Es la economía real, crypto bro

En una industria donde el 90% del público aún no logra entender para qué sirve blockchain, hablar de innovación real suena casi contracultural

Este nuevo paradigma —donde toda la economía se vuelve portable— va a reescribir todo lo que sabemos sobre comercialización

Cuando todos miran a la tecnología blockchain como un casino digital, desde Argentina surge un modelo que demuestra lo contrario: que la innovación no es promesa, es industria, ingeniería y propósito. Construir tecnología en un mundo que te etiqueta como “crypto bro” antes de escucharte nunca es fácil. En una industria donde el 90% del público aún no logra entender para qué sirve blockchain, hablar de innovación real suena casi contracultural.

Vivimos en una economía donde, si ahorrás, comprás o invertís, ese esfuerzo parece disolverse si no llegás al final del camino. Si pagás el 20% de algo y no podés continuar, lo perdés. Si cambiás de idea, no hay retorno. Pero en un mundo donde todo muta y cambia constantemente, esa lógica suena a un sistema que quedó en el tiempo. El sistema tradicional convierte el esfuerzo económico en una apuesta de todo o nada. Y todos sabemos que la vida —y la economía— están llenas de matices.

Lo que permite blockchain es dar vuelta esa lógica. Por primera vez, el esfuerzo no se pierde: se convierte en algo transferible y acumulable. Si pagaste el 20% de una casa y tu situación cambia, podés vender, ceder o unir esa cuota con la de otra persona. El valor no desaparece: se transforma y sigue teniendo sentido. Eso es blockchain aplicado a la economía real: una tecnología que te devuelve el control sobre tu propio esfuerzo.

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El sistema tradicional convierte el esfuerzo económico en una apuesta de todo o nada

Esa es la visión detrás por ejemplo de Casa Propia, el programa que tiene Idero en el país que se dedica a la construcción modular industrializada. Un modelo donde cada persona puede comprar su casa fracción a fracción, desde 10 dólares, sin miedo a perder lo aportado. Cada cuota se convierte en un token —que no es una moneda, sino un contrato— registrado en blockchain, verificado en origen por un escribano, trazable y transferible. No es especulación. Es el inicio de la era de la propiedad programable.

Turismo: el valor que se mueve

¿Quién no reservó alguna vez unas vacaciones a las que finalmente no pudo ir? En el modelo tradicional, esa reserva se pierde o se penaliza. Con blockchain, esa historia cambia: las reservas hoteleras se vuelven transferibles. Si no podés viajar, podés vender, ceder o incluso regalar tu reserva, porque esa experiencia se tokeniza y pasa a tener valor propio.

Este nuevo paradigma —donde toda la economía se vuelve portable— va a reescribir todo lo que sabemos sobre comercialización. Inclusive, las 4P clásicas del marketing comienzan a tomar nuevas dimensiones, donde el precio se vuelve programable, accesible y dinámico, la plaza es donde la comercialización se globaliza; el mercado ya no tiene fronteras ni horarios, la promoción es donde la confianza y la transparencia pasan a ser parte de la experiencia del usuario. Y por último, el Producto pasa a ser un activo tangible (una casa, una reserva o una botella de vino) que puede convertirse en un token con validez jurídica.

El verdadero desafío no es construir tecnología, sino construir confianza

El activo —una casa, una habitación o una experiencia— deja de estar atado a la inmovilidad. Se adapta a las decisiones humanas. Y en ese movimiento está el futuro de cómo entendemos el valor.

Innovar es volver tangible el propósito. El verdadero desafío no es construir tecnología, sino construir confianza. Y cuando una herramienta logra que el esfuerzo de una persona —su ahorro, su aporte, su deseo— no desaparezca, sino que se mantenga vivo, transferible y útil, entonces deja de ser innovación para convertirse en transformación social.

Por eso digo: no es la criptoeconomía, es la economía real tokenizada. Esa que late en acero, en reservas, en contratos digitales y en propósito. Porque al final del día, no se trata de romper las reglas, sino de hacer que las reglas se muevan tan rápido como el mundo moderno.

La autora es cofundadora y COO de Pala blockchain

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