La economía de Panamá crece 4.37%, pero se desacelera frente a 2024

El Canal y el movimiento portuario sostuvieron parte del crecimiento, pero el comercio exterior siguió bajo presión.

La proyección es que la economía panameña haya cerrado el 2025 con un crecimiento de 4%. FUENTE World Energy Council

Panamá cerró noviembre de 2025 con un crecimiento económico positivo, aunque a un ritmo claramente menor al del año anterior.

El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró un aumento interanual de 4.37%, una cifra que confirma la continuidad de la expansión, pero que marca una desaceleración frente al 7.44% observado en noviembre de 2024.

En términos acumulados, entre enero y noviembre de 2025 la economía panameña creció 4.36%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), lo que refleja un año de crecimiento estable, aunque menos dinámico que el inmediatamente previo.

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La tendencia-ciclo del IMAE, que permite aislar los movimientos de fondo de la actividad económica, mostró una variación interanual de 4.17% en noviembre de 2025, también inferior al 6.94% reportado en el mismo mes de 2024.

Este comportamiento confirma que, más allá de factores puntuales, la economía atraviesa una fase de moderación en su ritmo de expansión, luego del fuerte rebote registrado en los años posteriores a la pandemia y a la normalización de la actividad productiva.

Aun con esa desaceleración, la mayoría de los sectores productivos mantuvo un desempeño positivo durante noviembre.

Entre los rubros con mayor incidencia en el crecimiento se encuentran el transporte, almacenamiento y comunicaciones; la construcción; el comercio; la intermediación financiera; las actividades comunitarias y de esparcimiento; y los hoteles y restaurantes.

El Canal de Panamá y todo el sector logístico se mantienen como las áreas de mayor crecimiento. (Foto: Shutterstock)

En conjunto, estos sectores sostuvieron el pulso de la economía y amortiguaron el impacto de áreas que continuaron mostrando debilidades estructurales.

El sector transporte, almacenamiento y comunicaciones volvió a liderar la expansión. El Canal de Panamá fue un factor determinante, reflejado en el aumento de sus ingresos por peajes y en el volumen de toneladas netas transportadas por los buques.

A esto se sumó el buen desempeño del transporte aéreo y el movimiento de contenedores medidos en TEU a través del Sistema Portuario Nacional. Este dinamismo logístico tiene un efecto multiplicador sobre la economía, ya que impulsa actividades conexas como servicios portuarios, seguros, comercio y transporte terrestre.

La construcción mostró un incremento sostenido, impulsado por las edificaciones, adiciones y reparaciones, medido a través de los permisos otorgados por los municipios, aunque con el rezago habitual en este tipo de indicadores.

Esta expansión se tradujo en una mayor demanda de insumos básicos, favoreciendo a la actividad de explotación de minas y canteras.

El repunte del sector es relevante porque tiene un impacto directo sobre el empleo y la inversión privada, dos variables clave para sostener el crecimiento en el mediano plazo.

Hasta noviembre, el sector de la construcción mostraba un desempeño positivo y generaba empleo. EFE/Bienvenido Velasco/Archivo

El comercio registró tasas positivas moderadas tanto en el segmento minorista como mayorista. Influyeron factores como el aumento en los autos nuevos inscritos, el consumo de combustibles de 91 y 95 octanos y el uso de fuel oil.

Aunque el crecimiento fue menos acelerado que en años previos, el sector siguió reflejando una demanda interna relativamente estable, apoyada en la recuperación gradual del consumo y en un entorno de mayor normalización de precios.

La intermediación financiera mantuvo una trayectoria ascendente, respaldada por el crecimiento de los depósitos y los créditos.

También destacó el dinamismo de la actividad aseguradora, con avances en segmentos como accidentes personales, incendio y multirriesgos, vida individual, salud, automóviles, otros transportes y vida colectiva.

Este comportamiento evidencia una mayor profundización financiera y una demanda sostenida de productos de protección y financiamiento por parte de hogares y empresas.

