La Comisión de Hacienda del Consejo Municipal de Panamá aprobó este miércoles de forma unánime la exoneración de impuestos aplicables al proyecto del Cuarto Puente sobre el Canal de Panamá, una decisión que busca evitar que el Estado asuma costos adicionales no contemplados originalmente y garantizar la continuidad de una de las obras de infraestructura más relevantes del país.
La solicitud fue sustentada por el ministro de Obras Públicas, José Luis Andrade, quien explicó que la obra, valorada en aproximadamente $2,100 millones, incluye una tasación que no estaba contemplada en el pliego original del contrato.
De no aprobarse el acuerdo municipal, el Gobierno tendría que cubrir ese monto adicional, lo que impactaría directamente las finanzas públicas en un contexto de restricciones presupuestarias.
El proyecto del Cuarto Puente ha estado marcado por retrasos y reconfiguraciones técnicas. La obra acumula alrededor de cuatro años de atraso, principalmente por la ausencia de un esquema financiero definido durante la administración anterior y por los ajustes estructurales que sufrió el diseño original.
Inicialmente, el diseño del Cuarto Puente contemplaba que la Línea 3 del Metro utilizara su estructura. Sin embargo, durante el gobierno anterior se tomó la decisión de que el monorriel no pasaría por el puente y se optó por construir un túnel por debajo del Canal de Panamá para el cruce ferroviario.
Ese cambio de alcance alteró la planificación original y afectó la ejecución del proyecto, al obligar a replantear componentes técnicos, cronogramas y coordinación entre las obras viales y el sistema de transporte masivo.
La meta oficial es entregar el puente en 2028, consolidándolo como una solución estructural al congestionamiento que afecta a miles de residentes de Panamá Oeste que se desplazan diariamente hacia la capital.
La exoneración de impuestos municipales se convierte así en un elemento clave para no encarecer el proyecto. El ministro subrayó que se trata de una inversión estratégica que involucra directamente a los distritos de Panamá y Arraiján, y que su culminación podría representar hasta tres horas adicionales al día para los usuarios que actualmente enfrentan largos tiempos de traslado.
El funcionario informó que sostendrá una reunión similar con las autoridades del distrito de Arraiján para presentar la misma solicitud, con el objetivo de continuar la obra en las mejores condiciones.
Se trata de una infraestructura atirantada que contará con tres carriles por sentido, cada uno de 3.65 metros de ancho, permitiendo velocidades de desplazamiento de hasta 80 kilómetros por hora. El diseño final contempla cinco segmentos principales: el puente atirantado central, los viaductos de acceso Este y Oeste, y dos intercambiadores que conectarán con la red vial existente.
En el lado oeste, el intercambiador se integrará a la carretera Panamericana y a la vía de ocho carriles mediante cuatro pasos subterráneos, mientras que en el lado este se conectará con la red vial de Albrook. Esta configuración busca distribuir de manera más eficiente el flujo vehicular y aliviar la presión sobre el Puente de las Américas y el Puente Centenario.
El proyecto también ha registrado avances técnicos relevantes. Recientemente se completó el vaciado del primer segmento de la pila derecha de la Torre Principal Este (M3), un hito en la construcción de la estructura atirantada que sostendrá el tramo principal del puente. Este avance confirma que, pese a los retrasos acumulados, la ejecución física ha retomado un ritmo sostenido.
El proyecto fue adjudicado en 2018 al consorcio Panamá Cuarto Puente, conformado por las empresas China Communications Construction Company LTD y China Harbour Engineering Company LTD.
Después de eliminar los carriles centrales que se destinarían a la Línea 3 del Metro, el proyecto también registró otras modificaciones respecto a su diseño original.
Entre los ajustes introducidos está la modificación del alineamiento de la estructura atirantada, con el fin de no afectar los patios de contenedores que mantiene bajo concesión la empresa Panamá Ports Company.
Asimismo, se descartó la construcción de un restaurante que estaba previsto en una de las torres del puente. Estos cambios, junto con otros que no han sido detallados públicamente, se enmarcaron en la intención de reducir el costo originalmente estimado en $1,518 millones para una obra que contemplaba cerca de 40 kilómetros de vialidad, incluyendo accesos e intercambiadores, según el diseño aprobado en su momento.