La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) sorprendió a los conductores el martes al iniciar la marcha blanca de una vía exclusiva para transporte público en la avenida Abancay.
El proyecto, que cubre 1,2 kilómetros entre el jirón Amazonas y la avenida Nicolás de Piérola, busca cambiar la dinámica del tráfico del Centro de Lima y poner el foco en el transporte masivo.
La intervención establece dos carriles segregados por sentido, delimitados con bolardos de metal y topellantas, para impedir el ingreso de taxis y vehículos particulares.
El vocero de la ATU, Pavel Flores, explicó que el objetivo central es “la reducción del tiempo de viaje de 20 a 6 minutos”. De acuerdo con el funcionario, la velocidad promedio de los buses pasará de 11 km/h a 20 km/h.
“Estamos en el primer día de la marcha blanca con los carriles implementados y tendrá muchos beneficios para nuestros usuarios”, afirmó Flores, en declaraciones recogidas por el medio.
El nuevo esquema incluye 9 paraderos habilitados en puntos adyacentes, como los alrededores de Mesa Redonda y el Mercado Central, para que los pasajeros puedan abordar taxis autorizados fuera del corredor exclusivo.
La medida, según la ATU, responde a la necesidad de priorizar buses y aliviar la congestión en una de las arterias más transitadas de la ciudad.
La marcha blanca será evaluada durante las próximas semanas. La ATU analizará el impacto de la segregación física antes de replicar el modelo en otras avenidas, como Angamos, Tomás Marsano y Tomás Valle.
¿Cambios en la av. Arequipa?
La intervención en avenida Abancay forma parte de un plan más amplio para reorganizar la movilidad en Lima. En una reciente mesa técnica, la ATU presentó ante expertos en urbanismo y movilidad una propuesta de mejoras operativas para la avenida Arequipa.
Una de las ideas principales es convertir uno de los sentidos en un carril exclusivo para los buses del Corredor Azul, manteniendo el tránsito mixto en el sentido opuesto. Esta opción, aún en etapa de evaluación, contempla una implementación gradual y el inicio de una marcha blanca similar al modelo de Abancay.
Durante la sesión, participaron representantes de organizaciones como Transitemos, Lima Cómo Vamos, Urbanistas Lat y la Sociedad de Urbanistas del Perú, así como colegios de ingenieros y arquitectos.
El presidente ejecutivo de la ATU, David Hernández, subrayó que el enfoque se apoya en la gestión del tránsito y en la reasignación funcional del espacio vial, más que en grandes obras de infraestructura.
“Este espacio de diálogo técnico nos permitió presentar la propuesta y recoger los aportes de especialistas para fortalecerla antes de su implementación”, explicó Hernández, según declaraciones recogidas.
En paralelo, la Municipalidad Metropolitana de Lima, en coordinación con la ATU y la Policía Nacional del Perú (PNP), anunció la puesta en marcha de un corredor vial seguro en una zona crítica de San Martín de Porres (SMP), donde la extorsión y el sicariato afectan a las empresas de transporte. El corredor de 2 kilómetros incluye vigilancia policial, pavimentación y la futura instalación de cámaras fijas.