La comercialización de 75 toneladas de cacao panameño hacia Suiza, Alemania y Francia abre nuevas oportunidades para los productores de Bocas del Toro, donde más de 1,500 familias dependen de este cultivo.
La operación busca ampliar la presencia del producto nacional en los mercados europeos, con perspectivas de duplicar los volúmenes de exportación y extender las ventas hacia Estados Unidos.
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La Cooperativa de Servicios Múltiples Cacao Bocatoreña (COCABO R.L.) ya concretó envíos al mercado suizo y mantiene negociaciones con compradores alemanes y franceses para colocar nuevos lotes.
Los acuerdos en discusión contemplan volúmenes de entre 25 y 50 toneladas métricas, mediante contactos comerciales facilitados por el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI).
La actividad representa una fuente de ingresos para más de 1,500 familias rurales e indígenas de Bocas del Toro, que participan en la producción y comercialización del grano.
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Los asociados de COCABO cultivan aproximadamente 3,185 hectáreas, con una producción anual cercana a 350 toneladas, destinadas tanto a la exportación como a diferentes actividades comerciales.
Entre 2023 y 2026, Panamá ha exportado cacao y sus preparaciones por más de 29 millones de dólares, una cifra que refleja la participación de este rubro en el comercio exterior.
El ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, destacó que la apertura de mercados busca generar resultados en empleo e inversión, especialmente para las comunidades productoras.
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La estrategia gubernamental contempla facilitar contactos comerciales, acompañar las negociaciones y reducir las dificultades que enfrentan las cooperativas para acceder a compradores internacionales.
Manuel Palacios, gerente general de COCABO, explicó que la participación en actividades internacionales de promoción comercial permitió establecer relaciones directas con potenciales clientes europeos.
Este mecanismo ofrece oportunidades para negociar nuevos contratos y fortalecer la competitividad de los pequeños productores, particularmente en mercados que exigen calidad, trazabilidad y certificaciones.
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La producción nacional de cacao se concentra principalmente en Bocas del Toro y la comarca Ngäbe Buglé, donde numerosas comunidades indígenas participan en su cultivo. También existen plantaciones en Colón, Darién y Panamá Este, aunque la región bocatoreña mantiene una posición predominante dentro de la actividad cacaotera del país.
En Bocas del Toro, las principales áreas productivas comprenden Almirante, Changuinola y Valle de Risco, localidades donde el cultivo constituye una alternativa económica para las comunidades rurales.
La actividad también tiene presencia en zonas de difícil acceso de la comarca Ngäbe Buglé, lo que plantea desafíos relacionados con el transporte, la asistencia técnica y la comercialización.
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Las proyecciones del Ministerio de Desarrollo Agropecuario para el año agrícola 2025-2026 contemplan una superficie nacional de 6,084 hectáreas de cacao, con aproximadamente 2,046 productores registrados.
La producción estimada alcanza 19,148.7 quintales de almendra seca, de acuerdo con la planificación oficial, que también considera áreas nuevas y plantaciones renovadas.
Una de las ventajas competitivas del cacao panameño es su acceso a mercados especializados mediante certificaciones internacionales. El Ministerio de Desarrollo Agropecuario ha destacado que la producción de COCABO cuenta con reconocimientos orgánicos y de comercio justo, mientras parte del grano nacional posee características de cacao fino y de aroma, apreciadas por la industria chocolatera.
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El sector también enfrenta retos relacionados con la productividad, las enfermedades del cultivo y los costos de comercialización. Entre los problemas históricos figura la moniliasis, que afecta las mazorcas y puede ocasionar pérdidas.
Por ello, la renovación de plantaciones y el mejoramiento de los rendimientos son elementos importantes para aumentar la oferta exportable.
La estrategia de promoción del MICI contempla fortalecer la oferta exportable y ampliar los contactos con compradores extranjeros, mientras los productores buscan incrementar sus volúmenes y obtener mejores condiciones comerciales.
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El desafío será convertir las negociaciones internacionales en contratos sostenidos, capaces de generar mayores ingresos para las familias que dependen del cacao panameño.
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