El sector bancario en Panamá logró mejorar su reputación en 2026, alcanzando un nivel moderado que lo coloca por encima del promedio de América Latina y Estados Unidos, en un contexto donde la confianza en las instituciones financieras sigue siendo un activo frágil y altamente exigido por la sociedad.
De acuerdo con el informe RepCore Banca 2026, el sistema financiero panameño alcanzó una puntuación de 50 puntos en el índice de reputación, lo que representa un incremento de +3,9 puntos respecto al año anterior, reflejando una evolución positiva en la percepción de los consumidores.
Este avance ocurre en un escenario internacional donde la reputación bancaria se mantiene en niveles moderados y con marcadas diferencias entre mercados.
El estudio, basado en más de 27.600 valoraciones en 19 países, incluyendo 2.200 en Panamá, confirma que no existe un estigma estructural contra la banca, sino que la percepción depende directamente de la capacidad de cada entidad para responder a las expectativas de sus clientes.
En otras palabras, la reputación dejó de ser un atributo sectorial para convertirse en un factor competitivo individual.
Uno de los hallazgos más relevantes es que Panamá presenta un comportamiento diferenciado frente a otros mercados, ya que la reputación de los bancos no se construye únicamente sobre la solvencia o la oferta de productos, sino sobre factores sociales y éticos.
En este contexto, el compromiso social y la integridad explican más del 50% de la percepción del sector, un peso significativamente alto frente a estándares internacionales.
Esta realidad refleja un cambio estructural en las expectativas del consumidor panameño, donde el 97,3% considera que los bancos deben invertir en iniciativas sociales, dejando claro que la contribución al desarrollo ya no es opcional.
Entre las principales demandas destacan el apoyo al emprendimiento, el acceso al crédito y la educación financiera, áreas donde la banca enfrenta sus mayores oportunidades, pero también sus principales brechas.
En comparación con otros países de la región, Panamá muestra niveles de apoyo al sector financiero superiores a la media latinoamericana, especialmente en indicadores como la disposición a recomendar una entidad, trabajar en ella o mantener confianza en escenarios adversos.
Este comportamiento sugiere que la mejora reputacional no solo es perceptiva, sino que tiene impactos concretos en decisiones de consumo y lealtad.
El informe también evidencia que la reputación tiene una traducción directa en resultados: un aumento de cinco puntos en el indicador se asocia con un incremento de 4,6 puntos en la intención de recomendación, lo que confirma que la confianza se convierte en un motor tangible de negocio.
En términos prácticos, esto implica más clientes, mayor fidelización y una mejor capacidad de enfrentar crisisE
Sin embargo, el avance no oculta los desafíos. El estudio identifica que los principales riesgos reputacionales están vinculados a la relación directa con el cliente, especialmente en temas como la seguridad de la información, el uso de datos personales y el incremento de tarifas o comisiones. Estos factores concentran el mayor potencial de deterioro de la imagen del sector.
A esto se suma el impacto de la digitalización. En Panamá, el 75,3% de los consumidores ya utiliza canales digitales como principal vía de relación con su banco, lo que eleva la importancia de aspectos como la protección de datos y el uso ético de la inteligencia artificial.
La tecnología, lejos de ser solo una ventaja competitiva, se convierte en un factor crítico de confianza.
El análisis concluye que la banca panameña enfrenta un punto de inflexión: mantener su reputación dependerá de su capacidad para combinar solidez financiera con impacto social y confianza digital. En un entorno regional donde la percepción del sector sigue siendo desigual, Panamá muestra avances, pero también deja claro que la exigencia ciudadana seguirá marcando el ritmo de su evolución.
Números
Al cierre de febrero de 2026, lacartera crediticia neta alcanzó $100,348.3 millones, reflejando unincremento interanual de 5.39%, equivalente a$5,134.8 millones adicionalesfrente a igual periodo de 2025.
Dentro de esta cartera, el crédito se concentró enconsumo, comercio e hipotecario, que elevaron su participación conjunta de78.7% a 80.3%del total.
En cuanto al fondeo, losdepósitos totales del sistema superaron los $120,000 millones, con un crecimiento interanual impulsado principalmente por losdepósitos externos, que continúan posicionando a Panamá como uncentro financiero regional.