La Seleccion Argentina de fútbol masculino hizo un mundial espectacular jugado por primera vez en tres países Estados Unidos, Mexico y Canadá. Aunque las etapas definitorias fueron en el primero de ellos, y la final, bajo la atenta mirada de su presidente, Donald Trump.
Tras 40 días de concentración, en el mundial más largo de la historia en cantidad de equipos y consecuentemente, de partidos jugados, Argentina jugó 8 partidos. Con 7 victorias. 3 en la zona. 4 en play off. 1 final empatada en tiempo reglamentario y perdido en el segundo tiempo del suplementario. El Mario Gotze de turno fue un tal Ferran Torres. Argentina jugó todo el mundial a corazón abierto, fue Braveheart. Lloramos de la emoción con los goles de Messi y Enzo contra Egipto, de Julián contra Suiza, de Enzo y Lautaro contra Inglaterra. La derrota duele en el alma. Pero Argentina fue digna en la victoria y digna en la derrota. Le ganamos a los ingleses como en el 86, sin la mano de Dios, dando vuelta un partido increíble en los últimos 5 minutos. En la previa, cantamos el himno más fuerte que nunca.
En la final. Lo primero que hizo el Míster Lionel Scaloni no bien terminaron 120 minutos de adrenalina pura, con la derrota a flor de piel, fue ir a separar escaramuzas y felicitar a los rivales. Al técnico argentino lo quieren propios y ajenos. Lo elogian todos. Scaloni no te vayas nunca. Sé el entrenador de la Selección Argentina toda la vida. No solo por haber logrado la serie más exitosa de la Selección Argentina sino por esos valores que supiste transmitir: liderazgo, unión de grupo, humildad, templanza, capacidad, estrategia, honestidad, trabajo en equipo, entre tantas otras virtudes que demostraste tener.
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El equipo también fue algo descomunal. Demostró: capacidad, individualidades, trabajo colectivo, garra, fuerza, perseverancia, solidaridad, genialidades, grandeza. Superó adversidades contra Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra. A fuerza de fútbol y mucha garra. Liderados por Highlander el último immortal: Lionel Messi. Hizo todo y más también. Siempre un paso adelante. Sus lágrimas finales fueron el llanto de tristeza de todo el pueblo argentino. Pero de ninguna manera fue la marcha de la bronca.
No lo soñéeeee un mundial así. Argentina dejó todo y más también. Ayer cenando con nuestros hijos, que estaban tristes, intentaba explicarles que debían estar orgullosos de su equipo representativo de fútbol, que había que ir al Obelisco, que Messi, Scaloni y todo el equipo fueron un verdadero ejemplo de competencia y de vida para todos los argentinos. Porque en definitiva, aunque la copa la levantó con justicia España, como bien destacó nuestro DT, Argentina igualmente… ¡ganó!