José Raúl Mulino, presidente de Panamá, solicitó este jueves a su par de Costa Rica, Rodrigo Chaves, una reunión el 24 de abril con el objetivo de agilizar los procesos en la frontera de Paso Canoas, un punto clave para el comercio y el tránsito migratorio en Centroamérica.
La implementación del proyecto de aduana binacional es un avance esperada desde administraciones anteriores. En febrero de 2024, en el lado costarricense, ya se inauguró una infraestructura de 14,000 metros cuadrados que busca simplificar trámites y facilitar el paso diario de aproximadamente 200 camiones de carga y 800 personas provenientes de territorio panameño, conforme datos presentados en el acto inaugural.
Durante su conferencia de prensa semanal, Mulino propuso incluir en la cita a la mandataria electa costarricense, Laura Fernández, al considerar que Paso Canoas “sigue siendo un problema bilateral” y “no puede seguir siendo un obstáculo para el desarrollo”. También declaró: “Fila de mulas esperando hasta que a alguien le dé la buena gana de abrirlas o de darle paso, la burocracia entre las autoridades de Aduanas y Migración de ambos países, eso tiene que desaparecer”.
Avances previstos y contexto logístico en Paso Canoas
Mulino anunció que, previsiblemente en diciembre, Panamá inaugurará un nuevo puesto aduanero binacional en su lado de la frontera, infraestructura que estuvo abandonada en gobiernos anteriores. Este proyecto complementará la instalación costarricense, que ya se encuentra en funcionamiento.
La aduana de Paso Canoas es estratégica, pues canaliza la mercancía que arriba a Panamá a través del Canal Interoceánico y la Zona Libre de Colón, facilitando su distribución por Centroamérica, además de gestionar parte de la producción exportadora regional.
Mulino subrayó que el próximo encuentro presidencial se enfocará en encontrar vías seguras y confiables para “destrancar” el paso fronterizo y señaló: “Lo vamos a terminar y todo eso es desarrollo y avanzar”.
A finales de 2025, los presidentes de Panamá y Costa Rica reafirmaron una visión común para profundizar la cooperación económica y fortalecer la seguridad en la frontera, estableciendo una hoja de ruta que abarca desde el comercio hasta la atención humanitaria de migrantes, según informó el medio Mercados & Tendencias.
En un encuentro que sostuvieron Mulino y Chaves en noviembre pasado definieron prioridades binacionales: restaurar el flujo de mercancías, optimizar el transporte terrestre y responder de manera coordinada a los retos de la migración.
Según Mercados & Tendencias, la agenda conjunta en esa ocasión también estableció mecanismos para combatir la trata de personas y el crimen organizado mediante el intercambio de información, consolidando así un frente común frente a amenazas regionales.
Un punto central del diálogo de los mandatarios fue el compromiso para garantizar una atención humanitaria y ordenada a la población migrante en el corredor panameño-costarricense, así como dar respuesta a las preocupaciones sanitarias y fitosanitarias de Panamá en relación con el flujo de bienes.
Ambos gobiernos refrendaron la importancia de una integración logística aduanera que —en palabras del reporte— facilite el comercio regional y promueva una convivencia armónica en la frontera. Entre los logros de la jornada destacó el acuerdo para trabajar sostenidamente en la seguridad física y jurídica de sus ciudadanos.