El modelo de Arriazu: ¿destrucción sin creación en Argentina?

El problema no es el diagnóstico, sino el método. El peligro del atraso cambiario y el costo humano del plan

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El efecto de las políticas de Javier Milei sobre las PyMES

El economista Ricardo Arriazu promueve una transformación productiva basada en los recursos naturales de Argentina, inspirada en el éxito australiano. Sin embargo, su propuesta —que hoy impulsa el gobierno de Javier Milei— ignora el costo social inmediato y la falta de herramientas para una transición justa. La realidad muestra que, en lugar de fomentar innovación, el modelo actual está arrasando con las PyMEs, dejando a familias enteras en la intemperie y empujando a miles de trabajadores formales hacia empleos precarios en plataformas como Rappi o Cabify, donde la estabilidad laboral y los derechos sociales son casi inexistentes.

El problema no es el diagnóstico —el país tiene potencial en agro, energía y minería—, sino el método. El gobierno de Milei repite la fórmula de la dictadura de Videla y Martínez de Hoz, de la que Arriazu fue uno de sus principales impulsores: ajuste fiscal, apertura comercial abrupta y un tipo de cambio predeterminado, similar a la fallida “Tablita” de los años 70. Los resultados ya son visibles: más de 24.000 PyMEs cerradas, cientos de miles de empleos formales perdidos y una recesión que estrangula el consumo interno.

El mito de la “destrucción creativa”

Arriazu sostiene que Argentina debe desmantelar su estructura industrial “artificial” para enfocarse en sus ventajas comparativas: agro, litio y Vaca Muerta. Pero esta visión tiene dos fallas críticas.

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La primera, tiempos desincronizados: la destrucción de empleo industrial es inmediata, mientras que la creación de puestos en sectores intensivos en capital (como tecnología o ingeniería) puede tardar una década. ¿Qué pasa con las familias, mientras tanto?

La segunda, fractura territorial: Arriazu admite que su modelo generará desempleo masivo en grandes centros urbanos como el Gran Buenos Aires, mientras el empleo se concentrará en provincias productoras como Neuquén. ¿Es realista forzar migraciones internas masivas o condenar a millones al desempleo crónico durante años?

El economista Ricardo Arriazu

El peligro del atraso cambiario

El modelo apuesta a un tipo de cambio apreciado para controlar la inflación. Pero esta estrategia es un arma de doble filo: si los precios internacionales de las commodities (soja, petróleo, litio) caen, el atraso cambiario asfixia a los proveedores locales. ¿Por qué? Porque les resulta más barato importar tecnología que desarrollarla en Argentina. Así, el sueño de crear un ecosistema de software agropecuario, maquinaria inteligente o ingeniería petrolera se desvanece. Sin un tipo de cambio competitivo, la industria local queda en desventaja.

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El costo humano: empresas y familias en la cuerda floja

El ajuste actual no solo cierra fábricas, sino que destruye el tejido productivo. Las PyMEs, motor del empleo en Argentina, no tienen acceso a financiamiento de largo plazo ni pueden competir con importaciones baratas. Mientras tanto, las familias ven cómo el poder adquisitivo se desploma, las oportunidades laborales se reducen a unas pocas regiones y muchos trabajadores, ante la falta de alternativas, deben recurrir a empleos precarios en plataformas digitales, donde la inestabilidad y la falta de protección social agravan su situación.

El modelo de Arriazu y Milei no es nuevo: es una repetición de políticas que ya demostraron su fracaso. ¿Por qué insistir en un camino que profundiza la desigualdad y deja a la mayoría de los argentinos fuera del sistema?

Conclusión: ¿Un futuro para pocos?

La experiencia internacional demuestra que los recursos naturales pueden impulsar una economía del conocimiento, pero solo con políticas que protejan a las empresas y familias durante la transición. El modelo actual, en cambio, prioriza el ajuste sobre la gente. La pregunta sigue en el aire: ¿Argentina puede permitirse otro experimento que sacrifique a su clase media, a sus PyMEs y a sus trabajadores formales, condenándolos a la precarización laboral en nombre de un crecimiento que tarda en llegar?