Las actividades de diversión y esparcimiento presentaron un buen desempeño, sustentadas por los ingresos generados por juegos de suerte y azar a través de Internet, mesas de juego, máquinas tragamonedas tipo A y salas de apuestas de eventos deportivos.

Por su parte, los servicios de hoteles y restaurantes mantuvieron el dinamismo de meses anteriores, impulsados por una mayor entrada de turistas tanto por vía aérea como en cruceros, lo que se tradujo en un aumento de la ocupación hotelera y del consumo en restaurantes.

El segmento de congresos y convenciones es uno de los principales motores de la ocupación hotelera en el país. Foto: Archivo

Este comportamiento refuerza el papel del turismo como uno de los motores estructurales de la economía panameña.

Otros sectores también aportaron al crecimiento. La electricidad y el agua se beneficiaron de la generación de energía térmica, eólica y solar, así como del mayor consumo facturado.

La producción industrial mostró resultados positivos en la elaboración de productos alimenticios esenciales, como el procesamiento de carne de pollo y el sacrificio de ganado porcino y vacuno, además de la producción de bebidas alcohólicas como cerveza, seco y otros licores.

En el agropecuario, se registraron tasas positivas en la cría de ganado porcino y vacuno, aves de corral y el cultivo de piña destinada a la exportación.

Números rojos

No obstante, no todos los sectores lograron un desempeño favorable. La actividad comercial de la Zona Libre de Colón volvió a registrar una tasa negativa, afectada por el menor valor de las reexportaciones de bienes, en un contexto de debilidad del comercio regional y ajustes en las cadenas de suministro.

En el sector agropecuario, el cultivo de banano destinado a la exportación mostró una contracción, explicada por la huelga que se extendió por dos meses en Bocas del Toro por parte de los trabajadores de Chiquita, lo que paralizó completamente los envíos al exterior.

La inestabilidad de los mercados, debido a las disputas arancelarias entre Estados Unidos y China, afectó la cadena logística que abastece a la zona franca panameña. EFE/Alejandro Bolívar/Archivo

No fue sino hasta enero cuando comenzaron a reanudarse las exportaciones. En la actividad pesquera, la reducción de las exportaciones de pescado, filete de pescado y otros productos del mar refrigerados y congelados estuvo asociada, en buena medida, a los aranceles de 10% impuestos por Estados Unidos, que encarecieron el acceso al principal mercado de destino de estos productos.

Estas áreas continúan siendo puntos de vulnerabilidad para la economía, tanto por su peso en el empleo como por su aporte a las exportaciones.

En perspectiva, el comportamiento del IMAE confirma que Panamá sigue creciendo, pero a un ritmo más moderado que en 2024.

Este enfriamiento es consistente con un entorno internacional menos dinámico, condiciones financieras más restrictivas y un proceso de normalización tras varios años de expansión acelerada.

Para 2025, distintos organismos multilaterales han señalado que la economía panameña se movería en un rango de crecimiento moderado, apoyada en la logística, el turismo, los servicios financieros y la inversión en infraestructura, pero limitada por la debilidad del comercio regional y la lenta recuperación de algunos sectores tradicionales.

La huelga en Bocas del Toro paralizó por dos meses las exportaciones de banano, el principal rubro agrícola de exportación de Panamá. REUTERS/Enea Lebrun

De cara a 2026, las proyecciones apuntan a un crecimiento algo más equilibrado, condicionado a la evolución del comercio global, la estabilidad de los ingresos del Canal de Panamá y la capacidad del país para atraer inversión privada.

La expectativa es que, si se consolidan proyectos de infraestructura, se fortalece el turismo y se recupera parcialmente la actividad exportadora, la economía podría retomar un ritmo de expansión más cercano a su potencial.

Sin embargo, los datos del IMAE de noviembre de 2025 dejan claro que el reto no es solo crecer, sino hacerlo de manera más diversificada y sostenible, reduciendo la dependencia de unos pocos sectores y corrigiendo las debilidades estructurales que siguen frenando a áreas clave como la Zona Libre de Colón, el agro exportador y la pesca.

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