El Estadio Nacional de Lima se vistió de gala el domingo 27 de octubre por la noche para recibir a Paul McCartney, en lo que fue un concierto memorable y lleno de sorpresas. Pasando las 9:00 p.m., el legendario exintegrante de The Beatles hizo su aparición en el escenario en el marco de su gira Got Back World Tour, desatando la euforia de miles de seguidores de todas las edades que colmaban el recinto.
McCartney, con su característico estilo y carisma, comenzó la velada interpretando temas icónicos como A Hard Day’s Night, Drive My Car, Got to Get You Into My Life y Come On to Me, entre otros de su entrañable paso por The Beatles. La atmósfera se tornó mágica, y las luces del estadio iluminaron cada rincón mientras el público cantaba a todo pulmón. El músico británico no dejó de sorprender a la audiencia con frases en español como ‘Buenas noches, causa’, ‘Estoy muy feliz de estar aquí de nuevo’, ‘Que bonito Perú’, ‘Viva el Perú, carajo’, entre otras frases mucho más largas y ocurrentes, logrando que cada interacción se sintiera personal e íntima.

Bendijo una propuesta de matrimonio
La noche estaba lejos de quedarse solo en la música. Hacia el final de su presentación, McCartney hizo una pausa para leer un cartel en el público. En letras grandes, una pareja pedía ser casada por el artista en pleno concierto, una propuesta que el cantautor aceptó sin dudar.

Este fue uno de esos instantes en los que el legendario artista demostró que, más allá de la música, su presencia tiene el poder de unir a las personas y crear recuerdos eternos.
La noche continuó con una producción impresionante, acompañada de un espectáculo de fuegos artificiales que iluminaban el cielo limeño y el escenario, enmarcando el final de cada canción con un estallido de luz y color. Los asistentes no dejaban de corear, emocionados por la entrega y energía del artista, quien, a sus 82 años, sigue dominando el escenario con la misma fuerza de sus días en The Beatles.

La despedida
El cantante jugó a despedirse de los asistentes en varias ocasiones. En una de ellas, no dudó en decir: “Ya me quito, chaufa”, mientras decía adiós con la mano. Esta acción hizo estallar de risa a los presentes, quienes a su vez le pedían que no se vaya. Después de varias canciones y minutos antes de la medianoche, Paul McCarney finalmente se despidió con un “hasta la próxima”, en medio de estruendosos fuegos artificiales y una lluvia de confeti.

Antes de retirarse mostró tres banderas que causaron gran emoción: la de Perú, en honor al país anfitrión; la de Inglaterra, representando sus raíces; y la del movimiento LGTB, un gesto inclusivo que fue recibido con aplausos y celebraciones por todos los rincones del estadio. Este detalle demostró su compromiso con la diversidad y el respeto, cerrando una noche donde la música, el amor y la igualdad se entrelazaron de manera única.


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