Hoy no es un jueves cualquiera. Hoy la historia argentina se partió al medio.
En el recinto del Congreso, entre pasillos que huelen a rancio y bancas ocupadas por una mezcla de convicciones nuevas y traiciones viejas, se está definiendo qué país vamos a ser.
No es una ley más; es el acta de defunción de un modelo que nos hundió en la miseria mientras nos vendía “justicia social”. La reforma de la ley laboral es la estaca final.
El peronismo, ese gigante con pies de barro que se creía dueño de la voluntad del laburante, hoy recibe su golpe más duro.
Le están tocando la columna vertebral. Se les termina el negocio de la industria del juicio, se les acaba el curro de las cajas sindicales y, sobre todo, se les rompe el relato.
Lo que estamos viendo es un luto cultural.
Llora el peronismo que atrasa. Llora ese modelo que se quedó estancado en 1945 y que pretendía que un pibe que hoy trabaja con una computadora o una bicicleta se rija por leyes de la época de la tracción a sangre.
No perdieron solo una votación; perdieron la calle y perdieron la brújula.
Y mientras el Congreso debate el futuro, el pasado se marchita en San José 1111. Ahí está la “cumpleañera”, sola, rumiando su propia derrota.
La justicia finalmente le puso nombre a lo que todos sabíamos: no fue épica, fue afano. Está presa porque le robó al pueblo que decía defender. Esa es la verdadera traición.
La derecha le acaba de clavar una estaca a 70 años de hegemonía. Argentina hoy elige: o seguimos abrazados a la decadencia de un movimiento que solo generó pobres, o nos animamos a ser un país moderno.
Hoy la Argentina se despide de un siglo de atraso. Se terminó el negocio de vivir del esfuerzo ajeno.
Mientras en el Congreso nace un país nuevo, en San José 1111 se apaga el último foco de un relato mentiroso: la jefa de la banda hoy mira el techo de una celda, mientras el pueblo mira al futuro.
Se le clavó la estaca al populismo que nos quería pobres y sumisos. Que lloren, que pataleen, que griten “traición”.
La única traición fue la de ellos contra la Patria. Hoy se terminó la joda; hoy empieza la Argentina de verdad. Game over.