Días pasados, el INDEC publicó la Cuenta Satélite de Cultura 2025.
El informe sostiene que la cultura generó en Argentina más de 12,7 billones de pesos de valor agregado y representó el 1,8% de la economía nacional Además, produjo casi 358 mil puestos de trabajo.
PUBLICIDAD
Sin embargo, cuando hablamos de cultura todavía aparece, demasiadas veces, la idea de una actividad secundaria, de aquello que hacemos cuando “ya están cubiertas las necesidades importantes”.
Y quizás sea hora de cambiar esa mirada porque cultura también es trabajo, es producción, es diseño, es música, es audiovisual, es creación de contenidos digitales, edición de libros y también es formación Es decir, la cultura también produce riqueza.
PUBLICIDAD
El informe mencionado muestra, además, algo muy interesante: en 2025 el sector cultural creció un 2,8%, aunque lo hizo por debajo del crecimiento de la economía total, que fue del 3,6% Y, ahora, después de la caída registrada en 2024, la cultura vuelve a mostrar signos de recuperación.
Incluso, hay otro dato que me parece especialmente significativo para pensar el presente, que, dentro de la economía cultural, los contenidos digitales representan el 8,3% del valor agregado cultural y generan casi 54 mil puestos de trabajo.
PUBLICIDAD
Esto indica que la cultura ya no ocurre solamente en espacios físicos, también sucede en una pantalla, en una plataforma, en una producción audiovisual, en un diseño, en un podcast, en una pieza digital o en una experiencia que puede llegar desde una ciudad pequeña de nuestra región a cualquier parte del mundo
Y hay otro dato del informe del INDEC que me parece fundamental; si bien la cultura tiene una enorme capacidad de generar trabajo, también enfrenta un desafío de precariedad laboral.
PUBLICIDAD
De los casi 358 mil puestos de trabajo culturales, alrededor de 130 mil son registrados, mientras que más de 124 mil son no registrados y más de 103 mil corresponden a trabajadores no asalariados. Es decir, la cultura genera riqueza, pero todavía tenemos que lograr que esa riqueza se traduzca en mejores condiciones para quienes producen cultura
Entonces, ¿cómo hacemos para que una obra se produzca, se profesionalice, circule, encuentre públicos, genere trabajo y pueda convertirse en un proyecto sostenible?
Y es acá donde aparece un desafío enorme para nuestras ciudades y nuestras provincias ¿Estamos preparados para pensar la cultura como una política de desarrollo?
PUBLICIDAD
Porque si la cultura genera empleo, produce bienes y servicios, moviliza consumo y puede exportar, entonces no alcanza con pensar solamente cuánto dinero se destina a cultura; también tenemos que preguntarnos qué desarrollo económico, social y humano puede generar una política pública cultural.
Todos consumimos objetos culturales Leemos, escuchamos música, miramos películas y series, diseñamos o vamos a espectáculos Esto da cuenta que la cultura no solamente satisface una necesidad económica, satisface una necesidad profundamente humana: la necesidad de encontrar sentido, pertenecer, imaginar y construir una identidad.
PUBLICIDAD
Y es ahí donde está la discusión que todavía nos debemos No se trata de elegir entre economía y cultura, sino de comprender que la cultura puede ser parte de la economía sin dejar de ser un derecho, una herramienta de inclusión y una forma de construir ciudadanía.
Una sociedad que invierte en cultura produce pensamiento, vínculos, identidad y oportunidades Y también produce trabajo.
Por eso, frente a estos números del INDEC, quizás la pregunta ya no sea cual es el costo la cultura, tan desconsiderada en estos tiempos feroces Debería ser ¿cuánto nos cuesta no apostar por ella?
PUBLICIDAD
El desafío ya no es convencer a toda la sociedad de que la cultura transforma, mejora y fortalece, sino construir políticas públicas que reconozcan a la cultura como un sector productivo y como un derecho, que promuevan la creación, la formación y el trabajo de quienes escriben, diseñan, filman, actúan, pintan, esculpen, producen y gestionan Porque detrás de cada obra hay un trabajador, detrás de cada proyecto hay conocimiento y detrás de cada expresión cultural hay una comunidad que se piensa a sí misma.
Invertir en cultura no es un lujo ni un gasto prescindible, es apostar por una sociedad que no solo quiere sobrevivir a estos tiempos, sino también imaginar, crear y construir el futuro.
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El tigre, la cruz, el algoritmo y la muerte
Cuando las tragedias ajenas se vuelven contenido de consumo inmediato, el debate ya no es solo sobre cómo se distribuyen, sino sobre los hábitos de atención que como sociedad hemos normalizado

Control o formación: una crítica a los lineamientos de disciplina escolar del Minedu desde el desarrollo socioemocional
Los lineamientos clasifican las infracciones en tres niveles y contemplan suspensión y matrícula condicional, dentro de un enfoque cuestionado por priorizar penas fijas sobre medidas de formación y autorregulación estudiantil

El motivo por el que la IA todavía no puede reemplazarte
Los mejores modelos aciertan casi el doble que hace un año, pero siguen inventando. Por qué pasa y cuánto revisar

Arabia Saudita vs. los Hutíes: otro ejemplo de guerra asimétrica
Riad enfrenta una ofensiva sostenida desde Yemen, mientras el respaldo iraní a rebeldes pone a prueba su defensa aérea y tensiona su vínculo histórico con Washington



