La justicia panameña condenó a 12 personas a penas de entre cinco y 24 años de prisión por su participación en una organización criminal vinculada al Clan del Golfo, investigada mediante la Operación Fisher.
La sentencia, dictada por el Tribunal Especializado contra la Delincuencia Organizada, estableció responsabilidades por blanqueo de capitales y asociación ilícita para delinquir, después de un proceso judicial que se extendió durante más de un año.
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La pena más elevada, de 24 años de prisión, fue impuesta al identificado como líder de la organización, declarado responsable de ambos delitos. Otros dos integrantes recibieron condenas de 20 años cada uno, mientras que tres personas fueron sentenciadas a 13 años, también por blanqueo de capitales y asociación ilícita.
Las sanciones corresponden a la fase de individualización de penas posterior al fallo condenatorio anunciado en septiembre.
El tribunal también impuso una condena de 10 años de prisión a una persona por asociación ilícita para delinquir. Otras dos recibieron penas de seis años y tres fueron sentenciadas a cinco años, todas estas últimas por blanqueo de capitales.
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En conjunto, las 12 condenas representan 140 años de prisión, aunque las penas deberán cumplirse individualmente y estarán sujetas a los recursos judiciales que correspondan.
La decisión incluye el comiso de bienes vinculados con las actividades criminales, entre ellos propiedades, fondos depositados en cuentas bancarias, dinero en efectivo y vehículos de alta gama.
Estas medidas buscan retirar del patrimonio de los condenados los recursos relacionados con los delitos investigados. El decomiso constituye una parte relevante del proceso, debido al volumen de dinero y activos identificados durante las investigaciones.
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La sentencia llega después de que el tribunal comunicara el sentido condenatorio del fallo el 9 de septiembre de 2026, cuando se establecieron responsabilidades penales por los delitos investigados.
El juicio oral había comenzado el 23 de julio de 2025, con la participación de fiscales, defensores y procesados, algunos de los cuales intervinieron virtualmente. La audiencia permitió examinar las pruebas recopiladas desde el inicio de la investigación
El proceso judicial estuvo a cargo de un tribunal integrado por los jueces Anabel Varela Lara, Dieter Targanski Gómez y Baloisa Marquínez Morán. Durante el debate se analizaron las operaciones atribuidas a una estructura que presuntamente utilizaba empresas, propiedades y otros bienes para incorporar al circuito económico recursos procedentes del tráfico internacional de drogas.
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La Operación Fisher fue ejecutada en diciembre de 2021, después de investigaciones desarrolladas por las fiscalías especializadas en delitos relacionados con drogas. Su objetivo era desarticular una organización relacionada con el Clan del Golfo, grupo criminal originario de Colombia, que había establecido operaciones en las costas de la provincia de Colón para facilitar el movimiento de cargamentos hacia otros países.
Según las investigaciones, la organización recibía droga procedente de Colombia mediante embarcaciones que llegaban a sectores de Costa Arriba y Costa Abajo de Colón.
Posteriormente, los cargamentos eran almacenados y trasladados por carretera en vehículos acondicionados con compartimentos ocultos. El destino final de las sustancias era Centroamérica y Estados Unidos, utilizando distintas rutas marítimas y terrestres.
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Los investigadores determinaron que los vehículos contaban con estructuras de doble fondo, diseñadas para ocultar las sustancias durante su traslado. También se identificaron mecanismos de almacenamiento en cilindros de gas, llantas y otros compartimentos clandestinos.
Estas modalidades permitían movilizar cargamentos sin que fueran detectados fácilmente, mientras la organización coordinaba las operaciones logísticas y financieras.
Como resultado de las acciones desarrolladas, las autoridades incautaron 1.5 toneladas de drogas y $9,979,648.75 en efectivo. También identificaron bienes y otros activos relacionados con la investigación, entre ellos propiedades inmobiliarias, armas de fuego y 38 vehículos de alta gama. El valor de los activos vinculados al expediente fue estimado anteriormente en aproximadamente $20 millones.
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El expediente también revela la magnitud de la investigación iniciada el 6 de febrero de 2020, cuando las autoridades identificaron una estructura integrada por panameños y extranjeros.
Durante las distintas etapas del proceso se llegó a imputar a 76 personas naturales, mientras que seis sociedades fueron señaladas como posibles empresas fachada para operaciones de blanqueo de capitales.
Antes de la celebración del juicio, el Ministerio Público consiguió numerosos acuerdos de pena con personas vinculadas a la investigación.
Estos procedimientos permitieron obtener condenas sin necesidad de llevar todos los casos a debate oral. La causa que llegó al tribunal especializado incluyó a 14 acusados, entre ellos dos sociedades jurídicas, sobre quienes se discutieron las responsabilidades correspondientes.
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El alcance de Fisher también puede observarse dentro del contexto nacional del narcotráfico. Entre enero y agosto de 2026, Panamá registró la incautación de 69.5 toneladas de drogas, de las cuales 46.2 toneladas correspondieron a cocaína y 23.18 toneladas a marihuana. Estas cifras reflejan la persistencia de las operaciones contra el tráfico de sustancias ilícitas en el territorio panameño.
Durante ese período, Colón encabezó las incautaciones con 18.44 toneladas, equivalentes a aproximadamente el 26.5% del total nacional. Le siguieron Panamá Oeste, con 15.92 toneladas; Panamá, con 13.24 toneladas; y Chiriquí, con 12.91 toneladas. Estas cuatro provincias concentraron cerca del 87% de las drogas decomisadas, aunque los registros corresponden a operaciones distintas de Fisher.
El comportamiento mensual muestra que mayo registró la mayor cantidad de decomisos, con 12.49 toneladas, seguido de febrero, con 10.50 toneladas. En agosto se incautaron 9.46 toneladas, frente a las 8.36 toneladas del mismo mes de 2025. El incremento interanual fue de aproximadamente 13.2%, según los datos preliminares del Sistema Nacional Integrado de Estadísticas Criminales.
La resolución judicial de Fisher cierra una etapa importante de un expediente iniciado hace más de seis años, que permitió investigar tanto el traslado internacional de drogas como los mecanismos financieros utilizados por la organización.
Las condenas y los comisos ordenados constituyen los resultados más recientes de una causa compleja, sin perjuicio de las impugnaciones que puedan presentar las partes.
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