policial.
Familiares, vecinos y amigos acompañan a la familia de Manolo Rojas
El ambiente, sin embargo, se mantuvo marcado por el respeto. A diferencia de otros episodios mediáticos, en esta ocasión la cobertura periodística fue más contenida, priorizando el duelo de la familia y evitando interferencias. La decisión de no abordar directamente a los allegados de Manolo Rojas responde a la sensibilidad del momento y a la necesidad de dar espacio al dolor.
Mientras tanto, las investigaciones continúan. Las autoridades buscan determinar con precisión qué ocurrió en las horas previas a su muerte, un proceso que será clave para cerrar este capítulo con claridad. Hasta entonces, la información disponible se mantiene en el terreno de las hipótesis, sin confirmaciones definitivas.