Panamá y Colombia afinan estrategia en el Darién frente a amenazas transnacionales

Autoridades buscan mejorar el intercambio de inteligencia en una frontera marcada por rutas ilegales.

Autoridades de Panamá y Colombia coordinan acciones frente a amenazas en la frontera común. Tomada de Senafron

Panamá y Colombia reactivaron su agenda conjunta de seguridad fronteriza con el inicio de la XXIX Reunión de la Comisión Binacional Fronteriza (Combifron), un encuentro que se desarrolla en la capital panameña y que busca reforzar la coordinación operativa, el intercambio de inteligencia y la ejecución de acciones conjuntas frente a las amenazas que persisten en la zona limítrofe.

La cita, organizada por el Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT) junto a fuerzas militares y policiales colombianas, se extiende hasta hoy 15 de abril y reúne a representantes de los principales estamentos de seguridad de ambos países.

Durante la apertura, el director general de SENAFRONT, Larry Solís, encabezó la delegación panameña y subrayó que la cooperación bilateral es un pilar clave para enfrentar los desafíos en la frontera, una de las áreas más complejas de la región.

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En el encuentro participan además la Policía Nacional, el Servicio Nacional Aeronaval y el Servicio Nacional de Migración, con el objetivo de fortalecer la planificación estratégica y mejorar la capacidad de respuesta ante delitos transnacionales que afectan tanto a Panamá como a Colombia.

El puesto de control de La Miel marca uno de los puntos oficiales más cercanos a la línea fronteriza entre Panamá y Colombia en el Caribe. Tomada de Migración/instagram

La frontera entre ambos países, con una extensión de 266 kilómetros, atraviesa la densa selva del Tapón del Darién, una zona sin conexión terrestre continua debido a la interrupción de la Carretera Panamericana en Yaviza.

Este entorno geográfico ha convertido el área en un punto crítico para el narcotráfico, la migración irregular, la trata de personas, el contrabando y la presencia de grupos armados irregulares, lo que obliga a mantener un esquema de vigilancia permanente y cooperación constante entre ambas naciones.

En ese contexto, Panamá ha reforzado sus mecanismos de control con un sistema que combina puntos oficiales de entrada y una mayor presencia en la selva. Lugares como Puerto Obaldía y La Miel funcionan como puntos formales de migración y aduanas, mientras que áreas como Yaviza y Metetí operan como filtros internos de seguridad para supervisar el tránsito desde la selva.

A esto se suma la implementación de medidas como el cierre de pasos no autorizados, frenando el flujo migratorio de sur a norte.

Mientras las autoridades afinan estrategias en la mesa binacional, las operaciones en terreno continúan. A inicios de abril, unidades de la Dirección Antinarcóticos de SENAFRONT, en conjunto con fuerzas especializadas, ejecutaron la Operación Escudo de Acero Fase II en el sector de El Salto, en la provincia de Darién.

La acción, desarrollada en coordinación con la Fiscalía de Drogas, permitió la aprehensión de una ciudadana panameña presuntamente vinculada al microtráfico de sustancias ilícitas.

El flujo migratorio por el Darién acumuló 822,288 personas entre 2023 y 2024, tras el récord histórico registrado en 2023. AP

Durante el operativo, las autoridades lograron el decomiso de presunta marihuana, dinero en efectivo, un teléfono celular, cigarrillos y diversos materiales utilizados para el embalaje y distribución de droga.

La diligencia fue el resultado de labores de inteligencia y seguimiento, lo que refleja el tipo de trabajo que las autoridades buscan fortalecer a través de espacios como la COMBIFRON, donde el intercambio de información es clave para anticipar y desarticular estructuras delictivas.

La persona aprehendida fue puesta a órdenes de las autoridades competentes junto con los indicios recolectados, mientras el SENAFRONT reiteró su compromiso de mantener una lucha sostenida contra el narcotráfico y los delitos conexos.

Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia orientada a reducir el impacto del crimen organizado en comunidades vulnerables, particularmente en zonas fronterizas donde la presencia estatal es más desafiante.

Bandas criminales aprovechan la geografía inhóspita del Darién para operar rutas de narcotráfico y tráfico de personas. crédito prensa ARC

El vínculo entre la coordinación estratégica y las acciones en campo es precisamente el eje de la reunión binacional. La Combifron no solo permite dar seguimiento a acuerdos previos, sino también establecer nuevas líneas de acción frente a fenómenos que evolucionan constantemente.

En una frontera donde confluyen rutas del narcotráfico, flujos migratorios irregulares y economías ilegales, la capacidad de respuesta depende en gran medida de la articulación entre instituciones y la cooperación internacional.

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