Erick Moreno Hernández, criminal conocido como El Monstruo, ya se encuentra en Lima y aunque su detención marcó el final de su búsqueda internacional, en el Perú ya se habla sobre la posibilidad de que la cárcel sea su nuevo centro de operaciones. Julio Corcuera, criminólogo y exviceministro de Seguridad Pública, advirtió que enviar a criminales de alto perfil a prisión no garantiza que sus actividades se detendrán.
En conversación con Canal N, Corcuera explicó que los criminales consideran que el paso por la cárcel es un mérito. “En su lógica de carrera criminal, pasar por la cárcel es como una especie de requisito para graduarse realmente de gánster, de delincuente”, indicó. Según el especialista, mientras el encierro no implique un castigo real ni limite la continuidad de las actividades delictivas, no existe un aspecto disuasivo contundente frente al crimen.
Respecto a las condiciones del penal de Challapalca, Corcuera mencionó que el frío afecta tanto a internos como a personal penitenciario, pero enfatizó que el mayor peligro reside en la consolidación de alianzas con otros criminales. “Los presos se reúnen, conversan, intercambian información y muchas veces en la cárcel surge una cultura criminal”, afirmó Corcuera en Canal N.
El criminólogo ilustró este fenómeno con casos internacionales: “La Mexican Mafia, la M, se desarrolla en la cárcel de San Quintín. No se puede entender el Tren de Aragua sin pensar en Tocorón. Los problemas de homicidios en Ecuador se desarrollaron en las cárceles. No se entiende la Mara Salvatrucha o la Pandilla 18 sin la cárcel de Zacatecoluca, conocida como Alcatraz”, explicó.
Planificación de extorsiones proviene de las cárceles
Corcuera alertó sobre el crecimiento de alianzas delictivas y la planificación de delitos como la extorsión desde el interior de los penales, incluso utilizando teléfonos permitidos para internos. En ese sentido, criticó la presencia de antenas de telefonía en los alrededores que amplifican la señal para los reclusos: “Usted ve el perímetro de la cárcel y alrededor hay antenas que repiten la señal para los presos. Inconcebible”, sostuvo.
La corrupción policial también es un factor que agrava la situación. Según Corcuera, investigaciones periodísticas indican que agentes filtraron información a delincuentes presos. “Había un suboficial que le filtraba información al Monstruo”, recordó. El especialista aseguró que en los celulares incautados a los delincuentes es posible identificar a los responsables de dichas filtraciones
“En los celulares que se incautan y deben deslacrarse dentro de un proceso, se va a encontrar información de quiénes le pasaban información, exactamente quiénes estaban involucrados”, sostuvo.
Sobre las instituciones de justicia, Corcuera subrayó la importancia de una depuración interna en la Policía, el Ministerio Público y el Poder Judicial. Advirtió que sin este proceso, combatir el crimen de forma efectiva resulta imposible.
El experto valoró los protocolos de extradición y el cumplimiento de plazos y procedimientos en el caso de Erick Moreno. Explicó que descuidar estos aspectos puede generar vicios legales que beneficien al procesado o bloqueen la extradición.
“La colaboración del Ministerio Público, la Cancillería, la Policía, se ha trabajado muy bien. Todo este cuidado es necesario para no encontrar vicios de forma o de fondo que luego sean usados a favor de un actor criminal en el próximo proceso penal”, detalló en Canal N. Insistió en que la entrega y manipulación de pruebas, como los celulares incautados, deben seguir protocolos estrictos para evitar dificultades en el proceso judicial.