La segunda muerte de un alumno revela carencias de infraestructura escolar en Panamá

Las recientes tragedias en la comarca Ngäbe-Buglé intensifican las demandas de organizaciones civiles que emplazan a las autoridades a actuar y supervisar las condiciones de acceso a centros educativos para niños y adolescentes

Fotografía que muestra estudiantes mientras asisten a clase en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/Carlos Lemos

Un segundo estudiante indígena falleció esta semana al ser arrastrado por la corriente de un río en la región de Ngäbe-Buglé, ubicada en el oeste de Panamá, cerca de la frontera con Costa Rica. Este hecho volvió a poner en evidencia la falta de infraestructura segura y el abandono estatal que enfrentan estas comunidades, según informaron organizaciones y medios locales a la agencia internacional de noticias EFE. El deceso ocurrió en medio de la temporada de lluvias, que coincide con el inicio del período escolar y aumenta los riesgos en los trayectos que los alumnos deben recorrer diariamente para asistir a clases.

El reciente caso se suma al de otro alumno de la misma edad y residente en la misma comarca, quien una semana antes también perdió la vida bajo circunstancias similares mientras intentaba regresar a su hogar después de cumplir con sus tareas escolares, según precisó la agencia de noticias. En ambos episodios, los cuerpos fueron recuperados por vecinos tras varios días de búsqueda, confirmó el medio.

Los trayectos escolares en la comarca Ngäbe-Buglé, una de las más empobrecidas y de difícil acceso de Panamá, presentan condiciones adversas durante la temporada de lluvias. Caminos irregulares cubiertos de lodo, cruces de ríos crecidos y la utilización de puentes improvisados de madera obligan a los estudiantes a recorrer largas distancias, en algunos casos durante horas, para llegar a sus escuelas o regresar a sus casas, según documentación de la agencia.

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Imagen de archivo: Niños corren a la escuela bajo la lluvia en la isla Gardí Sugdub, parte del archipiélago de San Blas frente a la costa caribeña de Panamá. Debido al aumento del nivel del mar, unas 300 familias indígenas Guna se trasladarán a nuevas casas construidas por el gobierno, en tierra firme. (Foto AP/Matías Delacroix)

ONG advierten por la repetición de tragedias y exigen acción inmediata

La organización de la sociedad civil panameña Jóvenes Unidos por la Educación (JuxlaE) manifestó su consternación ante el fallecimiento de estos dos menores con un mensaje en el que subraya: “Dos muertes. Una semana. La misma comarca. La misma región. La misma causa evitable. Esto fue advertido. Con nombres, comunidades y escuelas”, según un comunicado reproducido por EFE.

JuxlaE demandó una intervención estatal urgente y verificable. Solicitó “una respuesta inmediata y transparente” hacia las comunidades afectadas, así como información pública sobre las acciones tomadas. También exigió la construcción de puentes colgantes en las rutas escolares y la instalación de sistemas de alerta temprana en las zonas de alto riesgo hídrico, ya identificadas previamente, como reportó la agencia internacional.

Una de las frases centrales del pronunciamiento de JuxlaE advierte: “Ningún estudiante Ngäbe-Buglé debería elegir entre educarse o vivir. Esta deuda debe saldarse antes de que haya una quinta víctima”.

Imagen de archivo: Socorristas recuperan el cuerpo de un desaparecido durante las fuertes lluvias que azotaron a la provincia de Chiriquín en Panamá. EFE/ Marcelino Rosario

Gobierno puso en marcha la construcción de puentes

En este territorio, la accidentalidad fatal vinculada a las rutas escolares no es nueva. El año pasado, dos niñas de cinco y ocho años murieron ahogadas tras una crecida repentina del río, episodio que se sumó a la serie de tragedias similares que golpean a la comarca. Según un informe conjunto de la organización de la sociedad civil panameña Fudespa y JuxlaE, citado por la agencia EFE, desde el año 2000 se han contabilizado más de 70 víctimas fatales, entre alumnos y docentes, a causa de torrentes de agua en la región.

Frente a la reiteración de estos hechos, las autoridades panameñas han puesto en marcha la construcción de al menos 50 puentes colgantes, equivalentes a 2,750 metros lineales, en distintas zonas de la comarca Ngäbe-Buglé, según información oficial recogida por la agencia de noticias. El objetivo es reducir los peligros para los menores de edad y adultos que se desplazan a pie para acudir a la escuela, a otra comunidad o, simplemente, al trabajo.

La revisión de datos históricos muestra que la simultaneidad de la época de lluvias con los inicios del ciclo escolar incrementa considerablemente los riesgos para quienes dependen de estas infraestructuras precarias en áreas rurales de Panamá.

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