El mar avisa. El Niño Costero y la necesidad de anticiparse

La experiencia muestra que incluso anomalías térmicas moderadas pueden alterar de manera significativa la distribución de los recursos marinos

La anomalía registrada en el mar por el EFEN señala que es de un 70% mayor a lo manifestado en el Niño Costero del 2017.

En las últimas semanas, el fenómeno de El Niño Costero ha vuelto a posicionarse en el centro de la atención nacional. Aunque actualmente no se registra una señal que justifique una alerta, la memoria climática del país y el comportamiento del sistema del Pacífico nos recuerdan que anticiparse no es alarmismo, sino una necesidad para prevenir tragedias y reducir impactos que ya conocemos.

Según el Comunicado Oficial ENFEN N.° 01-2026, emitido el 15 de enero de este año, el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) ha decidido cambiar el estado del sistema de alerta de no activo a vigilancia ante la posibilidad de un evento de El Niño Costero de magnitud débil. Dicho Comunicado señala que a partir de abril podrían establecerse condiciones cálidas débiles que se extenderían, en principio, hasta octubre. Marzo sería un mes de transición, con señales que deben ser observadas con especial atención.

Es importante subrayar que un evento catalogado como débil no es sinónimo de ausencia de impactos. La experiencia muestra que incluso anomalías térmicas moderadas pueden alterar de manera significativa la distribución de los recursos marinos. En el caso de la anchoveta, estos cambios suelen traducirse en una mayor profundización de los cardúmenes o en desplazamientos hacia zonas menos accesibles para la flota, lo que complica las faenas y reduce la eficiencia de la pesca.

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El propio ENFEN ha señalado que, para las próximas semanas, la anchoveta del stock norte-centro tendería a concentrarse dentro de las 30 millas de la costa, principalmente al norte del Callao. Esta información refuerza la necesidad de contar con información científica actualizada y oportuna para la toma de decisiones.

En ese contexto, una medida clave es la realización inmediata del crucero de evaluación que lleva a cabo el Instituto del Mar del Perú (IMARPE). Contar cuanto antes con los resultados técnicos permitiría ampliar el margen de maniobra de la autoridad y evaluar, si las condiciones biológicas lo permiten, la posibilidad de adelantar el inicio de la temporada de pesca. Ganar tiempo, en escenarios de incertidumbre climática, es una forma concreta de reducir riesgos.

El pronóstico también advierte sobre la presencia de ondas Kelvin cálidas que ya se desplazan hacia la costa sudamericana y que podrían arribar en marzo. Si el evento se consolida, es probable que nuevas ondas se sumen en los meses siguientes, independientemente de que la magnitud del Niño sea catalogada como débil. Estas ondas son uno de los principales mecanismos a través de los cuales el calor acumulado en el Pacífico central se transmite hacia nuestras costas, generando impactos físicos y biológicos.

La vigilancia no debe interpretarse como alarmismo. Por el contrario, es una invitación a actuar con prudencia y planificación de forma oportuna basada en la información técnica obtenida, como por ejemplo sobre el cambio de estado del sistema de alerta y la necesidad de seguir de cerca la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas en los próximos meses.

Desde el punto de vista de la política pesquera, este escenario exige coherencia, respaldo técnico y decisiones oportunas. El Perú ha construido, a lo largo de los años, un esquema de manejo basado en el principio precautorio, con decisiones que se apoyan en la ciencia y en la observación constante del recurso. Esa trayectoria debe mantenerse y reforzarse en momentos de incertidumbre climática.

Si bien no se trata de adelantar conclusiones ni de minimizar señales, se trata de reconocer que el océano está enviando avisos y que la mejor respuesta es la anticipación informada. Un Niño débil puede convertirse en una oportunidad si se gestiona con criterio y oportunidad. También puede generar dificultades si se subestima su impacto, como ya ha sucedido.

Escuchemos al mar y actuemos en consecuencia oportuna.

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