Las empresas familiares representan gran parte del tejido empresarial global. Detrás de cada una hay historias de trabajo, esfuerzo, compromiso y un legado que busca trascender generaciones.
Pero la continuidad del negocio familiar no depende solo de una buena gestión económica, también requiere de una sólida estructura legal y familiar que proteja todo lo construido.
Aquí es donde, conocer el Derecho de Familia, en el plano nacional e internacional, se convierte en una herramienta estratégica y vital para una continuidad exitosa de la organización.
Una cuidadosa y metódica planificación sucesoria podrá garantizar una transición ordenada del liderazgo y de la propiedad. Según un estudio de la consultora PwC, el 70% de las empresas familiares en el mundo no sobreviven a la tercera generación debido a la falta de planificación sucesoria adecuada.
“El 70% de las empresas familiares en el mundo no sobreviven a la tercera generación debido a la falta de planificación sucesoria adecuada.”
Recurrir a protocolos familiares que establezcan órganos de gobierno, cláusulas compromisorias y régimen de propiedad, sentarán las bases de reglas claras para prevenir conflictos y fortalecer la unidad. Asimismo, los acuerdos prenupciales y matrimoniales que definan con precisión tanto la propiedad como el régimen aplicable de los bienes tenderán a proteger mejor los activos empresariales -en cualquier lugar del mundo- frente a crisis personales. Estos acuerdos requerirán de una revisión y actualización periódica para mantener a salvo la armonía familiar y la estabilidad del negocio.
En un contexto globalizado, donde muchas empresas familiares expanden sus actividades más allá de las fronteras, conocer el Derecho de Familia Internacional será clave para poder aplicar y conciliar diferentes normativas trasnacionales.
El Derecho de Familia no solo resuelve problemas: previene crisis, consolida relaciones y asegura el legado, todo ello y hoy más que nunca, más allá de los límites de un país.