Consumo impulsa el crédito bancario, pero el financiamiento a la construcción sigue bajando

Los depósitos crecieron 7.34% hasta los $120,742 millones, mientras la morosidad bajó de 1.67% a 1.50%.

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Los depósitos en el Centro Bancario Internacional alcanzaron los $120,742.5 millones a abril de 2026. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los bancos que operan en Panamá llegaron a abril de 2026 con más depósitos, una cartera de crédito en crecimiento y una reducción en los niveles de morosidad, aunque algunos sectores económicos continúan mostrando señales de cautela, especialmente la construcción y el mercado hipotecario.

Así lo reflejan los más recientes datos de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), que muestran un sistema financiero sólido, respaldado por una mayor confianza de los ahorristas y una expansión moderada de la actividad crediticia.

Uno de los indicadores que más llamó la atención fue el crecimiento del ahorro y de los depósitos. Al cierre de abril, los depósitos del Centro Bancario Internacional alcanzaron los $120,742.5 millones, un aumento interanual de 7.34%, equivalente a $8,256.6 millones adicionales frente al mismo período de 2025.

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El crecimiento estuvo impulsado principalmente por los depósitos externos, que aumentaron 13.33%, mientras que los depósitos internos avanzaron 3.49%.

El crédito para consumo personal fue el segmento que más creció dentro de la cartera local. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dentro del mercado local, los depósitos de particulares crecieron 5.71%, mientras que los depósitos de personas y empresas extranjeras aumentaron 12.78%. Para la SBP, este comportamiento refleja una mayor confianza de clientes e inversionistas en la estabilidad del sistema bancario panameño y consolida a Panamá como un centro regional para la captación de recursos financieros.

En paralelo, la cartera crediticia neta del Centro Bancario Internacional alcanzó los $102,694.5 millones, un crecimiento de 4.73% respecto a abril de 2025. Sin embargo, cuando se analiza exclusivamente el crédito local otorgado por el Sistema Bancario Nacional, el avance fue más moderado: la cartera interna llegó a $65,254.4 millones, con un incremento de 1.15%.

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Los sectores que impulsaron el crecimiento del crédito fueron principalmente consumo personal, comercio e hipotecas. El financiamiento para consumo personal aumentó $901.8 millones, equivalente a 6.25%, hasta alcanzar $15,337 millones.

El crédito comercial creció $251.7 millones o 1.87%, mientras que la cartera hipotecaria aumentó $147.5 millones, equivalente a 0.69%. Estos tres segmentos representan más del 80% del crédito privado local.

La cartera destinada a construcción registró la mayor caída entre los principales sectores económicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

No todos los sectores mostraron el mismo comportamiento. La construcción continuó siendo el segmento con el mayor retroceso. La cartera destinada a esta actividad cayó 11.98%, equivalente a $571.9 millones menos que un año atrás. También disminuyeron los créditos para actividades financieras y seguros (-6.23%), industria (-2.03%) y ganadería (-1.78%).

La reducción en construcción coincide con un período de menor dinamismo de algunos proyectos inmobiliarios y una mayor prudencia de las entidades financieras ante un sector sensible a las condiciones económicas y financieras.

Sin embargo, cuando se revisan los nuevos préstamos aprobados entre enero y abril, el panorama presenta matices distintos. Aunque las colocaciones totales bajaron 2.7%, hasta $8,607.1 millones, el crédito nuevo para consumo personal creció 17.9%, mientras que el financiamiento a la industria aumentó 45.4%.

En contraste, los nuevos préstamos hipotecarios retrocedieron 23.5% y los dirigidos a construcción disminuyeron 25.3%, una señal de que la demanda y la oferta de financiamiento inmobiliario continúan mostrando cautela.

La morosidad bancaria bajó de 1.67% a 1.50% en comparación con abril de 2025. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro aspecto relevante es la mejora observada en la calidad de la cartera. La morosidad del Centro Bancario Internacional disminuyó de 1.67% a 1.50% entre abril de 2025 y abril de 2026. En términos absolutos, la cartera morosa se redujo en casi $98 millones. También bajó la cartera vencida, que pasó de representar 2.23% del total de préstamos a 2.12%.

Estos resultados indican que, a pesar del crecimiento del crédito, los bancos han logrado contener los niveles de incumplimiento y mejorar la calidad de sus activos.

La reducción de la morosidad estuvo acompañada de una política más conservadora de provisiones. El gasto por cuentas malas aumentó 35.5% durante los primeros cuatro meses del año, hasta alcanzar $237.8 millones. Esta estrategia busca fortalecer las reservas para cubrir posibles pérdidas futuras y reforzar la resiliencia del sistema frente a eventuales deterioros de cartera.

Los resultados también muestran que el sistema mantiene una sólida posición de liquidez. La liquidez legal se ubicó en 59.42%, muy por encima del mínimo regulatorio de 30%, mientras que el índice de adecuación de capital alcanzó 16.04%, duplicando ampliamente el requisito mínimo exigido por la regulación bancaria panameña.

El balance general del sistema refleja además un crecimiento de los activos netos hasta $166,727.4 millones, un aumento de 5.3% respecto a abril de 2025. Las inversiones en valores crecieron 7.6% y los activos líquidos aumentaron 6.8%, consolidando una estructura financiera que continúa apoyándose principalmente en los depósitos de clientes y menos en financiamiento mayorista.

La liquidez legal del sistema bancario se mantuvo muy por encima del mínimo regulatorio exigido. Imagen Ilustrativa Infobae

El panorama que muestran las cifras de abril es el de un sistema bancario que sigue creciendo, capta más ahorro y mantiene indicadores prudenciales sólidos. No obstante, también evidencia diferencias importantes entre sectores económicos.

Mientras el consumo y el comercio continúan impulsando la demanda de crédito, la construcción y parte del negocio inmobiliario siguen enfrentando un entorno más retador, reflejando que la recuperación económica no avanza con la misma intensidad en todas las actividades productivas.