El presidente interino, José María Balcázar, se reunió con representantes del gremio de transportistas para atender sus demandas. El encuentro se produjo en medio del anuncio de un nuevo paro, convocado ante los atentados contra choferes y trabajadores del sector.
Una de las voceras reconoció el trabajo que viene realizando la Policía Nacional del Perú; sin embargo, advirtió que el número de efectivos no es suficiente para cubrir las zonas más inseguras de la capital.
Por ello, una de las primeras medidas anunciadas por el Ejecutivo será incrementar la presencia policial en las calles. De manera adicional, el ministro del Interior, Hugo Begazo, adelantó que se evalúa la posibilidad de que miembros de las Fuerzas Armadas brinden apoyo a la PNP en estas labores.
“Estoy haciendo una evaluación para que las Fuerzas Armadas, ahora en nuestro declaratorio de emergencia, cubran el servicio en los patios de maniobras. Estamos ya haciendo una serie de operativos de control territorial aquí en Lima Metropolitana”, expresó.
Pedido de facultades
Por otro lado, el presidente Balcázar abordó la creciente preocupación por la inseguridad y reconoció que las medidas adoptadas hasta ahora no han tenido el impacto esperado.
Durante su intervención, admitió que la problemática no es nueva y que se ha venido discutiendo en distintos espacios de trabajo.
“Este tema de la seguridad vía el transporte ya viene de mucho tiempo siendo tratados en mesas de trabajo, ofrecimiento tras ofrecimiento, y el tema pareciera que no está dando frutos”, señaló. En esa línea,recordó que el Ejecutivo viene desarrollando desde hace varios meses un Plan de Seguridad Nacional, iniciado en la gestión de José Jerí, el cual será publicado próximamente.
Además, se refirió a la posibilidad de implementar un “plan B” en materia de seguridad ciudadana. Según detalló, este implicaría solicitar facultades al Parlamento para impulsar un paquete de reformas legislativas orientadas a modificar el marco normativo vigente.
Balcázar sostuvo que el objetivo de esta alternativa es endurecer las condiciones frente a la criminalidad y limitar beneficios penitenciarios.
Criminales incrementan violencia contra transportistas
La violencia contra los transportistas muestra un patrón cada vez más agresivo. La reciente captura de una organización delictiva permitió a la Policía detectar un cambio en la forma en que operan las mafias de extorsión: ya no se limitan a exigir cupos bajo amenazas, sino que contemplan secuestros y el uso de explosivos como mecanismo de presión.
Durante el operativo se incautaron celulares y audios que revelan que los implicados evaluaban raptar a una víctima para obligarla a enviar mensajes desde el cautiverio y así forzar el pago de dinero pendiente. Según el coronel PNP Jorge Carpio, jefe de la División de Secuestros y Extorsiones, los delincuentes “ya no solo coaccionan”. Entre las comunicaciones analizadas se identificó incluso un plan para “colocar un artefacto explosivo en el cuello” del secuestrado, grabar el hecho y difundir el video como advertencia.
Para los investigadores, este tipo de amenaza evidencia una escalada en la gravedad de los métodos empleados contra el sector transporte. La intervención policial evitó que el plan se ejecutara, pero confirmó el nivel de planificación y coordinación detrás de estos actos.
En paralelo, en menos de 24 horas se registraron tres ataques armados contra conductores en distintos puntos de Lima. En Lurín, un chofer de la empresa conocida como San Bartolo fue asesinado, lo que provocó la paralización del servicio en señal de protesta. Semanas antes, otro conductor de la misma empresa había sido acribillado mientras trasladaba pasajeros.