Julissa Podestá, psicoterapeuta: “Ser un therian no es un trastorno mental, siempre que no haya depresión o se aleje de la realidad”

La especialista analiza el fenómeno de los therians tras su llegada al Perú, advierte sobre los riesgos del aislamiento y recomienda acompañamiento psicológico para los adolescentes que exploran su identidad a través de la conexión con animales

No existen comunidades organizadas en Perú, pero el registro en el Centro de Lima alimentó el debate digital. TikTok / josepastord

En los últimos meses, la tendencia de los therians —adolescentes que se identifican con animales y buscan explorar su identidad a través de esta conexión— ha llegado al Perú, generando inquietud entre padres y especialistas. La psicoterapeuta Julissa Podestá, en declaraciones a Latina, explicó: “Un therian es una persona que se identifica o que siente el deseo de explorar con un animal. Estos adolescentes buscan un sentido de pertenencia o validación dentro de un grupo que comparte su misma perspectiva”.

Podestá destacó que este fenómeno responde, en buena medida, a la necesidad de los jóvenes de sentirse aceptados y comprendidos. “Desde chicos queremos pertenecer a un grupo, sentirnos validados o explorar qué sentimos”, señaló. Según la especialista, algunos niños y adolescentes que han experimentado dificultades para integrarse socialmente encuentran en estas comunidades una oportunidad de pertenencia: “Hay quienes no se sienten parte de un grupo o han atravesado problemas y, al encontrar a otros con intereses similares, hallan un sentido de comunidad”.

La psicoterapeuta subrayó la importancia de que los padres observen y acompañen este proceso, sin minimizar ni ridiculizar la experiencia de sus hijos. “Como padre, es fundamental saber que mi hijo está explorando. Hay que preguntarle qué está sintiendo, por qué se siente así o qué me quiere decir”, enfatizó.

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Además, advirtió sobre ciertas conductas asociadas al fenómeno: “Se han visto casos en los que algunos jóvenes muerden o imitan comportamientos animales. Los padres deben explorar qué está pasando por la mente de su hijo y qué intenta comunicar”.

Límites entre exploración y aislamiento

Podestá remarcó que ser therian no constituye un trastorno mental, siempre que el adolescente mantenga una conexión saludable con la realidad. “No es un trastorno siempre y cuando no haya señales de depresión o de pérdida de contacto con la realidad. Si el joven empieza a aislarse o encapsularse, es momento de preocuparse”, advirtió.

La especialista recomendó a las familias mantener límites claros y un acompañamiento constante: “Como padres, hay que marcar límites saludables y estar atentos a las señales. El problema surge cuando los adultos justifican conductas que pueden llevar al aislamiento, normalizando comportamientos que podrían indicar un problema mayor”.

El acompañamiento familiar

Consultada sobre el abordaje profesional más adecuado para estos casos, Podestá precisó: “La rama cognitivo-conductual, que trabaja sobre pensamiento, emoción y conducta, es la más indicada. Si el joven muestra síntomas de depresión o aislamiento, es fundamental que intervenga un profesional de salud mental, ya sea psicólogo o psiquiatra, según corresponda”.

La especialista relató situaciones recientes que ejemplifican los límites de esta tendencia: “He visto casos de jóvenes que han mordido a otros o que usan correas, y hasta una nota de un veterinario que ofrecía vacunas para personas que se identifican como animales. Cuando el comportamiento sale de la realidad y el adolescente se aísla, es necesario buscar ayuda”.

Como mensaje final, Podestá instó a padres y madres a mantener una actitud de apertura y contención: “El adolescente busca descubrir y explorar su identidad. Los padres deben estar alertas, sin minimizar ni etiquetar o burlarse de sus hijos. El acompañamiento psicológico, con límites claros y comunicación constante, es fundamental para que los jóvenes puedan atravesar este proceso de manera saludable”.

Diferencia entre furry y therians

La diferencia fundamental radica en que ser furry es una identidad cultural y artística basada en la afición por los animales antropomórficos, mientras que ser therian es una identidad de especie basada en la vivencia interna de ser, en algún nivel, un animal no humano.

Un furry suele crear un “fursona” como un personaje, disfruta del arte, el diseño de disfraces o la comunidad, pero mantiene una identidad humana plena. En cambio, un therian experimenta una conexión espiritual o psicológica involuntaria con un animal (su theriotipo), describiendo a menudo sensaciones como instintos, cambios mentales (shifts) o la percepción de miembros fantasma. En resumen: el furry es algo que alguien hace o le gusta como pasatiempo, mientras que el therianthropy es algo que alguien es o siente como parte de su naturaleza propia.

El outfit de los therians

Una captura de pantalla de resultados de búsqueda que muestra varios disfraces, máscaras y accesorios inspirados en animales disponibles para la compra en línea, reflejando la popularidad de la vestimenta therian. (Google)

Más allá de identificarse como un humano animal, hay elementos clave que identifica a estas personas, y es la vestimenta y accesorios. Cada elemento que usan apunta a parecerse lo más posible al animal que representan.

En una rápida búsqueda en internet, se puede ver que hay un mercado en crecimiento para los que optan por sumarse a esta tendencia. La tienda online que vende estos artículos es Temu, que tiene más variedad. Los precios van entre 20 y 100 soles.

Pero también abundan los tutoriales en redes sociales como TikTok para que uno mismo pueda confeccionarse en casa estos trajes y máscaras.

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